PROCURADOR, SI; TODÓLOGO, NO
Resulta por demás increible que habiendo en Tabasco Barras y Colegios de Abogados, no usen su vasta membresía para hacer un análisis de los más connotados miembros y sujetarlos a propuestas para cargos relacionados con la justicia a los Gobiernos, como en el caso, por ejemplo, para relevar al Procurador General de Justicia de Tabasco.
En el litigio se aprende todos los días. El abogado conoce a cabalidad los vicios que existen tanto en una Agencia del Ministerio Público como en juzgado. Sabe de corruptelas, precisamente de aquellas por las que fueron satanizados por un Presidente del Tribunal Superior de Justicia—hoy flamante Notario Público—culpándolos de corromper a funcionarios que procuran e imparten justicia.
El señalamiento fue cuestionado con severidad por el entonces Presidente de la Barra de Abogados tabasqueña, Lic. Omar Hernández Sánchez. Lo puso en su lugar.
Pues bien. El profesional del Derecho que ha dedicado toda su vida al litigio conoce a la perfección dónde están los puntos negros que desprestigian a las instituciones y a los que hay que combatir con firmeza para reconquistar la confianza de la ciudadanía. Lo he dicho reiteradamente: Las Procuradurías de Justicia del País son las puertas de golpe que miden la eficacia de todo Gobierno.
Los tabasqueños tenemos memoria y prinmcipalmente los cardenenes. En la década de los 70 se consignó al primer ex-presidente municipal que por el proteccionismo del Clan Cárdenas, nunca pisó la cárcel. Ex-funcionario de esa alcaldía junto con el líder campesino Juan Córdova Candelero buscaron años más tarde por el PRI, la alcaldía y la diputación local.
El pueblo juzgó sabiamente. Le negó la presidencia al que manejó las finanzas en el trienio del edil prófugo por ladrón y entregó la curul al hombre del campo. El repudio fue total y significativo.
En el sexenio de Andrés Rafael Sixto Granier Melo desfilaron tres Procuradores: Gustavo Rosario Torres, Rafael González Lastra y el “doctorcito” Goyo Romero. Ninguno pudo con el paquete. La silla les quedó grande por su incapacidad como litigante. Politizaron la justicia por no decir otra cosa. Por el desconocimiento de lo que significa cómo “encontrar la verdad histórica de los hechos”, tuvieron la necesidad de apoyarse en “asesores” que fueron los que manejaron a su antojo la dependencia.
ncluso, se difundía en los pasillos de la Procu que si bien era cierto que González Lastra era el Procurador y mandaba, pero no le obedecían. Aquí viene al recuerdo una frase célebre del Arquitecto Agapito Domínguez Lacroix cuando fue delegado federal de la SEDUE en Tabasco: “ORDEN DADA QUE NO ES VIGILADA, VALE PARA PURA CHINGADA.”
En 1972, cuando era Subsecretario de Gobernación, entregamos a nuestro Gobernador electo don Arturo Núñez Jiménez, un trabajo estadístico que constituyó una radiografía de la Procuraduría General de Justicia de Tabasco por el que, incluso, mereció una felicitación el entonces Procurador de su homólogo de Veracruz, el Lic. Eduardo Andrade. Destacado apoyo recibimos de dos legisladoras electas hoy, Leticina Taracena Gordillo y Ana Bertha Vidal Fócil que en aquellos tiempos prestaban sus servicios a la Procuraduría. Fue precisamente el día que asumió la secretaría de gobierno Enrique Priego Oropeza, que dejaba la procuraduria.
Pues bien. Ahí está el detalle como decía “Cantinflas”. Si los tabasqueños votamos por un cambio el 1o. de Julio se entiende que el futuro Procurador no será un improvisado, ni un político ni mucho menos un “todólogo”. Tendrá que ser alguien que se ha fraguado en las barandillas de Ministerios Públicos y Juzgados.
Retomando el pensamiento del sonorense malogrado en Lomas Taurinas Luis Donaldo Colosio, acierto a decir que “veo a un Tabasco con hanbre y sed de Justicia”.
No más “cañonazos” señores diputados.