Ofrece IEM conferencia “Prevención de la violencia con perspectiva de género”
La capacitación estuvo a cargo de la jefa del Departamento de Gestión Municipal del instituto, Ana Ysabel Ramón de la Cruz Destacó que el tema es importante, sobre todo para quienes tienen la responsabilidad de trabajar con mujeres para prevenir y atender la violencia
Vhsa. Tab., 7 de abril de 2022.- Al continuar con las capacitaciones, círculos de reflexión, conferencias y talleres, que ofrece permanentemente el Instituto Estatal de las Mujeres (IEM), este día se abordó el tema “Prevención de la violencia con perspectiva de género”, a cargo de la jefa del Departamento de Gestión Municipal del organismo, Ana Ysabel Ramón de la Cruz.
Destacó que el tema es importante, sobre todo para quienes tienen la responsabilidad de trabajar con mujeres para prevenir y atender la violencia contra ellas, como son las Direcciones de Atención a las Mujeres, funcionarios públicos a través de las Unidades de Género, y las instituciones involucradas en atender, prevenir y erradicar la violencia en contra de mujeres y niñas.
La licenciada en Trabajo Social explicó que trabajan para atender la violencia con la herramienta científica y analítica conocida como perspectiva de género. Todos entendemos cuando se habla de violencia, manifestó, pero en las familias se considera como un problema privado, y es asumida por la víctima e ignorado por la sociedad.
“Se interpreta como normal, se legitima y se reproducen relaciones conflictivas que se repiten tanto al interior como exterior de hogares y oficinas. Además, fomenta roles y comportamientos discriminatorios con base en las costumbres y tradiciones de nuestro país, y las masculinidades dominantes le otorgan al hombre poder vivir en una condición de género privilegiada y jerárquicamente superior”, puntualizó.
Dijo que en la ley, la violencia de género es cualquier acción u omisión, basada en el género, que cause a la mujer de cualquier edad, daño o sufrimiento psicológico, físico, sexual, patrimonial, económico, o la muerte, tanto en el ámbito privado como en el público, y que se expresen amenazas, maltrato, lesiones y daños asociados a la exclusión, subordinación, discriminación y explotación.
La funcionaria pública ejemplificó que la violencia física es cualquier acto que infringe daño no accidental a la víctima, usando la fuerza física o algún tipo de arma, objeto o sustancia para sujetar, inmovilizar o causar daño a su integridad física, y que pueda provocar o no lesiones internas, externas o ambas, y que pueden causar hasta la muerte.
Después de que la directora de Fortalecimiento Municipal del IEM, Beatriz Gallegos Pérez, destacó que la ponencia ofrecería conceptos y elementos para atender los focos rojos y disminuir los índices de violencia, enfatizó que la violencia siempre será un acto intencional, que puede ser único, recurrente y convertirse en cíclico y está dirigida a dominar, controlar, agredir o lastimar.
Detalló que la violencia en la pareja son conductas, acciones y omisiones dentro de la misma, para imponer normas y valores de “convivencia”, a través del uso de la fuerza física o psicológica para controlar a la pareja. Y añadió que se puede presentar cualquier tipo de relación más allá de la edad, clase social, madurez, nivel intelectual u orientación sexual.
Ramón de la Cruz subrayó que la violencia feminicida es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos públicos y privados, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social, y culminar en homicidio o muerte violenta.
Indicó que en 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció un marco de acción para luchar contra esta pandemia, mediante la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, sin embargo lamentó que luego de más de 20 años, una de cada tres mujeres siguen sufriendo violencia física o sexual, principalmente de su pareja.
La acreditada por instituciones académicas y públicas para impartir talleres y conferencias sobre el tema abordado, ofreció algunas propuestas para prevenir la violencia en contra de las mujeres, como escuchar y creer a quien ha sufrido violencia, porque cuando una mujer comparte su historia de violencia, da el primer paso para romper el ciclo de maltrato.
“Debemos aceptar que el origen de la violencia es multifactorial. Rechazar la violencia al comprender la naturaleza destructiva que tiene para la víctima. No habituarnos a la violencia como procesos normales, incluyendo la que vemos en los medios de comunicación, canciones, chistes o memes”, consideró.
