Demandó una investigación ministerial a fondo y en estricto apego a la ley, y se pronunció por un castigo ejemplar a los autores de estos crímenes.
La legisladora habló en tribuna de los homicidios violentos que se cometieron en contra de Amelia Hernández Félix, Guadalupe Pérez Morales y de “una mujer desconocida”, cometidos en un lapso de 15 días en distintos lugares.
En Macuspana, el seis de noviembre pasado, a la orilla de un camino, fue hallado el cuerpo sin vida de Hernández Félix, de 16 años de edad.
Antes de ser violada, fue muerta a balazos y luego su cabeza fue destrozada. Un crimen con mucha saña de una mujer que era “casi una niña”.
La víctima trabajaba cuidando niños y su aspiración era seguir estudiando. Salió de su casa el sábado cinco de noviembre y ya no regresó a ella.
13 días después, en un ejido de Tenosique, otra menor fue ultimada. Guadalupe Pérez Morales, de apenas 12 años de edad.
La legisladora señaló que esta menor “fue asesinada porque se burló de su verdugo. Los pobladores detuvieron al homicida y a sus cómplices y los entregaron a las autoridades.”
El más reciente crimen se cometió hace tres días. Una mujer desconocida apareció muerta en el malecón de esta ciudad y se desconoce quién o quiénes la asesinaron.
Por ello, la diputada del PRD exigió a la Procuraduría General de Justicia que se investiguen estos crímenes para que no queden impunes y se castiga con todo el peso de la ley a los responsables.
Por su parte, su compañera de bancada, Claudia Elizabeth Bojórquez Javier, se sumó a esa exigencia, y señaló que la violencia es un problema universal, que debe ser analizado a fondo.
Pidió también a los medios de comunicación “promover el respeto hacia las mujeres y la igualdad entre los géneros, y a sus compañeros legisladores impulsar “leyes que garanticen la equidad entre los géneros para construir una sociedad justa e igualitaria.”
En tanto, la diputada del PRI, Lucila Domínguez Sánchez, dijo que las mujeres tienen el derecho de ser libres de toda forma de discriminación, valoradas y educadas, libres de patrones estereotipados de comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad y subordinación.
