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Apenas este año comencé a escribir algunas notas y columnas en este periódico que me dio la oportunidad. Estoy joven y me entró la inquietud debido a que conocí a periodistas que han dedicado su vida a este oficio como Carlos Pérez Mendoza, Víctor Sámano, Julio Pretelín entre otros, y en mi formación que he llevado en una organización que se llama RED inocente de la Universidad de San Diego California Western School Of Law, dedicada a liberación de inocentes de las cárceles; por tal razón me nació el gusto por la escritura periodística dirigido a la veracidad y enfocado a mi formación, opinión personal, enfoque juvenil pero diferenciando dos cosas: “La Opinión Pública y La Opinión Publicada”. Esto lo digo porque hay personas inocentes que han sido sentenciadas de acuerdo a notas periodísticas y opiniones publicadas pero no por una investigación científica o pericial; y hablando de política ni se diga.
Pocas personas han notado o no se han querido dar cuenta que siempre ha habido dos versiones en la escritura periodística. Al menos yo si me he dado cuenta que en América Latina, México y Tabasco existe una gran diferencia y muy distinta entre la opinión pública y la opinión publicada.
Opinión Pública es la que describe las ideas, tendencias y/o comportamientos de las comunidades, masas o mayoría; tales como encuestas de opinión, marchas, elecciones, demandas sociales y manifestaciones culturales, entre otras. Y se expresa a través de los canales que las sociedades han decidido o creado para su difusión. En cambio la Opinión Publicada es simplemente la opinión de la percepción personal o ideológica de un ciudadano ante acontecimiento y que goza del privilegio de difundir su pensamiento y hacerlo notorio en diferentes medios de comunicación.
Desde luego que la opinión publicada no tiene la responsabilidad de que siga pensamientos, tendencias o comportamientos de las masas o de la opinión pública. Tampoco es necesario que se convierta en una herramienta de alabanza, de acuerdo a lo que dicte la mayoría de una sociedad ante un acontecimiento.
Hay opiniones individuales que analizan, comparan hechos históricos advierten, orientan, exponen un posible panorama a la sociedad o masas de posibles escenarios. Y de esa manera le es posible a la mayoría analizar ciertos eventos que ellos no son capaces de apreciar por diversas circunstancias.
¿Dónde está lo extraño? En América Latina, México y Tabasco. Pasa que la opinión publicada ante un hecho determinado busca orientar, educar de acuerdo a su ideología, descomponer, confundir, desinformar y juzgar a la opinión pública. Algunos escritores que tienen la posibilidad de plasmar en un medio de información masivo sus pensamientos, han confundido su ideología como ciencia y hacen creer que sus pensamientos están comprobados científicamente; es decir, se tiene que pensar únicamente a como ellos dicen.
Uribe Rueda dice: “Algunos sectores que disfrutan de la posibilidad de poner a rodar sus pensamientos no opinan sino que juzgan, no orientan sino que confunden, y muchas veces, pierden la batalla del autocontrol cuando se percatan de que sus tesis no tienen acogida. Lo más grave es que la opinión publicada se está volviendo intolerante con la opinión pública y se enfurece cuando ésta le recuerda, a través de hechos notorios y elocuentes, que está equivocada y que las cosas no son como las pinta, o simplemente, que la decisión colectiva se orienta hacia otro rumbo. Y por ello no sobra recordar que los opinadores ocasionales o permanentes son solamente individuos que interpretan la realidad social, mientras que la opinión pública, aún equivocada o inoportuna, la configura, la construye cada día”.
Por eso mismo, no debe caerse en el error de desestimar la opinión pública o creer que hay dos realidades. Sólo hay una, la que se siente y vive cada día. La otra, la opinión publicada que se enfrenta cada día a lo que sucede en las calles y en los campos, es sólo la interpretación de algunos hechos, por quienes persisten en su intento por convencernos a todos de que no pasa lo que pasa, sino lo que a ellos les parece que sucede, o lo que es más grave, lo que a ellos les conviene.
Ahí les dejo de ejemplo la “Verdad Histórica” del caso de Ayotzinapa que termino convirtiéndose en la Mentira Historia; acontecimiento, que algunos medios de comunicación daban por hecho!