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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

LA PRENSA DE LA CIUDAD DE MÉXICO: CÓMPLICE DEL ASESINATO DE MADERO Y PINO SUÁREZ


MEMORIA TABASQUEÑA
Hace 110 años, el 22 de febrero en la noche, después de la Decena Trágica, el Presidente Madero y el Vicepresidente Pino Suárez fueron asesinados cerca de la Penitenciaria de la Ciudad de México. Ese suceso fue producto de un golpe de Estado que dieron los conservadores porfiristas, que inició el 9 de febrero de 1913 y terminó el 19 de febrero, con el arresto y prisión de Madero y Pino Suárez, en el palacio Nacional.
El golpe de Estado fue iniciado por los generales Bernardo Reyes, Félix Díaz, Mondragón y, diversos grupos de oficiales del ejército; al inicio de la Decena Trágica, el general Reyes murió intentando tomar Palacio Nacional; en su lugar, el sobrino de Porfirio Díaz: el general Félix Díaz quedó al mando de los golpistas y, apoyado por senadores, diputados, jueces, magistrados, intelectuales y periodistas, tomó la Ciudadela y el depósito de armas, y continuó la lucha para tomar el poder.
Al inicio de la Decena Trágica, Madero organizó la Marcha de la Lealtad con cadetes del Colegio Militar y con civiles que lo apoyaban. Se dirigió hacia el Palacio Nacional, se reafirmó como Presidente Constitucional y decidió nombrar al general Victoriano Huerta para que defendiera su posicionamiento. A los pocos días de su nombramiento, Huerta traicionó a Madero, pactó con Díaz y convenció a otros militares de traicionar, detener y, luego, asesinar al Presidente y al Vicepresidente.
En otras ocasiones, les he explicado cómo se dieron los hechos y he expuesto argumentos para legitimar la idea de que en la Decena Trágica, se expresó la cultura antidemocrática, corrupta, intolerante y violenta de los conservadores y, que siempre han actuado así en la historia de México; porque su proyecto de vida, está fincado en defender sus intereses de clase, que tienen como base: buscar su beneficio económico.
Por ello, solo reafirmo que: el golpe de Estado, el arresto y la muerte del Presidente Madero, fue parte de un complot de los porfiristas conservadores, que aglutinó a las élites económicas, a gobiernos extranjeros, a la clase política: senadores, diputados y gobernadores, a miembros del poder judicial, de la jerarquía de la iglesia y, en particular, a la prensa de la ciudad de México.
Desde que Madero ocupó el poder, diversos periódicos, financiados por los conservadores porfiristas, lo impugnaron, calumniaron y difamaron. Fueron los encargados de sembrar, en los diversos sectores sociales, la idea de que Madero era un inepto y que sus reformas, enfrentarían a los mexicanos con los norteamericanos, los ingleses y otros gobiernos, que tenían fuertes intereses económicos en el país.
Esa prensa fue lidereada por los siguientes periódicos: EL IMPARCIAL; EL PAÍS; EL UNIVERSAL; El Independiente; EL DIARIO; y EL MUNDO ILUSTRADO. Fue una prensa que calificó la acción de los golpistas reaccionarios y conservadores, como un acto revolucionario. Esos periódicos, aplaudieron y le dieron cobertura a las actividades de guerra que Félix Díaz ordenaba desde la Ciudadela; calumniaron y acusaron de ladrón a Gustavo Madero; por ello, con beneplácito expusieron su detención y salvaje asesinato.
Fue una prensa que pronosticó y difundió la idea de que, con Madero en el poder, nos invadirían los Estados Unidos. Esos periódicos y sus reporteros, durante la Decena Trágica ocultaron unos hechos e inventaron otros; para engañar a la población sobre lo que verdaderamente estaba ocurriendo. Fue una prensa que cumplió el objetivo ideológico, no solo de justificar el golpe de Estado, sino además: presentó a sus protagonistas, que habían traicionado y asesinado al Presidente, como héroes y salvadores de la patria.
Sobre el asesinato de Madero y Pino Suárez, todos esos periódicos publicaron la misma versión: que el Presidente y Vicepresidente murieron en un fuego cruzado, en su traslado a la penitenciaria; porque intentaron huir, cuando un grupo de sus seguidores los quiso liberar. Publicaron un informe que les mandó el general Huerta y que fue elaborado antes del propio asesinato.
Por ello, los invito a que tengamos memoria y no olvidemos esos hechos, que nos demuestran de lo que son capaces los conservadores, cuando pierden el poder y, como usan a la prensa para mentir, engañar y manipular a la población.
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