REFLEXIONES
CASA DEL ESTUDIANTE TABASQUEÑO CRISOL DE HOMBRES DIGNOS BAJO LA DIRECCION DE LUIS MORA MARTINEZ Y APOYADA GENEROSAMENTE POR AGAPITO DOMINGUEZ CANABAL
Me dice un gran amigo cuyo nombre no debo decir porque así me lo ha pedido, que casi al final del gobierno del maestro Santamaría en la capital del país se acomodaban las piezas de un ajedrez político donde aún no se decidía quien movería las blancas, pero que ya soplaba un ligera brisa de la corriente política del madracismo que años después apagara la vela de don Manuel Bartlet Bautista.
Por esos años se fundó el Frente Progresista Tabasqueño en la capital de la capital de la república, una organización política que conducía brillantemente don Manuel Compan y el licenciado Rubén Darío Vidal Ramos (QEPD), un joven militar serio y respetable que desempeñó dignamente diversos cargos públicos en Tabasco.
El rótulo de la casa ubicada en la Colonia Roma Sur, en Calle Iguala número 53, decía arriba : CASA DEL ESTUDIANTE TABASQUEÑO y abajo se leía: FRENTE PROGRESISTA TABASQUEÑO.
Se sostenía con la cuota simbólica de los estudiantes que la habitaban y principalmente con las donaciones o aportaciones mensuales de tabasqueños radicados en el DF: Carlos Pellicer, Diógenes López, La maestra “Charito” María del Rosario Gutiérrez Eskilsen y otros ilustres tabasqueños.
Sin lugar a dudas el pilar fundamental sobre el cual se sostenía la Casa del Estudiante Tabasqueño fue el licenciado Luis Mora Martínez que dejó de intervenir hasta el momento en que se cambiaron de domicilio a calle Tapachula 52 en la Colonia Roma.
Después, los estudiantes tomaron en sus manos la administración de la Casa y mudaron de domicilio a la Plaza del Carmen y después a la Colonia Guerrero.
La represión contra estudiantes y organizaciones sindicales liberales extinguió entre otras cosas, los comedores universitarios, las Casa Hogar y el Internado del IPN.
Díaz Ordaz extinguió la vida de muchos estudiantes.
Don Agapito Domínguez Canabal benefactor de la Casa del Estudiante Tabasqueño siendo Oficial Mayor de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia dispuso en su programa de los albergues para estudiantes dotar a la Casa del Estudiante Tabasqueño de todo lo necesario desde camas, roperos, y alimentación que incluía carnes, leche, queso, mantequilla, cereales, frutas y verduras, hasta los muebles y equipos de cocina, lavandería y el, personal encargado de los alimentos.
Los estudiantes en un principio estaban sujetos a un reglamento de orden y disciplina, el aseo, limpieza de cuartos y baños y la conservación del inmueble era responsabilidad de todos los internos.
Por la Casa del Estudiante Tabasqueño desfilaron entre otros los siguientes: Fernando Sánchez de la Cruz, Carlos Ponce Lanz, Roberto Rosado Sastré, Ernesto Balcázar Guzmán, Manuel Pérez Oropeza, Gilberto Pérez Oropeza , Amir Belisario Pérez Gómez, Enrique Domínguez Alejandro, Agustín Carrillo Romero, Jorge Sosa Orlaineta, Rubén Aguilera, Jaime Ceballos Arévalo, Manuel Pinto Mier y Concha, Luigi Falconi Magaña, Antonio Centeno Mandujano, Santiago Santamaría, Ricardo Santamaría, Audomaro Cetina Castillejos, y otros más que no recuerda mi informador, pero todos ellos hombres de bien forjados en el crisol del esfuerzo que no obstante haber tenido grandes responsabilidades en el ejercicio de la función pública y en su vida profesional, nunca perdieron el piso y nunca olvidaron sus raíces procurando servir honestamente y con responsabilidad.
Desde luego, esta plática que todavía se puede hacer entre sorbo y sorbo de café, (porque ahora se cuentan en las redes sociales) viene a colación para destacar que Andrés Manuel López Obrador, fue un joven pobre que buscó el cobijo de la Casa del Estudiante Tabasqueño para iniciar sus estudios universitarios y que como muchos de los nombrados anteriormente tuvieron que interrumpir sus estudios para trabajar y ahorrar para volver y continuar detrás del objetivo y luego regresar para insistir en lograrlo , luchar las veces que fuera necesario para lo cual se requieren muchos “ huevos” de lo cual carecen muchos conservadores acomodados , agallas, coraje, bravura, valentía, arrojo y cojones que no se venden en las universidades de los Estados Unidos de Norte América donde se formaron los tecnócratas neoliberales que nos robaron y entregaron al Presidente López Obrador un país en bancarrota.