Además, agregó, debemos reconocer y recordar los distintos tipos de violencia, todos de naturaleza gravemente destructiva; reconocer que toda persona es valiosa y debe ser respetada y tratada con dignidad; denunciar los casos de violencia de género; sumarnos a la campaña 25DíaNaranja; demostrar oposición a la cultura de la violencia; y establecer el protocolo de prevención del acoso y hostigamiento sexual.
Destacó que el tema es importante, sobre todo para quienes tienen la responsabilidad de trabajar con mujeres para prevenir y atender la violencia contra ellas, como son las Direcciones de Atención a las Mujeres, funcionarios públicos a través de las Unidades de Género, y las instituciones involucradas en atender, prevenir y erradicar la violencia en contra de mujeres y niñas.
La licenciada en Trabajo Social explicó que trabajan para atender la violencia con la herramienta científica y analítica conocida como perspectiva de género. Todos entendemos cuando se habla de violencia, manifestó, pero en las familias se considera como un problema privado, y es asumida por la víctima e ignorado por la sociedad.
“Se interpreta como normal, se legitima y se reproducen relaciones conflictivas que se repiten tanto al interior como exterior de hogares y oficinas. Además, fomenta roles y comportamientos discriminatorios con base en las costumbres y tradiciones de nuestro país, y las masculinidades dominantes le otorgan al hombre poder vivir en una condición de género privilegiada y jerárquicamente superior”, puntualizó.
Dijo que en la ley, la violencia de género es cualquier acción u omisión, basada en el género, que cause a la mujer de cualquier edad, daño o sufrimiento psicológico, físico, sexual, patrimonial, económico, o la muerte, tanto en el ámbito privado como en el público, y que se expresen amenazas, maltrato, lesiones y daños asociados a la exclusión, subordinación, discriminación y explotación.
La funcionaria pública ejemplificó que la violencia física es cualquier acto que infringe daño no accidental a la víctima, usando la fuerza física o algún tipo de arma, objeto o sustancia para sujetar, inmovilizar o causar daño a su integridad física, y que pueda provocar o no lesiones internas, externas o ambas, y que pueden causar hasta la muerte.
Después de que la directora de Fortalecimiento Municipal del IEM, Beatriz Gallegos Pérez, destacó que la ponencia ofrecería conceptos y elementos para atender los focos rojos y disminuir los índices de violencia, enfatizó que la violencia siempre será un acto intencional, que puede ser único, recurrente y convertirse en cíclico y está dirigida a dominar, controlar, agredir o lastimar.
Detalló que la violencia en la pareja son conductas, acciones y omisiones dentro de la misma, para imponer normas y valores de “convivencia”, a través del uso de la fuerza física o psicológica para controlar a la pareja. Y añadió que se puede presentar cualquier tipo de relación más allá de la edad, clase social, madurez, nivel intelectual u orientación sexual.
Ramón de la Cruz subrayó que la violencia feminicida es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos públicos y privados, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social, y culminar en homicidio o muerte violenta.
Indicó que en 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció un marco de acción para luchar contra esta pandemia, mediante la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, sin embargo lamentó que luego de más de 20 años, una de cada tres mujeres siguen sufriendo violencia física o sexual, principalmente de su pareja.
La acreditada por instituciones académicas y públicas para impartir talleres y conferencias sobre el tema abordado, ofreció algunas propuestas para prevenir la violencia en contra de las mujeres, como escuchar y creer a quien ha sufrido violencia, porque cuando una mujer comparte su historia de violencia, da el primer paso para romper el ciclo de maltrato.
“Debemos aceptar que el origen de la violencia es multifactorial. Rechazar la violencia al comprender la naturaleza destructiva que tiene para la víctima. No habituarnos a la violencia como procesos normales, incluyendo la que vemos en los medios de comunicación, canciones, chistes o memes”, consideró.
Además, agregó, debemos reconocer y recordar los distintos tipos de violencia, todos de naturaleza gravemente destructiva; reconocer que toda persona es valiosa y debe ser respetada y tratada con dignidad; denunciar los casos de violencia de género; sumarnos a la campaña 25DíaNaranja; demostrar oposición a la cultura de la violencia; y establecer el protocolo de prevención del acoso y hostigamiento sexual.