DIOS LOS CREA Y ELLOS SE JUNTAN. Eso dice un adagio popular y eso es lo que quisieron transmitir el exalcalde de Centro, Evaristo Hernández Cruz, y el diputado Marcos Rosendo Medina Filigrana, mejor conocido como “Chendo Jícara”, cuando se juntaron para echarse porras y hablar bien uno del otro, ahora que necesitan proyección mediática ante la cercanía del arranque del proceso electoral y poder pescar alguna posición, porque es muy “difícil” para ellos estar fuera del presupuesto.
No resulta extraño que se hayan juntado. Más bien ese encuentro confirma que no niegan la cruz de su parroquia, que ambos no son de fiar por cargar el estigma de ser personeros de doble A, aunque juren y perjuren que no tienen ya nada ver con el defenestrado senador.
Lo que sigue sin entenderse, es cómo y quién permitió que “Chendo Jícara” haya sido nombrado presidente de la Mesa Directiva del Congreso local. Es como poner a la iglesia en manos de Lutero, pues si algo define a Medina Filigrana es la traición y eso lo sabe de sobra el propio gobernador Javier May Rodríguez.
Cuando Javier era el dirigente estatal del PRD, allá por el 2010, supo, conoció que Medina Filigrana lo estaba traicionando con Adán Augusto. En ese tiempo era uno de los asesores más confiables, junto con Juan José Peralta Fócil. Marcos Rosendo se aprovechó de esa cercanía para pasar información a López Hernández de lo que hacía y con quiénes se reunía May Rodríguez.
Esa función encubierta que realizaba “Chendo Jícara” fue detectada a tiempo por cercanos al hoy gobernador. Le pusieron un cuatro y cayó redondito. Cuentan que, en una reunión pública en Centla, fue desenmascarado y exhibido como lo que era y sigue siendo: un traidor.
Tiempo después, la ruptura se hizo mayor cuando en una llamada telefónica a la XEVT se metió en la vida privada de Javier y de Octavio Romero a manera de desquite por haberlo exhibido como uno de los diputados del PRD que aprobaron la reforma energética de Peña Nieto.
Adán Augusto lo cobijó y después de ganar la gubernatura lo hizo secretario de Gobierno donde exhibió su soberbia, prepotencia y su faceta de represor. Fue testigo y cómplice del encumbramiento de Hernán Bermúdez Requena como jefe policiaco y líder criminal.
Ante la nula posibilidad de que sea llamado al gobierno estatal, por esos y otros malos antecedentes, vuelve a las andadas y, al igual que otro traidor como el diputado federal Julio Gutiérrez Bocanegra, amaga con sumarse al bando de los contrarios de Javier May y declararle la guerra.
ESTE JUEVES EL INEGI DIO A CONOCER los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), la cual trae un dato que es muy revelador: la gente tiene confianza en el llamado “Gobierno del Pueblo”.
Según ese sondeo, que año con año realiza el INEGI, Tabasco figura entre las 10 entidades donde los ciudadanos más confían en sus autoridades. Esto significa que el trabajo en territorio se ha visto reflejado en la percepción ciudadana que considera que el gobierno estatal es cercano a la gente y eso, quiérase o no, le da confianza.
De acuerdo al ENCIG, Tabasco ocupa el sexto lugar en este rubro. Este dato echa por tierra las críticas que la oposición ha lanzado contra la administración estatal por realizar de manera periódica audiencias públicas en las comunidades, acercar los servicios y al mismo gobierno a la gente en su propio entorno.
El porcentaje de confianza ciudadana del gobierno estatal es del 47 por ciento, el cual está muy por arriba de la media nacional que es de 40.4 por ciento. El tiempo le ha dado la razón al gobernador, que es mucho mejor y más efectivo ser gobierno de territorio que de escritorio. Los números no mienten.
CUANDO HAY COLABORACIÓN SIN SUBORDINACIÓN con agencias extranjeras, principalmente con las estadounidenses, se puede trabajar de manera coordinada y todos contentos. Eso se puede colegir con el decomiso, la semana pasada, de un cargamento de poco más de 600 kilos de cocaína, que era transportado por una avioneta que partió de Guatemala con destino a México.
El Comando Sur de Estados Unidos, acantonado en Centroamérica, detectó la aeronave y dio aviso a las autoridades mexicanas y de manera conjunta le dieron seguimiento a su plan de vuelo hasta que la obligaron a realizar un aterrizaje forzoso en un rancho ubicado entre los límites de Balancán y Emiliano Zapata.
Esa colaboración es común entre autoridades estadounidenses y mexicanas en el combate al narcotráfico. No una novedad o algo inusual. Sin embargo, los detractores han querido atribuir totalmente el decomiso de la droga al Comando Sur y argumenta que sin esta participación no se habría podido lograr el aseguramiento del alcaloide.
El mismo comunicado de las fuerzas castrenses norteamericanas así lo reconoce: participaron en el rastreo, no que gracias a ellos se logró el decomiso. Así se las gastan los detractores de la 4T.
DESDE EL TAPANCO
Por cierto, los panistas y priistas enmudecieron con la detención de alcaldes de Morelos ligados al Cártel de Sinaloa, como parte de la operación enjambre que realiza el Gabinete de Seguridad federal.
Ahí sí no dicen nada, se quedaron callados como momias. Han querido vender el cuento de que el narco floreció con la llegada de la 4T al gobierno. Lo cierto, lo real es que las relaciones de complicidad con el crimen organizado comenzaron desde el gobierno de Miguel de la Madrid y se afianzaron con Salinas de Gortari y llegaron a su máximo nivel en el gobierno panista de Felipe Calderón con Genaro García Luna en la Secretaría de Seguridad Pública.