Eso sí, cuando tengan un ordenamiento de ley de imperioso cumplimiento, pretenden que todo salga como si ellos se comportaran de manera legal siempre.
De vez en cuando, los resultados son desastrosos. Esto es lo que sucede actualmente con las reformas a la legislación local en materia electoral. Por una parte, el Poder Judicial Federal ha ordenado llevar a cabo una redistribución nueva en los distritos electorales locales. En esta última institución, también han tomado decisiones deplorables que han costado y cuestan demasiado caro a la sociedad mexicana, como todos sabemos.
Por otro lado, el aspirante a candidato del PRI a gobernador de Tabasco y al mismo tiempo secretario de gobierno, ha armado una constelación de desaciertos políticos con las siguientes consecuencias: ha puesto en entredicho una vez más, a su socio Andrés Granier; ha provocado un desastre para sus intereses políticos personales; y además vulnera gravemente el ambiente jurídico y político de Tabasco, de cara a la próxima sucesión de gobernador. Por supuesto, no se trata de algo nuevo.
Dentro de esa catarata de yerros políticos, decidieron mover la fecha de la elección de gobernador a su antojo personal, sin ningún arreglo político con las demás fuerzas políticas en el congreso local. Naturalmente desencadenaron un alud de críticas y desacuerdos políticos que no eran necesarios. Como consecuencia han enturbiado tanto el panorama político estatal, que ni siquiera obtuvieron los votos necesarios para cumplir con la orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ahora no saben ni que hacer. Todo lo enredaron, todo lo contaminaron y ni siquiera es posible vislumbrar lo que vaya a acontecer en los ámbitos político y legal. De nuevo, Tabasco sin rumbo. Tampoco algo nuevo.
Que aproveche Usted esta semana de sol, después de tanta lluvia. Hasta la próxima.
