De motor del cambio a centro de ocurrencias
Según su definición, la planeación democrática es un proceso mediante el cual se efectúa de manera permanente la consulta popular, con el propósito de que la ciudadanía participe activamente en las decisiones para definir objetivos, estrategias, metas y prioridades de desarrollo, o para proponer nuevas formas de vinculación, gestión y de trabajo para mejorar los efectos de las acciones del Sector Público.
Pero, ¿Notan ustedes algo de ello en lo que se viene haciendo en el municipio de Centro? Más bien, es evidente que las ocurrencias e improvisaciones han sido puestas en marcha ante la escasa o nula planeación de las acciones u obras a efectuarse.
Ello, sin contar que ante los reclamos sociales por darle prioridad a obras de verdadero beneficio social, el alcalde Evaristo Hernández Cruz ha respondido con marcada altanería, prepotencia y soberbia. Él es el presidente municipal y él hace lo que quiere con el dinero de los villahermosinos, pues esa fue su respuesta ante el justificado señalamiento de un ciudadano que le reclamó el proyecto de un tobogán en una de las principales avenidas de la capital.
Y todavía remató diciendo que en la elección pasada habían votado por él más de 240 mil habitantes. Es decir, el alcalde dio a entender que cuenta con el respaldo y legitimidad de esos sufragios --muchísimos de los cuales seguramente fueron penando en el actual Presidente de la República--, y por lo tanto puede hacer lo que quiera. En términos tabasqueños esto es un “Ya votaron por mí, ahora se friegan”.
Lo cierto es que, desgraciadamente, el municipio de Centro ha sido el motor del cambio sin serlo, fue de todos y nunca lo ha sido (Centro somos todos), más bien sigue siendo de los ambulantes, y ahora su lema reza que es agua, energía y sustentabilidad, pero lo cierto es que más que todo lo anterior, el municipio de Centro, el más importante de Tabasco, sigue siendo un centro de ocurrencias e improvisaciones.
Los famosos y pegajosos slogans retransmitidos hasta el cansancio en estaciones de radio, que sólo sirven para justificar el pago de millones en publicidad que podrían ser invertidos en obras de verdadero beneficio social, no cambian nada, pues aún existen carencias muy marcadas en colonias y comunidades de Centro que tienen que ver con la falta de drenaje, el desabasto de agua, falta de alumbrado y seguridad, calles en mal estado y muchísimas necesidades más.
Veamos, lo que se conoce hasta la fecha es que el Ayuntamiento de Centro ha destinado diez millones de pesos al programa de albercas en las colonias que duró escasos ocho o diez días (es decir, una inversión más o menos de un millón por día), está gastando alrededor de 2.8 millones en rehabilitar la fuente de la Diana Cazadora (algo completamente innecesario, de relumbrón y excesivo), sin contar que se ejercen cerca de 1.5 millones de pesos en la ¿tercera? remodelación del reloj floral.
Ello sin mencionar que está gastando alrededor de 1.2 millones de pesos en la rehabilitación de la carpeta asfáltica de acceso a la Feria Tabasco y otras acciones más que, por las necesidades y reclamos sociales existentes, son irrelevantes y demuestran lo poco que les importa el sentir ciudadano en general.
Ojalá que Evaristo Hernández recapacite y deje su soberbia de lado, porque esa cuota de legitimidad y de votos no serán para siempre; solamente duran entre dos y cuatro años, a menos que se trate de un fenómeno de popularidad como Andrés Manuel López Obrador, aunque el alcalde de Centro está a años luz de eso.