Ondina: los reconocimientos a mi trabajo, se convierten en represión
Actas y más actas se acumulan en mi contra. ( Entrevista segunda parte)
A pesar de todo lo que había pasado y trabajando en las mismas condiciones de acoso y aislamiento, dice Ondina Tum Pérez, llegue al 2009 y fue en ese año cuando el Tribunal Superior de Justicia de Tabasco pacta con el doctor José Ovalle Favela, un procesalista distinguido en materia civil de la UNAM, para un proyecto de reforma al Código de Procedimientos Civiles.
No me avisaron de la primera reunión, dice la abogada altamente especializada derecho civil y una de las tres coordinadoras del Comité de Compilación, Sistematización y Publicación de Criterios Aislados y Criterios Jurisprudenciales Aislados del TSJ desde hace más de diez años.
Las otras coordinadoras se lo guardan todo, afirma; pasaron los días, el doctor Ovalle Favela envía su proyecto, y yo no sabía como hacerle porque era un trabajo que le correspondía a mi coordinación y era necesario comenzar las reuniones de trabajo con magistrados y jueces.
Sin embargo llegó el momento de trabajo fuerte y de quedarse a trabajar hasta tarde, entonces las otras dos coordinadoras abandonaron el proyecto y me dijeron que yo me hiciera cargo. Terminé acudiendo a las reuniones solo con dos auxiliares.
En marzo del 2011, recuerda Ondina Tum, se hizo una reunión interinstitucional, con los tres poderes en la sala de plenos del tribunal, ahí el TSJE se compromete a que, en la segunda semana de abril, se entregarían las reformas penales y civiles, para enviarlas a la Consejería Jurídica para que esta, a su vez, las hiciera llegar al Congreso local, porque se terminaba el período.
En cuanto al proyecto del doctor Ovalle, ya tenía un 90 por ciento de avance, trabajamos dos años y medio en eso, pero faltaba la parte que correspondía terminar a magistrados y jueces y que finalmente concluimos, menciona Ondina Tum.
El 25 de marzo de ese año, menciona la abogada, hago la presentación del proyecto del doctor Ovalle, a pesar de que me había negado a hacerlo, previendo que podría generar otras represiones en mi contra, pero los magistrados me lo pidieron.
Todos lo trabajos, incluso los que yo hacía, eran presentados por la licenciada Thelma Romero Olive, la coordinadora en materia penal, para que yo no apareciera en ningún acto público, sobre todo en los que estaba presente la “plana mayor” magistrados y jueces.
“Tu no puedes aparecer, te vas a quedar atrás y cuidadito fueras a decir algo”.
Dicho y hecho, después de la presentación, los problemas de acoso y represión en contra mía se agudizaron.
Me enteré de que la licenciada Thelma Romero levantó un acta en mi contra, el 7 de abril, de la que se derivó una situación más crítica para mi persona; la acusación era que, los empleados a mi mando se quejaban de que habían sido obligados a laborar horas fuera de su horario y no les había procurado comida.
Eso fue porque para terminar con los dos proyectos, el que presentó el doctor Ovalle y otro del Tribunal, un proyecto de reformas al Código de Procedimientos Civiles mediante el cual se estableció el procedimiento para oír a menores, lo de la adopción internacional, que son temas de profundo análisis, hubo que redoblar esfuerzos por lo que fue necesario pedirle a la auxiliar y al mecanógrafo que se quedara a sacar el trabajo a tiempo.
El 29 de marzo del 2011, hubo una reunión de la Consejería Jurídica con los magistrados a la que tuve que acudir, se trataba de una reforma al Código Civil para incluir derechos a las mujeres.
Cuando regresé a mi cubículo, el mecanógrafo y la auxiliar estaban afuera porque la coordinadora Zurita Sánchez les cerró la puerta, según les dijo, porque yo no estaba, hablaron al ordenanza porque yo no tengo llaves. Le comenté a los dos trabajadores que les reclamaría a las otras coordinadoras porque ellas podían disponer de llaves para abrir, pero ellos me pidieron que no lo hiciera porque luego ellas “se la agarraban con ellos”.