Así sea.
Por esos años se fundó el Frente Progresista Tabasqueño en la capital de la capital de la república, una organización política que conducía brillantemente don Manuel Compan y el licenciado Rubén Darío Vidal Ramos (QEPD), un joven militar serio y respetable que desempeñó dignamente diversos cargos públicos en Tabasco.
El rótulo de la casa ubicada en la Colonia Roma Sur, en Calle Iguala número 53, decía arriba : CASA DEL ESTUDIANTE TABASQUEÑO y abajo se leía: FRENTE PROGRESISTA TABASQUEÑO.
Se sostenía con la cuota simbólica de los estudiantes que la habitaban y principalmente con las donaciones o aportaciones mensuales de tabasqueños radicados en el DF: Carlos Pellicer, Diógenes López, La maestra “Charito” María del Rosario Gutiérrez Eskilsen y otros ilustres tabasqueños.
Sin lugar a dudas el pilar fundamental sobre el cual se sostenía la Casa del Estudiante Tabasqueño fue el licenciado Luis Mora Martínez que dejó de intervenir hasta el momento en que se cambiaron de domicilio a calle Tapachula 52 en la Colonia Roma.
Después, los estudiantes tomaron en sus manos la administración de la Casa y mudaron de domicilio a la Plaza del Carmen y después a la Colonia Guerrero.
La represión contra estudiantes y organizaciones sindicales liberales extinguió entre otras cosas, los comedores universitarios, las Casa Hogar y el Internado del IPN.
Díaz Ordaz extinguió la vida de muchos estudiantes.
Don Agapito Domínguez Canabal benefactor de la Casa del Estudiante Tabasqueño siendo Oficial Mayor de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia dispuso en su programa de los albergues para estudiantes dotar a la Casa del Estudiante Tabasqueño de todo lo necesario desde camas, roperos, y alimentación que incluía carnes, leche, queso, mantequilla, cereales, frutas y verduras, hasta los muebles y equipos de cocina, lavandería y el, personal encargado de los alimentos.
Los estudiantes en un principio estaban sujetos a un reglamento de orden y disciplina, el aseo, limpieza de cuartos y baños y la conservación del inmueble era responsabilidad de todos los internos.
Por la Casa del Estudiante Tabasqueño desfilaron entre otros los siguientes: Fernando Sánchez de la Cruz, Carlos Ponce Lanz, Roberto Rosado Sastré, Ernesto Balcázar Guzmán, Manuel Pérez Oropeza, Gilberto Pérez Oropeza , Amir Belisario Pérez Gómez, Enrique Domínguez Alejandro, Agustín Carrillo Romero, Jorge Sosa Orlaineta, Rubén Aguilera, Jaime Ceballos Arévalo, Manuel Pinto Mier y Concha, Luigi Falconi Magaña, Antonio Centeno Mandujano, Santiago Santamaría, Ricardo Santamaría, Audomaro Cetina Castillejos, y otros más que no recuerda mi informador, pero todos ellos hombres de bien forjados en el crisol del esfuerzo que no obstante haber tenido grandes responsabilidades en el ejercicio de la función pública y en su vida profesional, nunca perdieron el piso y nunca olvidaron sus raíces procurando servir honestamente y con responsabilidad.
Desde luego, esta plática que todavía se puede hacer entre sorbo y sorbo de café, (porque ahora se cuentan en las redes sociales) viene a colación para destacar que Andrés Manuel López Obrador, fue un joven pobre que buscó el cobijo de la Casa del Estudiante Tabasqueño para iniciar sus estudios universitarios y que como muchos de los nombrados anteriormente tuvieron que interrumpir sus estudios para trabajar y ahorrar para volver y continuar detrás del objetivo y luego regresar para insistir en lograrlo , luchar las veces que fuera necesario para lo cual se requieren muchos “ huevos” de lo cual carecen muchos conservadores acomodados , agallas, coraje, bravura, valentía, arrojo y cojones que no se venden en las universidades de los Estados Unidos de Norte América donde se formaron los tecnócratas neoliberales que nos robaron y entregaron al Presidente López Obrador un país en bancarrota.
Así sea.