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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

FRANCISCO J. SANTAMARÍA: BREVE RESEÑA SOBRE SU PRESENCIA EN EL INSTITUTO JUÁREZ


MEMORIA TABASQUEÑA
Hace un par de años, me invitaron a realizar un trabajo sobre la presencia de Francisco J. Santamaría en el Instituto Juárez; esa invitación se fue al baúl del olvido, pero me sirvió como base para realizar una base de datos de cientos de documentos históricos, artículos, fotografías y referencias hemerográficas sobre la vida de Santamaría y, en especial, sobre sus vivencias y presencia en la historia del Instituto Juárez.
Con la información que he consultado y sistematizado, he elaborado varias hipótesis, entre ellas, las siguientes:
1.- La historia del Instituto Juárez fue determinada por el pensamiento y la acción del maestro Santamaría. Por lo tanto, al remitirse a ella, se debe hacer referencia al célebre tabasqueño, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
2.- Santamaría fue un sujeto, que provenía del pueblo, que siendo pobre, la educación que recibió en el Instituto Juárez fue determinante en su desarrollo como ser humano, como profesionista y como político.
3.- Por ello, las contribuciones intelectuales, culturales y sociales que realizó Santamaría, tienen como base su formación y relación educativa, con la primera institución de educación superior de Tabasco: el IJ.
4.- El quehacer intelectual y académico Santamaría influyó y determinó la identidad de muchos tabasqueños; hombres y mujeres que recibieron su apoyo educativo, económico y político para estudiar, dedicarse a la literatura o a la administración pública; jóvenes y condiscípulos, que vieron en él un ejemplo a seguir y asumieron una práctica social y académica, que determinó sus vidas.
Santamaría fue estudiante del nivel medio superior en el Instituto Juárez. Se graduó como Profesor de Enseñanza Primaria Superior; en esa experiencia académica, elaboró su libro sobre la enseñanza de la geografía. En esa etapa de su vida dentro del Instituto, se ganó un prestigio, fue reconocido por sus dotes intelectuales, admirado por su elocuencia en la oratoria y su creatividad literaria; lo cual le valió, que representara al Instituto Juárez en los festejos del centenario del natalicio de Benito Juárez, en 1906.
Después, siguió estudiando, se inscribió en la Carrera de Jurisprudencia, al mismo tiempo, daba clases en la secundaria, la preparatoria y la normal del Instituto Juárez. En ese contexto, lo sorprendió la Revolución Mexicana y mientras el conflicto se desarrollaba y el maderismo intentaba consolidar una posición política en Tabasco, Santamaría obtuvo el grado de abogado y se tituló con la tesis: “El Artículo 91: Los Magistrados deben ser Abogados”.
Santamaría se formó bajo los criterios educativos que los porfiristas establecieron en Tabasco; entre 1904 y 1910, puede afirmarse que fue un cuadro de los positivistas que mantenían una hegemonía pedagógica en el Instituto Juárez: Arcadio Zentella, León Alejo Torre, Santiago Cruces, los Graham, etc., pero después, desde el inicio de la Revolución, empezó a ganarse la reputación de ser un liberal, con una perspectiva social.
Desde esa posición apoyó a los revolucionarios de la Chontalpa, consolidó una posición en el Instituto Juárez, se incorporó al gobierno de Francisco J. Múgica, fue director del Instituto, contribuyó en su reestructuración entre 1915 y 1918; al mismo tiempo que desarrollaba una práctica política que lo llevó a ser constituyente local en 1919. En ese mismo año, fue nuevamente director del IJ y reelaboró su plan de estudios bajo los preceptos del Artículo Tercero, de la constitución federal de 1917.
En el contexto de la consolidación del Estado Posrevolucionario, Santamaría asumió posiciones políticas, que no coincidieron con los grupos hegemónicos; en esa dinámica participó en manifestaciones de oposición a Obregón y Calles; salvó la vida en Huitzilac; fue al exilio; posteriormente regresó a México y se cobijó en el manto político de los tabasqueños radicados en la ciudad de México; pactó y negoció con la élite política poscardenista, se volvió juez y reafirmó su prestigio intelectual y literario; después, regresó a Tabasco, se perfiló como candidato a gobernador en el nacimiento del PRI, y de nuevo, se vinculó al Instituto Juárez.
Santamaría, como precandidato a gobernador, estrechó sus lazos con la comunidad del Instituto Juárez; ahí encontró una plataforma para legitimar su proyecto y su personalidad. Después, como gobernador, transformó al Instituto Juárez, le devolvió su carácter de máxima institución de educación superior de Tabasco y, redefinió su funcionamiento, con miras a que se transformara en universidad; como parte de un proceso en el que el IJ floreció y enriqueció su quehacer educativo y cultural. Por eso, su presencia es permanente en la historia del IJ y de Tabasco.
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