Por una política energética soberana y por el desarrollo nacional
La actual crisis financiera y económica mundial revela que el mercado, sin la regulación apropiada del Estado, no es capaz, por sí mismo, de ofrecer un desarrollo económico balanceado, eficiente y a la vez justo. La nueva política económica debe basarse en la planeación del desarrollo de acuerdo con el interés nacional y el ejercicio democrático.
Los gobiernos neoliberales, en sistemática contravención del orden constitucional, han provocado el abatimiento y desmantelamiento del sector energético nacional, especialmente en el ámbito público, reservado al Estado. Las actividades y empresas del sector han sido convertidas en centros de negocios para intereses privados nacionales y trasnacionales. Se han desplazado y sustituido las capacidades nacionales de ejecución y desarrollo tecnológico, al grado de convertir a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad en simples administradoras de contratos que favorecen predominantemente a intereses particulares, sobre todo extranjeros.
Los más recientes ejemplos, son la desintegración de Luz y Fuerza del Centro, el despojo al Sindicato Mexicano de Electricistas y el remate a Televisa de 21 mil kilómetros de estratégica fibra óptica instalada con presupuesto público. El sector energético nacional vive en una condición de corrupción generalizada y una pérdida de rumbo que lo desmantela y lo entrega al interés extranjero. Con base en estas consideraciones, proponemos el fortalecimiento del sector energético mexicano, a fin de orientarlo al logro del desarrollo nacional, la equidad social y el bienestar general de la población:
RESTABLECER UNA NUEVA POLÍTICA ENERGÉTICA INTEGRAL CON VISIÓN DE LARGO PLAZO, QUE OPTIMICE EL APROVECHAMIENTO DE LOS RECURSOS NATURALES Y TECNOLÓGICOS NACIONALES PARA UN DESARROLLO SOSTENIBLE, SOBERANO, DEMOCRÁTICO, CONSTITUCIONAL, NO PRIVATIZADOR, NO DESNACIONALIZADOR Y CON JUSTICIA SOCIAL. PARA LOGRARLO PROPONEMOS:
1.- Planear el sector energético con una visión integral, optimizando las sinergias y compatibilidades entre PEMEX, CFE, los institutos de investigación del sector y del aparato de investigación de las universidades públicas del país y de la planta industrial nacional. Garantizar el dominio de la Nación sobre sus recursos energéticos no renovables así como su protagonismo, hoy desechado por los neoliberales, en el manejo y aprovechamiento de los recursos energéticos renovables. Todo esto con los objetivos de elevar el bienestar de los mexicanos, fortalecer la soberanía energética, dotar a la economía de energía suficiente, con precios que fomenten su desarrollo y accesible a las economías domésticas, administrar con visión de largo plazo la sostenibilidad de nuestros recursos energéticos y en general aprovechar el sector energético nacional como una gran palanca de desarrollo y base de una nueva política industrial.
2.- Fortalecer la investigación científica y tecnológica nacional en todo el sector energético nacional. Rescate e impulso de la importante tradición científica y tecnológica mexicana en el sector energético, tanto en sus institutos de investigación (Mexicano del Petróleo, de Investigaciones Eléctricas y de Investigaciones Nucleares), como en las universidades e institutos públicos de educación superior (UNAM, IPN, UAM, Universidades y Tecnológicos estatales y regionales).
3.- Iniciar una transición energética hacia el mejor y menor uso de los recursos no renovables, para su preservación sustentable. Se deberá revisar y reformar la actual LEY PARA EL APROVECHAMIENTO DE ENERGÍAS RENOVABLES Y EL FINANCIAMIENTO DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA, con la finalidad de que el estado mexicano recupere su protagonismo que le corresponde constitucionalmente y fortaleza en la promoción, desarrollo e investigación para las energías renovables, conservando una sana relación con los actores privados, que tienen un importante papel complementario en este tema.
4.- Garantizar y vigorizar los derechos de las comunidades afectadas por estos proyectos, informándolas y consultándolas previamente, y en caso de aceptarlos, incorporándolas a las tareas de la industria y promoviendo su desarrollo económico, social y cultural con los beneficios derivados.
5.- Fortalecer la responsabilidad social y ambiental de PEMEX y CFE, mediante sus capacidades de análisis y propuesta en estos temas, no más funcionarios tecnócratas y lejanos de las necesidades sociales. Revisar a fondo las políticas de seguridad industrial y protección civil de las industrias energéticas nacionales.
6.- Rescatar la valiosa experiencia mexicana en generación eléctrica nuclear. Debe evaluarse el empleo de la energía nuclear para generación eléctrica, asimilando la experiencia internacional y la propia. Dar mayor impulso a las demás aplicaciones de la ciencia y las tecnologías nucleares.
