Necesaria la participación del Estado y empleadores
Contrato Colectivo crucial para formalizar trabajo del hogar
Ciudad de México, 28 de julio del 2017(Cimacnoticias).- A través del contrato colectivo de trabajo, el Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (Sinactraho) busca que sus afiliadas puedan gozar de sus derechos laborales como es un salario justo, días de descanso, retiro y seguridad social, y no quedar bajo la voluntad de quienes las contratan.
Apegado a los instrumentos internacionales y nacionales en materia laboral, el contrato colectivo de trabajo es una propuesta del Sindicato Nacional, para frenar los abusos y la informalidad en la que se desempeñan las 2.4 millones de trabajadoras del hogar en México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En entrevista con Cimacnoticias, la principal impulsora del contrato colectivo, Marcelina Bautista Bautista, explicó que históricamente el trabajo del hogar se ha regido por un acuerdo verbal, donde siempre se sobrepone la voluntad de él o la empleadora: “cómo debe funcionar, cuánto debe de pagar, todo bajo su condición”.
Entre limpiar, planchar, lavar, hacer de comer y cuidar personas por únicamente dos salarios mínimos, nueve de cada 10 trabajas del hogar no tienen un contrato que regule las tareas, el precio de los servicios que realizan o un retiro digno, según datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred, 2015).
“Hay empleadoras que se quejan de eso porque no saben lo que cuesta el trabajo del hogar, hay estados donde nuestra compañeras ganan muy poquito, 50 pesos al día, son situaciones muy críticas, para sobrevivir las trabajadoras tienen que ir a todas la casas que puedan para ganar más”, señala la también directora del Centro de Apoyo y Capacitación para las Empleadas del Hogar (CACEH).
A esto se suma otro factor en contra de las empleadas del hogar, agrega Bautista: la nula intervención del Estado mexicano pues no existe ningún marco normativo que obligue a las y los empleadores a garantizar los derechos laborales de este sector. “Sin leyes ¿quién obliga a las empleadoras?” se pregunta la defensora.
Entonces la responsabilidad recae en las trabajadoras, que intentan convencer a quienes las contratan de suscribirlas al Seguro Social, acordar su salario y días de descanso, muchas ni siquiera lo logran y se enfrentan a situaciones de explotación laboral.
CONTRATO COLECTIVO: GANANCIA DOBLE
Firmar el contrato colectivo, indica Marcelina Bautista, permite no sólo acabar con estas condiciones precarias que enfrentas las trabajadoras del hogar, también da a las empleadoras la seguridad de saber los servicios que se les deben garantizar y explica cómo funciona: El contrato colectivo se firma entre la empleadora, la empleada y una representante del Sindicato. Contiene cinco rúbricas; la primera es un tabulador de salarios que establece el pago de la trabajadora conforme a los servicios que realice y su experiencia.
Por ejemplo, se contempla a empleadas que realizan la limpieza general, hasta aquellas que tienen una profesionalización técnica como chef o de cuidado de personas. El salario mínimo es de 250 hasta 550 pesos diarios, dependiendo del servicio.
Bautista expone que el documento también toma en cuenta el tipo de modalidad en las que se emplean las trabajadoras, las que viven en la casa en la que trabajan y aquellas que laboran únicamente seis días o menos. Esto evita despidos injustificados, o pagos excesivos en especie como en alimentación o vivienda.
En los otros rubros se hace obligatorio afiliar a las trabajadoras al Seguro Social, dar permisos de incapacidad por enfermedades, permiso de maternidad, y asegurar su retiro, asimismo, capacitarlas para realizar las tareas y crear espacios de trabajo seguros, responsables y de respeto entre las dos partes.