Pero no solamente en ese grupo del poder se percibe diferencias. También entre quien disfruta del presupuesto por la bancada local del PRD, y su innegable promotor, surgió un aparente enfrentamiento ante los medios.
Dentro del mundo de los intereses, siempre sucede lo mismo. No existen más que arreglos de conveniencias temporales.
Como en actuación política no existe lo espontáneo, entonces, ¿porqué los protagonistas de la farándula local, muy a propósito publicitan sus aparentes diferencias, justo hacia el final de cuarto año del sexenio, justo antes del llamado Informe de Gobierno? ¿Cuál sentido tiene que una diputada que fue antes funcionaria del régimen, hable ahora de recuperar el tiempo perdido? ¿Por qué se perdió el tiempo? ¿A qué se dedicaban, quienes cobran en el gobierno, mientras transcurría el tiempo que se ‘estaba perdiendo’? ¿Por qué no se percibió que ella tuviera una crítica mínima al gobierno, cuando cobraba de su nómina? ¿Se va a aplicar alguna sanción a los responsables de que en el gobierno local se perdiera el tiempo, mientras se decía que trabajaban y se avanzaba a un ritmo tal que les provocó una gran fatiga que compensaban con bonos extraordinarios?
Lo mismo se puede observar entre los otros diputados, quienes gustan de manipular por ejemplo, al padre de otro diputado para cambiar su voto y arrebatar al los integrantes de la bancada local del PRD, la decisión de elegir de manera autónoma al coordinador de ellos mismos. ¿Qué implicaciones tienen sus diferencias? ¿Cuáles son sus objetivos, si tales diferencias resultan ser solamente de forma. La tragedia se repite en farsa. Las malas prácticas políticas anteriores a la supuesta alternancia, son repetidas en la ctualidad de manera burda, hasta el cansancio.
Que disfrute de una agradable semana otoñal y hasta la próxima.