Les reclamo a las coordinadoras sobre el hecho y se hace un escándalo, poco después aprovechando de que mi personal estaba inconforme porque trabajaron horas fuera de los horarios oficiales y no les di comida, y sin tomar en cuenta de que yo no manejo recursos para comida, pero la licenciada Thelma Romero si, esta levanta un acta en mi contra y me deja sin personal, ni siquiera un mecanógrafo.
En respuesta, hice un oficio y envié una copia al presidente del TSJE, conservo el acuse de recibo sellado por Presidencia en donde notifico que no tengo personal y estaba por concluir los dos trabajos; incluso le hice algunas llamadas pero nunca me respondió, afirma Ondina.
A las cuatro de la mañana, desde mi casa hable por teléfono con magistrados y jueces, ellos me dictaban sus dudas y me decían lo que había que agregarle al texto.
Terminé el trabajo como pude, no me quejo porque me gusta y es de gran satisfacción lo que hago.
No obstante, el 29 de abril del año pasado, me habla el director de Visitaduría Judicial, Sergio Mario Compaing Cadena para informarme que hay un acta levantada en mi contra, firmada por todo el personal y que además hay un oficio del licenciado Rodolfo Campos Montejo, en donde instruye que se me investigue y que le dio instrucciones precisas “para aventarle toda la caballería”.
Teniendo en mente que en el 2007, el presidente había pedido mi renuncia, me puse muy mal y lloré, porque en mis 24 años de trabajar en el TSJE, con casi el grado de doctorado, no sabía yo lo que era una investigación dentro del Poder Judicial, fue terrible, porque pensé que ahora si harían efectivo mi despido.
La acusación era la que mencioné, que el personal no me quería y que hablaba mal de los magistrados, que me salía en horario de trabajo al Infonavit y a visitar a una compañera del ISSET.
La acusación ocupaba más de veinte hojas y estaba firmada por todos los que trabajan en ese comité y el director de la Visitaduría no me la dejó leer, tampoco el oficio del presidente del TSJE. (Continuará)
No me avisaron de la primera reunión, dice la abogada altamente especializada derecho civil y una de las tres coordinadoras del Comité de Compilación, Sistematización y Publicación de Criterios Aislados y Criterios Jurisprudenciales Aislados del TSJ desde hace más de diez años.
Las otras coordinadoras se lo guardan todo, afirma; pasaron los días, el doctor Ovalle Favela envía su proyecto, y yo no sabía como hacerle porque era un trabajo que le correspondía a mi coordinación y era necesario comenzar las reuniones de trabajo con magistrados y jueces.
Sin embargo llegó el momento de trabajo fuerte y de quedarse a trabajar hasta tarde, entonces las otras dos coordinadoras abandonaron el proyecto y me dijeron que yo me hiciera cargo. Terminé acudiendo a las reuniones solo con dos auxiliares.
En marzo del 2011, recuerda Ondina Tum, se hizo una reunión interinstitucional, con los tres poderes en la sala de plenos del tribunal, ahí el TSJE se compromete a que, en la segunda semana de abril, se entregarían las reformas penales y civiles, para enviarlas a la Consejería Jurídica para que esta, a su vez, las hiciera llegar al Congreso local, porque se terminaba el período.
En cuanto al proyecto del doctor Ovalle, ya tenía un 90 por ciento de avance, trabajamos dos años y medio en eso, pero faltaba la parte que correspondía terminar a magistrados y jueces y que finalmente concluimos, menciona Ondina Tum.
El 25 de marzo de ese año, menciona la abogada, hago la presentación del proyecto del doctor Ovalle, a pesar de que me había negado a hacerlo, previendo que podría generar otras represiones en mi contra, pero los magistrados me lo pidieron.
