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La Verdad del Sureste

Pantano en llamas Se descarnan chalanes de Alí Carlos García


EN SUS GIRAS CON ACARREADOS, Chucho Alí pregona unidad en el PRI y para demostrar que se acabó el dinosaurismo suelta a Roberto Madrazo, a Manuel Andrade y otra fauna a hacer campaña por él, aunque no se traguen. Se desgañita presumiendo una unidad de papel, aunque sabe que muchos nunca aceptarán su imposición. Paradójicamente no ha logrado que esa unidad y humildad que vocifera como merolico de mercado, cuaje entre sus colaboradores cercanos, que a cada minuto se descarnan por manejar la estructura electoral, por controlar la campaña y el dinero que por carretadas aportan generosos patrocinadores como Duarte. Protagonista de esta encarnizada película es Adrián Hernández Balboa, coordinador general, que se ha trenzado en acaloradas discusiones con el ministro Guillermo Narváez Osorio, enviado por los Neme para reinsertarse en la política local. En plena precampaña e inicio de campaña de Chucho, a Narváez se le vio cerca, pegado pues al proyecto de los Neme; asistía a todas las reuniones, desayunos, comidas y cenas, siempre a lado de Chucho. Adrián se encargó de arrinconarle, bajarle del pedestal y centrarle en su realidad. Aquí el que manda soy yo, cuentan que le reviró el chiapaneco al de Tacotalpa en uno de tantos pleitos en la oficina de Paseo Tabasco. Irritado, Narváez envió dos mensajes a través de su cuenta de twitter, @narvaezosorio, el pasado 20 de abril. El primero decía “El Gral. Villa le recordaba a su estado mayor, los balazos vienen de atrás no de enfrente”. El tiro preciso fue para Hernández Balboa, en evidente alusión a que hay que cuidarse de la tropa propia más que de los enemigos. Por si no quedaba claro, en un segundo twitt recetó el cristiano: “En política hay adversarios y correligionarios, éstos últimos son los más peligrosos. Lector de estrategias militares y de prudencia bíblica, Narváez se replegó sin poner la otra mejilla. Cristalizó unas cuantas gestiones ante Alfonso del Río para un bono compensatorio a ciertos periodistas y mejor se hizo a un lado, mejor dicho, le hicieron a un lado. Pero no es la única víctima de esta cruenta batalla política. Adrián también se tira tarascadas con Mario Llergo y hasta con Same Yabur Elías. Con el Secretario de Organización del Comité priísta, se da atracones por el manejo de la estructura electoral. Los dos quieren operar a los líderes urbanos y rurales para ganarse su confianza y traerlos en la bolsa porque ya piensan en el 2015 y 2018. Andan empecinados en controlar a los coordinadores regionales, a los distritales, a los Cam, los Ro y los Rack (ya luego les platico que significan estos jeroglíficos del lenguaje priísta). Con Same, el pleito es por la administración del dinero. Eso es todo. Quiere Adrián contar y repartir el dinero de la campaña y, si no se puede, que lo opere su cuñado, que trabajó en el ayuntamiento de Centro donde hizo negocios millonarios. Dicen los enterados, Same no está de acuerdo, pero se traga el coraje. PLEITOS Y MAS PLEITOS internos en la campaña de Chuchito. Su estelar operador de medios, Juan Carlos Huerta también sometió al notario Narváez en el tema publicitario y su relación con los medios de comunicación. Pulverizó al ex Presidente del Poder Judicial de Tabasco; eso calienta Memo. De día, Huerta es conductor de un programa de radio donde arremete contra los opositores a Chucho y resalta la figura de su socio; de noche, se transforma en influyente asesor que entra al cuarto de guerra de Alí, quien ciegamente le obedece en todo, quizá por los negocios que se traen entre ellos y un prestanombres. En prensa, hacen la talacha Alberto Peregrino y Juan Gabirel Breck (en eso acabó). Estos dos son chalanes (ay mojo Lorena) de Huerta que a su vez es chalán de Manuel Ojeda. OTROS QUE SE PICOTEAN por un hueso que nunca chuparán son Humberto Azuara, Gonzalo Nemer Díaz, Hilda Santos Padrón y Francisco Custodio Gómez. Compiten entre ellos por la Secretaría de Salud y hasta con Carlos de la Cruz Alcudia que ingenuamente abriga la esperanza de repetir. Sí chucha. SUCEDIÓ EN GAVIOTAS. Cuando andaba Luis Felipe visitando casa por casa, unas señoritas cuchichearon la coquetería del Negro… que porque a todas les hacía señas cerrando su ojo izquierdo. Nadie les aclaró que así trae caído el párpado, naturalito. AMILCAR NO TIENE LLENADERA, se escuchó decir en una gira de trabajo al candidato priísta cuando en corto habló con uno de sus administradores. El Rey de los Espectaculares contrata, imprime, pone y quita. Un negocio tan redondo como la gorda que tiró a Chucho en la colonia Águila.
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