Ómicron vuelve a EU, otra vez, el país con más infectados: promedio 900 mil al día
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Washington, 9 ene (EFE).– La variante del coronavirus Ómicron golpea con fuerza en Estados Unidos, el país con más casos acumulados de COVID-19 de todo el mundo y donde se producen más de 900 mil nuevas infecciones y dos mil muertes al día.
Según los datos más recientes de la Universidad Johns Hopkins, en la jornada del viernes se registraron en el país 900 mil 832 nuevas infecciones de COVID-19 y dos mil 615 muertes, después de que el lunes pasado se superaran por primera vez desde el inicio de la pandemia el millón de infectados diarios.
En concreto, ese día se reportaron un millón 082 mil 549 nuevos casos, aunque la cifra puede estar distorsionada debido al retraso en la entrega de datos debido al fin de semana y la fiesta de fin de año.
Las autoridades sanitarias estadounidenses han insistido en la importancia de la vacunación y han urgido a los ciudadanos a recibir la dosis de refuerzo de los sueros disponibles.
Por su parte, la variante ómicron supone ya el 95 por ciento de los casos de la COVID-19 en Estados Unidos.
“En las últimas semanas y durante las vacaciones hemos visto un incremento rápido y significativo de los casos de la COVID-19. Este aumento es por el influjo de casos causados por la variante Delta, y lo que es más importante, por el repunte de casos de Ómicron”, dijo esta semana en una rueda de prensa la directora de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), Rochelle Walensky.
En paralelo, el Gobierno que dirige el demócrata Joe Biden ha dejado en manos de los contagiados que sean asintomáticos la decisión de hacerse un test tras pasar la cuarentena de cinco días.
“Si alguien toma una medida adicional y se hace un test al final de los cinco días de aislamiento (…), si da positivo la persona deberá permanecer en casa otros cinco días más”, indicó Walenksy.
Vista de la administración de pruebas para detectar la COVID-19, el 29 de diciembre de 2021, en Washington. Vista de la administración de pruebas para detectar la COVID-19, el 29 de diciembre de 2021, en Washington. Foto: Michael Reynolds, EFE
“Y si el test es negativo -siguió-, la gente debería entender que deben seguir llevando mascarilla durante cinco días adicionales para completar los diez días de aislamiento”.
Pese al drástico aumento de las infecciones, el futuro de los mandatos de vacunación contra la COVID-19 ordenados por Biden, que afectarían en conjunto a unos 100 millones de personas, se encuentran en el centro de una batalla legal que deberá decidir el Tribunal Supremo.
En dos audiencias celebradas el viernes de casi cuatro horas en total, la mayoría conservadora del Supremo se mostró escéptica con la norma de Biden para que se vacunen la mayoría de los empleados de empresas privadas del país, y expresó un poco más de afinidad con otra medida dirigida a algunos trabajadores sanitarios.
Según los datos más recientes de la Universidad Johns Hopkins, en la jornada del viernes se registraron en el país 900 mil 832 nuevas infecciones de COVID-19 y dos mil 615 muertes, después de que el lunes pasado se superaran por primera vez desde el inicio de la pandemia el millón de infectados diarios.
En concreto, ese día se reportaron un millón 082 mil 549 nuevos casos, aunque la cifra puede estar distorsionada debido al retraso en la entrega de datos debido al fin de semana y la fiesta de fin de año.
Las autoridades sanitarias estadounidenses han insistido en la importancia de la vacunación y han urgido a los ciudadanos a recibir la dosis de refuerzo de los sueros disponibles.
Por su parte, la variante ómicron supone ya el 95 por ciento de los casos de la COVID-19 en Estados Unidos.
“En las últimas semanas y durante las vacaciones hemos visto un incremento rápido y significativo de los casos de la COVID-19. Este aumento es por el influjo de casos causados por la variante Delta, y lo que es más importante, por el repunte de casos de Ómicron”, dijo esta semana en una rueda de prensa la directora de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), Rochelle Walensky.
En paralelo, el Gobierno que dirige el demócrata Joe Biden ha dejado en manos de los contagiados que sean asintomáticos la decisión de hacerse un test tras pasar la cuarentena de cinco días.
“Si alguien toma una medida adicional y se hace un test al final de los cinco días de aislamiento (…), si da positivo la persona deberá permanecer en casa otros cinco días más”, indicó Walenksy.
Vista de la administración de pruebas para detectar la COVID-19, el 29 de diciembre de 2021, en Washington. Vista de la administración de pruebas para detectar la COVID-19, el 29 de diciembre de 2021, en Washington. Foto: Michael Reynolds, EFE
“Y si el test es negativo -siguió-, la gente debería entender que deben seguir llevando mascarilla durante cinco días adicionales para completar los diez días de aislamiento”.
Pese al drástico aumento de las infecciones, el futuro de los mandatos de vacunación contra la COVID-19 ordenados por Biden, que afectarían en conjunto a unos 100 millones de personas, se encuentran en el centro de una batalla legal que deberá decidir el Tribunal Supremo.
En dos audiencias celebradas el viernes de casi cuatro horas en total, la mayoría conservadora del Supremo se mostró escéptica con la norma de Biden para que se vacunen la mayoría de los empleados de empresas privadas del país, y expresó un poco más de afinidad con otra medida dirigida a algunos trabajadores sanitarios.