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La Verdad del Sureste

MEMORIA TABASQUEÑA

EL QUEHACER POLÍTICO DE FRANCISCO J. SANTAMARÍA: 1905-1944


MEMORIA TABASQUEÑA
El acontecer político que los tabasqueños han vivido en toda su historia, está esperando de nuevos historiadores, sociólogos, antropólogos y politólogos, que reescriban su historia o que la difundan, que sean capaces de articular un discurso interdisciplinario, que nos permita comprender con objetividad el acontecer de Tabasco. También, en el ámbito local es necesario realizar una difusión de la historia, que nos permita exponer lo ya publicado en numerosos libros, para que los sectores sociales adquieran una conciencia histórica de los procesos y acontecimientos que definen nuestro pasado y que determinan nuestro presente.
Con ese propósito, a continuación, les voy a exponer de manera breve, una serie de datos sobre la práctica política de Francisco J. Santamaría. Con el objetivo, de que tengan un perfil histórico general, sobre su quehacer a nivel local y nacional. Tal cuestión no es fácil, ya que Santamaría intervino directamente en las evidencias, que nos permiten hacer una reconstrucción de su historia.
Santamaría se formó como un cuadro del porfiriato; desde 1905 participó en eventos de reproducción cultural de dicho sistema político. En el proceso de la Revolución Mexicana, rompió con los positivistas y darwinistas porfiristas. Reafirmó su simpatía con la Revolución en apoyo al grupo de la Chontalpa. Luego, con la llegada de Múgica a Tabasco, se incorporó al proyecto constitucionalista, fue subsecretario de gobierno y, operador político de dicho proyecto. Más tarde apoyó a Carlos Greene para que fuera gobernador y, fue constituyente local en 1919.
En el contexto de la crisis y enfrentamientos políticos que vivió Tabasco en 1920, Santamaría salió de Tabasco y viajó a la ciudad de México; ahí mantuvo un perfil bajo en la participación política; se dedicó a dar clases y ejercer como abogado; llegó a ser juez del ramo penal y magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Entre 1923 y 1925 se integró a varias asociaciones académicas, lidereadas por masones. En ese tiempo, consolidó su prestigio como abogado y como intelectual.
Después, en el proceso electoral de 1927, en el que los obregonistas cambiaron la constitución para permitir la reelección del Manco de Celaya, Santamaría volvió a participar activamente en política, apoyando a los generales Arnulfo R. Gómez y Francisco R. Serrano, cuyo movimiento terminó en una rebelión contra callistas y obregonistas; lo cual, entre otros hechos, terminó en la matanza de Huitzilac, en la que los seguidores de Serrano y Gómez fueron detenidos y ejecutados. De ese acontecimiento, Santamaría fue el único que sobrevivió; aunque sobre el tema se ha escrito mucho, incluyendo la propia versión de Santamaría: “La Tragedia de Cuernavaca en 1927 y mi escapatoria célebre”; aún no se ha explicado de manera verosímil y objetiva, cómo fue que el tabasqueño salvó la vida.
Santamaría se convirtió en un perseguido político y, eso lo llevó al exilió; entre finales de 1927 y 1932 vivió en los Estados Unidos; y más allá de su versión en su obra: “Crónicas del destierro”, desconocemos mucho de las relaciones políticas e intelectuales que estableció en el extranjero. Por lo cual, es pertinente elaborar varias hipótesis y realizar investigaciones sobre el tema. Entre otras cuestiones es pertinente preguntarse: ¿Santamaría tuvo algún apoyo del gobierno norteamericano?, ¿Santamaría asumió compromisos políticos específicos con algún grupo norteamericano?, ¿Santamaría regresó a México para cumplir una función política a partir de los intereses norteamericanos?
Santamaría volvió a México al final del callismo, se incorporó a la vida académica en el Distrito Federal, impulsó la edición de códigos y leyes, siguió con sus indagaciones para terminar su “Diccionario General de Americanismos” e impartió clases en la carrera de derecho de la UNAM. En ese contexto, se vinculó con el grupo de tabasqueños radicados en DF, que eran antigarridistas y que editaban la Revista Hoy y El Universal: Regino Hernández, José Pagés, Antonio Romero, Palavicini, los hermanos Pellicer, Foucher, Gorostiza, etcétera.
Su capacidad como abogado, lo llevó a incorporarse nuevamente al poder judicial del Distrito Federal y, en la medida que participaba en el círculo social de los tabasqueños radicados en el DF, fue reafirmando sus posiciones políticas y estrechó los lazos con los grupos que esperaban gobernar Tabasco, a partir de apegarse a las políticas centralistas del Estado mexicano.
En esa dinámica, Santamaría consolidó una posición, se convirtió en operador político del sistema, que le permitió volver a Tabasco, en 1944 llegó a negociar con los grupos hegemónicos locales y a organizar a sus adeptos, para que promovieran su candidatura para ser gobernador de Tabasco.
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