EL NEOLIBERALISMO
Villahermosa, Tabasco a 31 de mayo de 2019. Una de las palabas que más se han repetido dentro de la escena política nacional en los último años y que actualmente forma parte relevante y hasta inseparable del discurso público, es el neoliberalismo.
Vituperada por la izquierda política, inicialmente desde la oposición pero congruentemente continuada en el actual gobierno, y justificada por la derecha y asociados de supuesto centro, es decir, los ahora empequeñecidos partidos de oposición, la multicitada doctrina económica neoliberal se ha situado en el imaginario colectivo como un mal nacional.
Dicho mal no se limita solamente a los insuficientes resultados económicos; la amplia penetración del neoliberalismo en el lenguaje cotidiano ha evidenciado que la socialización del término ha sido cuantitativa mas no cualitativa: el neoliberalismo nos ha hecho tanto daño que lo mencionamos, referimos y hasta condenamos, sin tener idea de lo que significa. Como algo que no sabemos qué es, pero sabemos que existe.
Tal deficiencia conceptual no es excluyente de los ciudadanos. Incluso políticos de izquierda ostensiblemente antineoliberales, han mostrado vaguedad, indefinición e incapacidad para explicar con solidez aquello que tanto se señala. Un gran hueco ideológico que exige ser llenado.
Entonces, ¿Qué es el neoliberalismo?
El neoliberalismo es, como lo indica su nombre, el nuevo liberalismo económico. Significa el resurgimiento en las décadas recientes de los principales fundamentos del liberalismo clásico propuesto por Adam Smith hace más de dos siglos, que establece, entre otras cosas, que el Estado debe abstraerse de la actividad económica y es el mercado mediante una mano invisible (oferta y demanda) quien promoverá el desarrollo, el orden y la justicia en este sentido. Es decir, menos estado es mejor. Que este último debe, como diría la expresión francesa laissez faire – laissez passer (dejar hacer, dejar pasar).
Cuando se habla de resurgimiento o regreso (por lo del prefijo neo) es porque ante el resquebrajamiento del liberalismo clásico acontecido durante la crisis global de 1929, conocida como “La Gran Depresión”, los países se vieron en la necesidad de cambiar de doctrina económica para sustituir al fallido modelo libremercadista.
Es entonces cuando toman auge en el mundo las ideas del economista británico John Maynard Keynes (keynesianismo), y en México, bajo las formulaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se comienzan a aplicar las políticas económicas con una fuerte intervención estatal que dieron cabida a un periodo de décadas de crecimiento y desarrollo sin precedentes conocida como “desarrollo estabilizador”, o, “El milagro mexicano”; periodo durante el cual México tuvo un crecimiento promedio anual de más del 6%.
Es más de cinco décadas después, cuando se suscita la crisis de los precios del petróleo en 1982 (crisis de la deuda del tercer mundo), que se pone fin al modelo desarrollista y se comienzan a aplicar en nuestro país las ideas neoliberales, que si bien, significaron una alternativa de solución entonces, lo cierto es que más de tres décadas después, su rendimiento, con crecimientos anuales promedio no mayores al 2%, no ha justificado su permanencia.
En términos prácticos el neoliberalismo es menos estado y más mercado. Menos regulación, más libertad económica. Es el planteamiento de que el estado es ineficiente y por lo tanto se deben privatizar bienes y servicios de propiedad pública en aras de la racionalidad económica. El mercado por encima del estado. Por encima de la ecología, de los derechos laborales, de la salud pública, los derechos humanos, etc. Es el capitalismo en una fase superior y deshumanizada. Hace bien el gobierno del presidente López Obrador en intentar ponerle un freno al lado salvaje del capitalismo, y en esto tienen que cerrar filas los gobiernos subnacionales, estados y municipios, para que la sociedad vuelva a primar sobre lo económico. Para transitar del neo liberalismo al neo estado de bienestar.
Twitter: @MartinezBriceno