MEMORIA TABASQUEÑA
HACE 145 AÑOS SE CREO EL INSTITUTO JUÁREZ DE TABASCO
Durante la Colonia y hasta la primera mitad del siglo XIX, los habitantes de las tierras que hoy integran Tabasco, no contaron con instituciones educativas que formaran a sus habitantes con conocimientos del nivel medio superior y superior. Las primeras instituciones educativas públicas que nacieron con la Independencia, solo proporcionaron la educación primaria y, los que estudiaban niveles más avanzados, tenían que hacerlo en escuelas privadas. Los tabasqueños que quisieron aprender una profesión, tuvieron que abandonar su terruño y a sus familias.
Por ello, en el contexto de las reformas sociales y la transformación nacional que se legitimó en México con la Constitución de 1957 y el juarismo, los tabasqueños abrigaron la esperanza de poder consolidar un proyecto educativo publico y laico, que les permitiera fundar una escuela de enseñanza media y superior. En esa perspectiva, en 1861, mientras asumía el cargo de gobernador de Tabasco Felipe J. Serra (porque el gobernador constitucionalmente electo: Victorio V. Dueñas había pedido licencia), los diputados federales de Tabasco realizaron los tramites y la petición al presidente Juárez, para que les otorgara los recursos para fundar un instituto de enseñanza superior.
Juárez autorizó que, de la venta de los bienes de manos muertas, se destinaran $52, 000.00 para la fundación de la institución educativa que los tabasqueños querían. Como el país estaba reconstruyéndose, porque acababa de terminar la Guerra de Reforma, la cantidad que destinó el presidente fue imposible de reunir de manera inmediata; luego, al año siguiente (en 1862) México suspendió los pagos de la deuda que tenía con Francia Inglaterra y España, de ese conflicto nació la invasión francesa a México y el establecimiento del Segundo Imperio. Pero, los mexicanos resistieron y obligaron al ejército francés a salir del país, derrotaron a Maximiliano y se volvió a iniciar la reconstrucción.
En ese contexto, el instituto de enseñanza superior que los tabasqueños querían fundar no se concretó; pero, siguieron vendiendo propiedades y continuaron reuniendo los $52,000.00 para lograr cumplir con su propósito. En esa dinámica, León Alejo Torre, Sánchez Mármol y otros, siguieron defendiendo la fundación del centro educativo. Objetivo que casi se pierde, cuando los tabasqueños deciden luchar por el poder local, después de que se restauró la república, en plena hegemonía del juarismo.
Mientras tanto, las oligarquías locales, agrarias, políticas y comerciales, siguieron mandando a sus hijos a estudiar abogacía, agrimensura, farmacia, medicina, pedagogía, etc., a Veracruz, Puebla, Mérida, la ciudad de México o, al extranjero. Así, en esa burguesía provinciana y la naciente clase media de políticos profesionales y profesionistas, empezó a reafirmarse la idea de repatriar a sus hijos, de fundar una institución de educación superior, que evitara que las nuevas generaciones se desarraigaran de su terruño y, sobre todo, que fuera capaz de formar a las nuevas generaciones, para que Tabasco se incorporara a los procesos del capitalismo industrial, que el país estaba entrando.
Después, con el triunfo del porfirismo a nivel nacional, los tabasqueños iniciaron un proceso de pactos y negociaciones, que les permitieron apegarse al poder y a la hegemonía que estaba iniciando el general Díaz. Pactos que generaron acuerdos y les permitieron reestructurar su sistema jurídico, las instituciones locales y crear un nuevo proyecto educativo, cuya cúspide de estudios debían ser los profesionales. Así, en 1878, teniendo como gobernador a Simón Sarlat Nova y como intelectual y operador político a Manuel Sánchez Mármol, los sectores sociales decidieron cooperar y fundar al Instituto Juárez de Tabasco, teniendo como base, los recursos económicos que se habían obtenido de la venta de los bienes de manos muertas, iniciada en 1861.
Con ese propósito, el 12 de noviembre de 1878, hoy hace 145 años, el gobernador de Tabasco recibió del poder legislativo, el proyecto de decreto que, contenía el Plan de Estudios y el Reglamento Interior del Instituto Juárez; los representantes del congreso local eran: Francisco Ghigliazza, como presidente, Aniceto Calcáneo, como secretario y, Wenceslao Briceño, como secretario interino; Sarlat Nova firmó ese mismo día el documento y lo turnó al secretario general de gobierno, para que lo firmara y lo mandara imprimir en el periódico oficial LA REFORMA.
