PEMEX, LA “CAJA GRANDE” DEL GOBIERNO
Mexico, DF., 5 DE ABRIL DE 2015.- No todos comparten los juicios de Luis Videgaray.
“¿Ahogar a Pemex?”, se pregunta Jesús Reyes Heroles, exdirector de Pemex.
Dice Jesús Reyes Heroles en su artículo: con la reforma “se cometió el error de no sacar a Pemex” del presupuesto de egresos, por lo que le mantendrá “sujeto a múltiples restricciones de gasto, endeudamiento y control”. El régimen fiscal transitorio (2014-2015) no eliminó la extracción excesiva de recursos fiscales, registrada en al menos los últimos 30 años. Dicho “régimen establece que, a partir de 2015, la hacienda pública deberá recibir del ‘sector hidrocarburos’ al menos el equivalente a 4.7 por ciento del producto interno bruto (PIB) estimado (porcentaje que fue presupuestado para 2013), lo que asciende a 860 mil 927 millones de pesos (mdp) en este año. El punto es que para 2015, y quizá durante varios años subsecuentes, sólo una empresa será capaz de producir hidrocarburos y de aportar recursos para alcanzar dicha meta: Pemex. Por ley, en 2014 Pemex debió haber pagado al fisco 785 mil 388 mdp por derechos petroleros (4.5 por ciento del PIB). En 2014, aportó al fisco federal 780 mil 414 mdp, esto es 99 por ciento en comparación con lo presupuestado”.
Parte de la expoliación fiscal ocurre justo cuando Jesús Reyes Heroles era responsable de la empresa (2006-2009).
Por ello, Manuel Bartlett comentó en un programa radiofónico: “Me sorprende [que] Reyes Heroles se sorprenda, [ya que él] está metido en esa reforma [energética] desde el principio; su hermano ha participado en ella, sabe de lo que se trata. ¿Y ¿cómo puede sorprenderse de que estén “ahogando” a Pemex, cuando todo el diseño es para “ahogar” a Pemex? ¿Cómo puede sorprenderse cuando ha sido un gran promotor de la ley?”. Los impuestos que se le aplican a Pemex son para “ahogar y desaparecer” la empresa. Mientras que “Pemex tiene que seguir pagando por adelantado contribuciones que al año son 424 mil millones de pesos, hasta el 65 por ciento de sus ingresos“, a las empresas extranjeras se les cobrará un rango de entre 18 al 24 por ciento. “Pemex está condenado a no poder competir con nadie… No lo sueltan, no lo dejan”.
Julio Martínez, especialista energético de Signum Research, consideró que el cambio fiscal “es un alivio” para Pemex. “Pero no es suficiente, Hacienda debe de ensanchar su base fiscal para que la empresa tenga las capacidades de destinar esos recursos en inversión productiva”. Con la caída de los precios del crudo “no van darle [a la empresa] un relajamiento de ninguna suerte”; así que sus resultados en el primer trimestre los resultados serán peores.
La realidad de la reforma
El “nuevo trato” fiscal y la reforma petrolera inician su vida dando tumbos. No resisten la “prueba ácida” de la realidad a la que fueron sometidos.
La caída de los precios del crudo, el ajuste presupuestario impuesto a Pemex, el destino incierto de las concesiones para la producción en los hidrocarburos no convencionales y aguas profundas, entre otros hechos, evidencian que la “autonomía” de Pemex es relativa. También lo es el supuesto cambio la carga fiscal. Después del pago de impuestos en enero de 2015, su balance arroja la continuidad de sus “números rojos”, agravados. Y la “modernización” y la competitividad de la empresa se diferirá una vez más hacia la posteridad.
Dícese que “alguien empieza mal la semana cuando lo ahorcan el lunes”.
En la alborada de 2015 y de la reforma petrolera, el seguimiento presupuestario de Pemex luce bastante desmejorado.
El balance primario y balance financiero de Petróleos Mexicanos de enero de 2015 muestra su peor resultado desde el inicio del lopezportillista experimento “petroexportador” para un mes similar.
Durante ese mes, las cuentas sintetizan la profundidad de la crisis petrolera internacional y el derrumbe de los precios, registrados a partir de julio de 2014, y agravada en diciembre y enero de 2015. El “Reporte de resultados de Pemex de 2014” ya mostraba los costos del colapso.
Nueve meses después, por fin, Hacienda se dio cuenta que “no es una caída transitoria” y “es baja la probabilidad” que los precios se recuperen en los próximos años. Que el verdadero reto será 2016, cuando se tendrá que enfrentar un “entorno de menores ingresos”, y no podremos darnos el lujo” de un presupuesto “inercial” (“algunos ajustes en el margen”), por lo tendremos que “gastar menor y gastar mejor”. Que el primer objetivo del gobierno federal es reducir el déficit público y estabilizar la deuda.
El rancio polvo de la austeridad monetarista cubrirá otra vez a la economía estancada. Con sus efectos depresivos y antisociales.
Pero antes Videgaray se dio un pequeño lujo: ser optimista y planear como si la baja del precio del crudo fuera “transitoria”.
Programó el presupuesto de 2015 basado en los 82 dólares por barril (db), aunque luego lo redujo a 79 db. Una diferencia irrelevante. Porque en diciembre la cotización se ubicaba en 52 db, 19 db menos que en noviembre, 25 por ciento más bajo. En junio 2014 había sido de 99 db. En enero es de 40.15 db; 12 db por abajo del mes anterior y 39 dólares menos que el pronosticado, 49 por ciento más bajo.
Sólo entonces Hacienda se dio cuenta que el asunto era más serio de lo que pensaba.
Marcos Chávez M - Economista
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