Desde un lugar no revelado, Charli relató cómo se iniciaron los acercamientos con el entorno de Bukele cuando este aspiraba a la alcaldía de San Salvador, siendo Carlos Marroquín (“Slip”), hoy funcionario sancionado por EE.UU., el primer enlace. Los pandilleros afirman que el círculo de Bukele les alertaba de operativos y promovía proyectos en sus territorios, mientras que las maras intimidaban votantes opositores y garantizaban apoyo electoral a Bukele, clave para sus victorias como alcalde y presidente. Otro líder anónimo corroboró estas acusaciones. Estas revelaciones contrastan fuertemente con el discurso de Bukele de “guerra contra las maras”, especialmente en un contexto donde miles permanecen encarcelados bajo un régimen de excepción impuesto tras la ruptura de estos pactos. Paradójicamente, mientras miles sufren sin juicio justo, líderes como Charli y Elmer Canales Rivera (“Crook”) fueron liberados en secreto por “órdenes superiores”.
La ruptura del pacto en 2022, tras una masacre de 87 personas, llevó al régimen de excepción y a una desesperada búsqueda del gobierno por recapturar a líderes con información comprometedora, incluso ofreciendo dinero a cárteles y negociando con EE.UU.
La investigación de El Faro se suma a otras evidencias que sugieren la existencia de estos acuerdos clandestinos, poniendo en tela de juicio la narrativa oficial de Bukele y exponiendo un pasado de complicidad que, según Óscar Martínez de El Faro, “no es una cosa del pasado, sino del presente”.