El decreto se publicó el 19 de noviembre de 1878 y, con él, se establecieron las bases para crear la institución más noble que Tabasco tuvo en su historia, desde 1878 hasta 1958: el Instituto Juárez de Tabasco; decimos que hasta 1958, porque en ese año el Instituto se transformó en universidad y, esa es otra historia.
Por ello, en el contexto de las reformas sociales y la transformación nacional que se legitimó en México con la Constitución de 1957 y el juarismo, los tabasqueños abrigaron la esperanza de poder consolidar un proyecto educativo publico y laico, que les permitiera fundar una escuela de enseñanza media y superior. En esa perspectiva, en 1861, mientras asumía el cargo de gobernador de Tabasco Felipe J. Serra (porque el gobernador constitucionalmente electo: Victorio V. Dueñas había pedido licencia), los diputados federales de Tabasco realizaron los tramites y la petición al presidente Juárez, para que les otorgara los recursos para fundar un instituto de enseñanza superior.
Juárez autorizó que, de la venta de los bienes de manos muertas, se destinaran $52, 000.00 para la fundación de la institución educativa que los tabasqueños querían. Como el país estaba reconstruyéndose, porque acababa de terminar la Guerra de Reforma, la cantidad que destinó el presidente fue imposible de reunir de manera inmediata; luego, al año siguiente (en 1862) México suspendió los pagos de la deuda que tenía con Francia Inglaterra y España, de ese conflicto nació la invasión francesa a México y el establecimiento del Segundo Imperio. Pero, los mexicanos resistieron y obligaron al ejército francés a salir del país, derrotaron a Maximiliano y se volvió a iniciar la reconstrucción.
En ese contexto, el instituto de enseñanza superior que los tabasqueños querían fundar no se concretó; pero, siguieron vendiendo propiedades y continuaron reuniendo los $52,000.00 para lograr cumplir con su propósito. En esa dinámica, León Alejo Torre, Sánchez Mármol y otros, siguieron defendiendo la fundación del centro educativo. Objetivo que casi se pierde, cuando los tabasqueños deciden luchar por el poder local, después de que se restauró la república, en plena hegemonía del juarismo.
Mientras tanto, las oligarquías locales, agrarias, políticas y comerciales, siguieron mandando a sus hijos a estudiar abogacía, agrimensura, farmacia, medicina, pedagogía, etc., a Veracruz, Puebla, Mérida, la ciudad de México o, al extranjero. Así, en esa burguesía provinciana y la naciente clase media de políticos profesionales y profesionistas, empezó a reafirmarse la idea de repatriar a sus hijos, de fundar una institución de educación superior, que evitara que las nuevas generaciones se desarraigaran de su terruño y, sobre todo, que fuera capaz de formar a las nuevas generaciones, para que Tabasco se incorporara a los procesos del capitalismo industrial, que el país estaba entrando.
Después, con el triunfo del porfirismo a nivel nacional, los tabasqueños iniciaron un proceso de pactos y negociaciones, que les permitieron apegarse al poder y a la hegemonía que estaba iniciando el general Díaz. Pactos que generaron acuerdos y les permitieron reestructurar su sistema jurídico, las instituciones locales y crear un nuevo proyecto educativo, cuya cúspide de estudios debían ser los profesionales. Así, en 1878, teniendo como gobernador a Simón Sarlat Nova y como intelectual y operador político a Manuel Sánchez Mármol, los sectores sociales decidieron cooperar y fundar al Instituto Juárez de Tabasco, teniendo como base, los recursos económicos que se habían obtenido de la venta de los bienes de manos muertas, iniciada en 1861.
Con ese propósito, el 12 de noviembre de 1878, hoy hace 145 años, el gobernador de Tabasco recibió del poder legislativo, el proyecto de decreto que, contenía el Plan de Estudios y el Reglamento Interior del Instituto Juárez; los representantes del congreso local eran: Francisco Ghigliazza, como presidente, Aniceto Calcáneo, como secretario y, Wenceslao Briceño, como secretario interino; Sarlat Nova firmó ese mismo día el documento y lo turnó al secretario general de gobierno, para que lo firmara y lo mandara imprimir en el periódico oficial LA REFORMA.
El decreto se publicó el 19 de noviembre de 1878 y, con él, se establecieron las bases para crear la institución más noble que Tabasco tuvo en su historia, desde 1878 hasta 1958: el Instituto Juárez de Tabasco; decimos que hasta 1958, porque en ese año el Instituto se transformó en universidad y, esa es otra historia.