Mudanzas
Matando, salando y secando al sol
1.- Alarmante diagnóstico médico sobre accidentes en moto los fines de semana.
2.- El volante y la ley: la impostergable cirugía a la movilidad en Tabasco.
3.- El reto de conectar y rescatar a Villahermosa.
LAS CIFRAS NO MIENTEN, pero los cuerpos rotos en las salas de urgencias dicen mucho más. Las declaraciones de Pablo Emmanuel Caso Torres, coordinador estatal del IMSS-Bienestar en Tabasco, no deberían pasar como una simple estadística de fin de semana.
El repunte de hasta un 15% en los accidentes de motocicleta durante periodos vacacionales y días de descanso es el síntoma de una enfermedad social que nos está costando vidas, recursos y el futuro de familias enteras. Estamos ante una auténtica epidemia sobre dos ruedas.
Lo más alarmante del diagnóstico médico no es solo el número de ingresos hospitalarios, sino el cambio radical en el perfil de las víctimas. Hubo un tiempo en que el riesgo se concentraba en la temeridad de los jóvenes de entre 15 y 18 años; hoy, la tragedia se ha democratizado.
Hombres, mujeres y —lo más doloroso— niños viajan desprotegidos en vehículos que se han convertido en el transporte familiar por excelencia, pero también en trampas mortales.
Ver a tres o cuatro personas sobre una moto, sorteando el caótico tráfico tabasqueño sin un solo casco, se ha vuelto parte de nuestra lamentable normalidad.
Las causas que enumera el IMSS-Bienestar son viejas conocidas, pero no por ello menos indignantes: la soberbia de omitir el casco, el sobrecupo irresponsable y la perversa combinación del manubrio con el alcohol. No son "accidentes" fortuitos; son negligencias previsibles y perfectamente evitables. Lo que falla aquí no es la infraestructura, sino la cultura vial y el sentido común.
EL TRANSPORTE PÚBLICO EN TABASCO Ha ido, históricamente, un terreno sin ley donde el usuario casi siempre lleva las de perder. Por ello, la estrategia anunciada por Rafael Elías Sánchez Cabrales, titular de la Secretaría de Movilidad (Semovi), no es un anuncio administrativo cualquiera; es una cirugía mayor a un sistema que arrastra vicios profundos.
Limpiar el sector a través de tres ejes punitivos y de control —antidoping, combate al crimen organizado y erradicación del acoso— es una medida necesaria si realmente se busca transformar un servicio público que hoy genera más desconfianza que soluciones.
El primer gran acierto de esta estrategia radica en el tratamiento del problema de las adicciones frente al volante. Retirar a los choferes que den positivo en las pruebas antidoping es una obligación mínima de seguridad vial.
Sin embargo, el matiz diferenciador es el enfoque humanista y de salud pública: ofrecerles acompañamiento para su rehabilitación y la oportunidad de reincorporarse una vez limpios.
No se trata solo de castigar, sino de rescatar vidas y profesionalizar un oficio que diariamente transporta a miles de familias tabasqueñas. Un conductor en rehabilitación es un peligro menos en las calles y un ciudadano recuperado para la sociedad.
El segundo eje toca la fibra más sensible de la seguridad estatal: el uso de unidades del transporte público por parte del crimen organizado. Cancelar de forma definitiva las concesiones y permisos vinculados a delitos contra la salud no solo es un golpe legal certero, sino un mensaje directo a los dueños de las placas. La complicidad o la omisión por parte de los concesionarios ya no tendrá cabida; si su vehículo se convierte en un instrumento del delito, perderán su patrimonio.
Esta medida rompe la cadena de impunidad que muchas veces protege a las unidades clonadas o utilizadas para actividades ilícitas bajo el amparo de la opacidad.
EL MALECÓN DE VILLAHERMOSA ha sido, durante años, una de las promesas de infraestructura más costosas, polémicas y, lamentablemente, desaprovechadas de la capital tabasqueña.
Por eso, el anuncio de la secretaria de Turismo y Desarrollo Económico, Katia Ornelas Gil, sobre un plan de remodelación para reactivar este espacio no es un tema menor.
Devolverle la funcionalidad a una obra que debería ser el epicentro de la vida social y comercial de la ciudad es un paso lógico y urgente; sin embargo, el verdadero reto no está en pintar fachadas o cambiar luminarias, sino en dotar al lugar de una verdadera vocación económica y turística que trascienda los trienios.
El diagnóstico de la funcionaria es acertado en su teoría: la reactivación urbana debe caminar de la mano con la conectividad global. Tabasco se está posicionando como un destino emergente a nivel nacional, y la reciente apertura de la ruta aérea Villahermosa-Puebla —sumada a las gestiones para enlazar la capital con otras urbes estratégicas del país— abre una ventana de oportunidad inédita.
El turismo moderno no llega solo por inercia; llega a través de puentes aéreos eficientes que faciliten los negocios, el intercambio cultural y el arribo de visitantes con poder adquisitivo.
Sin embargo, conectar el estado con el resto del país es apenas la mitad de la tarea. La infraestructura interna debe ser el imán que retenga a esos viajeros. De nada sirve abrir cielos si al aterrizar, el visitante se encuentra con un corredor urbano gris, carente de oferta cultural, gastronómica o turística.
El Malecón necesita transformarse de un simple andador peatonal a un ecosistema vivo donde la iniciativa privada local pueda florecer sin trabas burocráticas y donde las familias tabasqueñas recuperen su derecho al espacio público en un entorno verdaderamente seguro.
DESDE EL TAPANCO
Las declaraciones de Francisco Javier Zúñiga Hernández, secretario ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP), revelan que en lo que va de 2026 ya se contabilizan alrededor de 100 bajas de elementos en las corporaciones estatales y municipales.
Si sumamos este número a los 120 agentes que se acogieron al programa "Retiro Digno" en 2025, el panorama nos muestra a un aparato policial en constante contracción. La gran interrogante que flota en el aire es si estamos ante una necesaria depuración institucional o frente a un desgaste que debilita la fuerza operativa del estado.
Es indispensable separar el grano de la paja dentro de estas estadísticas. Por un lado, el programa "Retiro Digno" implementado el año pasado cumplió con una función estrictamente humanitaria y laboral: permitir la jubilación adelantada de elementos por edad o salud, sin manchas en sus expedientes ni relación con la pérdida de controles de confianza.