7.- Dotar a PEMEX y a la CFE de efectiva autonomía administrativa, financiera y presupuestal, evitando que su planeación y operación, se sujeten a los criterios financistas y amarres presupuestales de la SHCP, normalmente divorciados de los objetivos de la SENER y del sector energético en general.
8.- Fortalecer los organismos e instancias públicas y sociales de planeación, regulación y vigilancia de la política energética nacional y sus organismos e institutos de investigación.
9.- Promover, hasta conseguirlo, el contenido nacional mayoritario en el abasto de productos y servicios, en alianza con la ingeniería y la industria nacionales.
10.- Promover regímenes laborales en PEMEX y CFE corresponsables con sus trabajadores, de alta productividad, respetuosos de la autonomía sindical y los derechos conquistados, sin colusión y a contrapelo de prácticas corruptas y represivas. Igualmente en los institutos de investigación del sector. Defender los derechos humanos-laborales de los trabajadores en Pemex, Luz y Fuerza del Centro, CFE y de los institutos de investigación del sector.
11.- Transparentar los subsidios a los combustibles y a las tarifas eléctricas e indicarlos explícitamente en los ingresos y presupuestos federales, como políticas públicas que aprueba el Congreso.
12.- Establecer una legislación que fiscalice los recursos federales que se asignan a las Entidades Federativas, incluyendo particularmente los que provienen de los excedentes petroleros. Estos fondos deben ser vigilados desde sus propios estados, con participación social, y garantizando el uso de este excepcional recurso como recurso de inversión de largo plazo
13.- Impulsar la presencia internacional de nuestras empresas públicas energéticas para elevar su rentabilidad, sus capacidades tecnológicas y fortaleza institucionales. Estrechar lazos de cooperación con las grandes empresas energéticas públicas de los países latinoamericanos y del Caribe afines a nuestro proyecto.
EN RELACIÓN CON LOS HIDROCARBUROS:
A). Poner toda la producción y la transformación de hidrocarburos al servicio exclusivo de la Nación, como lo ordena nuestra Constitución en sus artículos 25, 27 Y 28. Detener y revertir ya el proceso de desmantelamiento de las capacidades productivas de PEMEX a favor de las grandes trasnacionales principalmente. Racionalizar la explotación de los hidrocarburos, con una visión sustentable de largo plazo, reduciendo gradualmente la exportación de petróleo crudo, buscando eliminar su exportación, en coordinación con la capacidad de refinación y con los cambios fiscales requeridos. Oponernos firmemente a contrato alguno de explotación al margen del espíritu y el mandato expreso y claro de nuestra Constitución.
B). Restitución integral de las reservas. Restituir gradual y consistentemente el cien por ciento de las reservas que se extraigan cada año, para ampliar la disposición de estos insustituibles recursos a las futuras generaciones. Fortalecimiento y rescate de los procesos de transformación y creación del mayor valor agregado, de refinación y petroquímica. Utilización al máximo de la capacidad nacional de refinación hoy subutilizada y construir nuevas refinerías para reducir importaciones y precios de combustibles. Se requiere promover una nueva cultura del uso eficiente de la energía y de los combustibles para evitar su desperdicio. Las industrias de la construcción y del transporte tienen un gran papel y están en deuda con el país en este terreno, para lo cual se deberán crear nuevas políticas públicas para regular sosteniblemente estas industrias y el desarrollo urbano. Rescate del transporte ferroviario e impulso al transporte público y eléctrico.
C). Reactivar la petroquímica nacional. Aprovechar de forma óptima los recursos nacionales y con ello reducir de manera eficiente y competitiva la importación de productos petroquímicos, mediante la reactivación de esta rama de la industria mexicana, a partir de las materias primas que hoy se desaprovechan, se queman y se arrojan a la atmósfera.
D). Acabar con la costosa división artificial del PEMEX que burocratiza la administración y encarece y entorpece los procesos de refinación y petroquímica.
E). Desaparecer el actual esquema de los precios de transferencia que se aplican a los organismos de Pemex, en refinación y petroquímica, y establecer nuevos precios de transferencia que equilibren el compromiso entre ingresos petroleros y precios de combustibles y petroquímicos, que fomenten la actividad industrial transformadora de PEMEX (refinación y petroquímica) y del aparato productivo nacional, el desarrollo económico y cuiden las economías domésticas. Te puedes documentar e informar en nuestra página www.cnee-sur.net y enviar tus comentarios y colaboraciones a: [email protected] ó [email protected]