Es cierto: la realidad tabasqueña actual está muy complicada. Basta recordar que cifras oficiales del Consejo Nacional de Evaluación indican que más de la mitad de la población está en pobreza, y que unos 700 mil tabasqueños ya padecen hambre. O que los últimos datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública registran que de 2009 a 2010 todos los delitos del fuero común aumentaron en Tabasco. Y ni qué decir del desempleo. El último reporte del INEGI muestra que en noviembre de 2009 la tasa de desocupación en Tabasco estaba en 5.24 por ciento y en noviembre de 2010 subió a 8.25. ¿Qué significa esto? Que el problema ha crecido y que actualmente Tabasco está en primer lugar nacional en falta de oportunidades de trabajo.
Pero más allá de las cifras, la gente lo resiente en sus colonias, en sus rancherías, en sus pueblos. Me lo han dicho lo mismo en Huimanguillo que en Balancán, igual en Macuspana que en Cárdenas. Por todos lados la gente se queja de que no hay trabajo, que sus hijos han tenido que irse del estado, que ya no aguantan la inseguridad, que están desesperados. Aquí, en el Tabasco del siglo XXI, hay ancianos que lloran porque no tienen medicinas; hay niños desnutridos que se van a la escuela con casi nada en el estómago; hay jóvenes que están a un paso de la delincuencia por falta de empleo y acceso a la educación. Lo más lamentable de todo es que en Tabasco hay riqueza, hay de todo para que las familias vivan felices. El problema es que un grupo en el poder se ha dedicado al saqueo y a hacer negocios con el presupuesto, mientras la población está en el abandono. Pero justamente por eso no podemos quedarnos callados ni mucho menos inmóviles. Tenemos que organizarnos para sacar adelante al estado y a los tabasqueños. ¡Y claro que es posible hacerlo! Ahí están los ejemplos de Oaxaca, Puebla y Sinaloa, que lograron echar a la calle a caciques que por años sometieron a la gente. Y ahí está recientemente el ejemplo de Guerrero, donde el régimen priista también fue superado. Es una lección muy clara: ¡El PRI no es invencible! Si tenemos fe, si perseveramos, si nos organizamos, si hacemos una gran alianza ciudadana, en 2012 vamos a cambiar el rumbo de la historia y a lograr un cambio verdadero en Tabasco, como dice Andrés Manuel López Obrador. No es fácil. Pero no es imposible.
