“Afrontamos una creciente amenaza por parte de una bien organizada red de narcotráfico que en algunos casos está haciendo causa común con lo que podríamos considerar insurgencia en México y Centroamérica”, insistió.
La jefa de la diplomacia estadunidense aseguró que le da “notas altas” al presidente mexicano, Felipe Calderón, por su “valor y compromiso” en el “difícil desafío” de combatir al narcotráfico.
Pero insistió a la par en la necesidad de una “combinación” de una mejorada capacidad institucional, mejor aplicación de la ley y uso de las fuerzas militares, así como de “voluntad política” para “evitar que (la violencia) se extienda y tratar de combatirla”.
Con todo, Clinton dijo que más que México -que “ya tiene la capacidad y la está usando” con asistencia estadounidense para combatir a los cárteles- le preocupan países “pequeños” de Centroamérica y el Caribe “que no tienen esa capacidad”.
En este sentido, defendió el Plan Colombia pese a los “errores” cometidos y consideró que habrá que buscar “equivalentes” para la región. “Sé que el Plan Colombia fue controvertido, que hubo problemas y errores, pero funcionó”, sostuvo Clinton, quien confió en que el nuevo presidente colombiano, Juan Manuel Santos, “hará todo lo posible para remediar los problemas del pasado a la par que hace progresos contra la insurgencia”.
Por ello, agregó, Estados Unidos y la región deberían “buscar los equivalentes” de ese Plan para Centroamérica, México y el Caribe, algo que admitió “no es fácil” debido también en parte a la responsabilidad estadounidense como mayor consumidor de drogas del hemisferio y origen de buena parte del flujo de armas que acaban en manos del narcotráfico.