Todos lo trabajos, incluso los que yo hacía, eran presentados por la licenciada Thelma Romero Olive, la coordinadora en materia penal, para que yo no apareciera en ningún acto público, sobre todo en los que estaba presente la “plana mayor” magistrados y jueces.
“Tu no puedes aparecer, te vas a quedar atrás y cuidadito fueras a decir algo”.
Dicho y hecho, después de la presentación, los problemas de acoso y represión en contra mía se agudizaron.
Me enteré de que la licenciada Thelma Romero levantó un acta en mi contra, el 7 de abril, de la que se derivó una situación más crítica para mi persona; la acusación era que, los empleados a mi mando se quejaban de que habían sido obligados a laborar horas fuera de su horario y no les había procurado comida.
Eso fue porque para terminar con los dos proyectos, el que presentó el doctor Ovalle y otro del Tribunal, un proyecto de reformas al Código de Procedimientos Civiles mediante el cual se estableció el procedimiento para oír a menores, lo de la adopción internacional, que son temas de profundo análisis, hubo que redoblar esfuerzos por lo que fue necesario pedirle a la auxiliar y al mecanógrafo que se quedara a sacar el trabajo a tiempo.
El 29 de marzo del 2011, hubo una reunión de la Consejería Jurídica con los magistrados a la que tuve que acudir, se trataba de una reforma al Código Civil para incluir derechos a las mujeres.
Cuando regresé a mi cubículo, el mecanógrafo y la auxiliar estaban afuera porque la coordinadora Zurita Sánchez les cerró la puerta, según les dijo, porque yo no estaba, hablaron al ordenanza porque yo no tengo llaves. Le comenté a los dos trabajadores que les reclamaría a las otras coordinadoras porque ellas podían disponer de llaves para abrir, pero ellos me pidieron que no lo hiciera porque luego ellas “se la agarraban con ellos”.
Les reclamo a las coordinadoras sobre el hecho y se hace un escándalo, poco después aprovechando de que mi personal estaba inconforme porque trabajaron horas fuera de los horarios oficiales y no les di comida, y sin tomar en cuenta de que yo no manejo recursos para comida, pero la licenciada Thelma Romero si, esta levanta un acta en mi contra y me deja sin personal, ni siquiera un mecanógrafo.
En respuesta, hice un oficio y envié una copia al presidente del TSJE, conservo el acuse de recibo sellado por Presidencia en donde notifico que no tengo personal y estaba por concluir los dos trabajos; incluso le hice algunas llamadas pero nunca me respondió, afirma Ondina.
A las cuatro de la mañana, desde mi casa hable por teléfono con magistrados y jueces, ellos me dictaban sus dudas y me decían lo que había que agregarle al texto.
Terminé el trabajo como pude, no me quejo porque me gusta y es de gran satisfacción lo que hago.
No obstante, el 29 de abril del año pasado, me habla el director de Visitaduría Judicial, Sergio Mario Compaing Cadena para informarme que hay un acta levantada en mi contra, firmada por todo el personal y que además hay un oficio del licenciado Rodolfo Campos Montejo, en donde instruye que se me investigue y que le dio instrucciones precisas “para aventarle toda la caballería”.
Teniendo en mente que en el 2007, el presidente había pedido mi renuncia, me puse muy mal y lloré, porque en mis 24 años de trabajar en el TSJE, con casi el grado de doctorado, no sabía yo lo que era una investigación dentro del Poder Judicial, fue terrible, porque pensé que ahora si harían efectivo mi despido.
La acusación era la que mencioné, que el personal no me quería y que hablaba mal de los magistrados, que me salía en horario de trabajo al Infonavit y a visitar a una compañera del ISSET.
La acusación ocupaba más de veinte hojas y estaba firmada por todos los que trabajan en ese comité y el director de la Visitaduría no me la dejó leer, tampoco el oficio del presidente del TSJE. (Continuará)