De acuerdo al reporte que dio esta semana el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), un promedio de 7.3 divorcios al día se registraron en Tabasco en los últimos 4 años, con un acumulado de 13 mil 337.
Mi padre para poder darnos sustento, tenía que ausentarse por varios días para trabajar y siempre regresaba feliz por poder proveernos de alimentos, porque para zapatos no había.
Pero aprendí de ellos que a pesar de carecer de bienes materiales, teníamos lo más importante; respeto, cariño, amor, responsabilidad y honestidad.
Pobres pero honrados y con la frente levantada adonde quiera que vayan, recuerdo que eran las palabras que decía mi padre a sus cinco hijos, mientras que mi madre, una mujer buena, nunca se separó de nosotros, ni por muy duras que estuviera las dificultades económicas.
Siendo una niña que cursaba la educación primaria, mi señor padre falleció, pero todas sus enseñanzas me ayudaron a alcanzar las metas y propósitos que me fije en la vida y que alcancé con la gracia de Dios y a base de esfuerzo.
En esta semana que está por concluir, he terminado mis estudios de Maestría en Pedagogía y ejerzo la docencia, lo cual me ha permito tratar durante años con jóvenes casi todos días.
Es triste observar, que a pasar de que muchos de mis alumnos en sus hogares disponen de comodidades y bienes materiales, hay una pobreza de valores.
Los padres hoy en día trabajan para brindarles lujo a sus hijos; juguetes caros, celular, televisión en sus habitaciones, laptops para chatear, twittear o para estar conectados al Facebook, que esta muy de moda hoy en día.
En los años de mi juventud, alcanzar estas comodidades era un sueño imposible para la mayoría de las familias tabasqueñas, que a la falta este tipo de entretenimiento y existencia de las famosas redes sociales del Internet, en el seno familiar existían más convivencia entre padres e hijos, a diferencia de hoy en día, en donde cada miembro de una familia anda quien por su lado.
De manera por de más penosa, en los últimos años hemos visto como se han disparado en Tabasco los índices que miden los problemas sociales, desde los embarazos no deseados, el aborto, la violencia familiar, jóvenes y niños en estado de abandono en las calles podemos drogándose, estudiantes alcoholizados y hasta delincuentes sin necesidad de serlo.
¿Pero de dónde viene todo esto? ¿Que está influyendo de manera negativa tanto en la vida de nuestros hijos?
Los políticos, nuestras autoridades y organizaciones civiles, han señalado y denunciado muchas de las causas de los problemas sociales que se reflejan en un incremento de la inseguridad, la pobreza y el desempleo, como si necesariamente los delincuentes se dedicaran a cometer ilícitos para sobrevivir, abandonarían la criminalidad si se les ofreciera un trabajo formal.
Es verdad que los problemas sociales influyen, al igual que muchas otras causas que también son validas, pero habrá que reconocer, por doloroso que sea, que la verdadera causa de incremento de la inseguridad que padecemos, se gesta dentro de las mismas familias, porque a los niños ya no se les enseña valores y los padres terminan aceptado que sus hijos consuman alcohol con los amigos y caen en el error de sustituir el amor por bienes materiales.
Un hogar sin respeto, cariño y amor de los padres hacia sus hijos, no es hogar. Sencillamente es una casa dónde todos conviven cada uno inmerso en su propio mundo y despreocupados uno del otro.
Como padres no podemos olvidar que lo que se siembra se cosecha y si caemos en el error de exigir mucho a nuestros hijos, también debemos plantearnos que ejemplo les damos, en vez de tratar de compensarlos de alguna manera con celulares caros, computadores, televisión y automóviles.
Hoy muchos de los padres de familia prácticamente creen que los maestros son los responsables de educar a sus hijos en todos los sentidos, cuando los docentes ni siquiera les dedicamos tiempo de calidad.
No es desde la escuela donde se generan los problemas sociales, sino en el hogar mismo, en la familia, porque si ahí no se le inculca al niño valores de respeto, de civilidad, de honradez y de responsabilidad, este carecerá de un código moral y ético para retribuir a la sociedad un bien.
Si a los jóvenes no se le enseña a respetar a sus compañeros de clases, los reglamentos y leyes, los índices sociales negativos que hoy parecen ahogar al país, continuarán creciendo drásticamente.
En la medida que como padres todos corrijamos esta situación, la sociedad y su entorno comenzarán a mejorar, por ello, es necesario que empecemos desde el hogar, hacer las correcciones de nuestros errores, de lo contrario las malas costumbres traídas desde el seno familiar seguirá alimentado las portadas de los medios de comunicación de nota roja.
De verdad que es grato creer que en Tabasco aún hay muchas personas y que juntas son mayoría, las que aún conservan sus valores, pese a la falsa creencia de que el que es honesto siempre va hacer pobre.
Digo esto en reconocimiento a aquellas personas que este Viernes, en Villahermosa, me devolvieron el monedero que había perdido. Gracias y que Dios los bendiga.
Padres de familia, tengamos cuidado con la enseñanza que trasmitimos a nuestros hijos con nuestras actitudes, porque hoy en la actualidad los antivalores están sustituyendo rápidamente a los verdaderos valores.
Pero por sobre todo, buscar a Jesucristo, que es el único y verdadero salvador que puede y quiere cambiar nuestras vidas y la de nuestros hijos. Solamente tenemos que aceptarlo. Le invitó a leer y reflexionar sobre el Salmo 127, que estoy seguro será de gran prosperidad para su familia.
Dios los bendiga. Comentarios melita_ihd@hotmail.com.
