El impacto del derrame se ha sentido especialmente en el sector pesquero. Mientras algunos han podido recuperar sus herramientas, otros han perdido completamente sus redes, inutilizadas por el chapapote que alcanzó la zona. Afectados como Asunción Medina Cruz y Miguel Ángel Carrillo Ramón han expresado su preocupación por la falta de apoyo oficial y esperan que Pemex les pague por los daños sufridos, están preparando un escrito para presentárselo a la petrolera.
La respuesta de la petrolera ha incluido la presencia de al menos cinco embarcaciones realizando labores de contención y limpieza en una extensión de aproximadamente 13 kilómetros. Sin embargo, los lugareños aseguran que la contaminación alcanzó una distancia mayor, afectando diversas zonas costeras y hasta los manglares cercanos. La Marina vigila el área, mientras equipos especializados trabajan junto con autoridades locales y estatales para mitigar los efectos del derrame.
A pesar de los esfuerzos, algunos pescadores continúan en una situación crítica, sin herramientas para trabajar y con incertidumbre sobre el futuro de su oficio. La comunidad espera una respuesta firme de Pemex y las autoridades, mientras que los gobiernos local y federal refuerzan acciones para proteger el ecosistema afectado.
