Realiza IEM círculo de reflexión sobre “educación familiar como intervención social”
Al iniciar la educación desde el seno del propio hogar, las intervenciones tienen un enfoque compensatorio, en la que profesionales llevan a cabo las funciones de padres, educando a los niños, explica especialista del organismo
Vhsa. Tab., 4 de abril de 2022.- El Instituto Estatal de las Mujeres (IEM) llevó a cabo este lunes el círculo de reflexión sobre “La educación familiar como intervención social”, mismo que tuvo como ponente María Magdalena Hernández Hernández, jefa del Departamento de Enlace Internacional de la Dirección de Proyecto y Enlace Institucional del organismo.
La funcionaria del IEM explicó que al iniciar la educación desde el seno del propio hogar, las intervenciones tienen un enfoque compensatorio, en la que profesionales llevan a cabo las funciones de padres, educando a los niños.
“La intervención familiar educativa se trata de capacitar a la familia para dar una correcta atención a sus hijos e hijas, eliminando conductas negligentes o maltratadoras, desarrollando pautas de atención básica y prácticas educativas adecuadas a la edad del niño o niña, así como capacitar am la familiar para enfrentarse a situaciones de crisis”, apuntó.
Hernández Hernández dijo que la importancia de este tipo de prácticas radica no sólo en la necesidad de ofrecer una respuesta de contención inmediata al niño y la familia, sino también en el hecho de que impacta proporcionalmente en el futuro tanto de la víctima como de sus familiares.
Durante el ejercicio de sensibilización transmitido a través de la plataforma digital Zoom, mencionó los tipos de intervenciones que existen a nivel familiar, y que van desde la atención ante un embarazo no deseado, a atenciones por muerte inesperada de miembros de la familia, por fuga del hijo del hogar, por síntomas producidos en el individuo o la familia pérdida repentina de estatus o pérdida de trabajo en forma súbita.
María Magdalena Hernández agregó que los principios básicos para un caso de este tipo parten del respeto a los derechos y participación de los padres, tutores, o guardadores; potenciar las capacidades de los mismos, así como propiciar la autoprotección y factores de resiliencia del menor.
Como parte de la ponencia, señaló que los elementos que conforman la intervención con los padres buscan jerarquizar una serie de subsistemas, estableciendo una alianza con ellos con respecto a las familias de origen y reforzando la cohesión en las tareas de la parentalidad.
Puntualizó la importancia del trabajo social en la familia, porque constituye uno de los niveles fundamentales de intervención social que coincide con la intervención grupal por el simple hecho de que la familia es un grupo social, pero que se diferencia de la misma por el papel específico y relevante que ella juega en la sociedad como institución prestadora de servicios sociales.
La funcionaria del IEM explicó que al iniciar la educación desde el seno del propio hogar, las intervenciones tienen un enfoque compensatorio, en la que profesionales llevan a cabo las funciones de padres, educando a los niños.
“La intervención familiar educativa se trata de capacitar a la familia para dar una correcta atención a sus hijos e hijas, eliminando conductas negligentes o maltratadoras, desarrollando pautas de atención básica y prácticas educativas adecuadas a la edad del niño o niña, así como capacitar am la familiar para enfrentarse a situaciones de crisis”, apuntó.
Hernández Hernández dijo que la importancia de este tipo de prácticas radica no sólo en la necesidad de ofrecer una respuesta de contención inmediata al niño y la familia, sino también en el hecho de que impacta proporcionalmente en el futuro tanto de la víctima como de sus familiares.
Durante el ejercicio de sensibilización transmitido a través de la plataforma digital Zoom, mencionó los tipos de intervenciones que existen a nivel familiar, y que van desde la atención ante un embarazo no deseado, a atenciones por muerte inesperada de miembros de la familia, por fuga del hijo del hogar, por síntomas producidos en el individuo o la familia pérdida repentina de estatus o pérdida de trabajo en forma súbita.
María Magdalena Hernández agregó que los principios básicos para un caso de este tipo parten del respeto a los derechos y participación de los padres, tutores, o guardadores; potenciar las capacidades de los mismos, así como propiciar la autoprotección y factores de resiliencia del menor.
Como parte de la ponencia, señaló que los elementos que conforman la intervención con los padres buscan jerarquizar una serie de subsistemas, estableciendo una alianza con ellos con respecto a las familias de origen y reforzando la cohesión en las tareas de la parentalidad.
Puntualizó la importancia del trabajo social en la familia, porque constituye uno de los niveles fundamentales de intervención social que coincide con la intervención grupal por el simple hecho de que la familia es un grupo social, pero que se diferencia de la misma por el papel específico y relevante que ella juega en la sociedad como institución prestadora de servicios sociales.