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La Verdad del Sureste

REFLEXIONES

CONCUBINATO DE DELINCUENTES Y POLICIAS.



En un principio el gendarme era aquél desocupado de mala fama pero amigo del presidente municipal quien recibía tal confianza, y su ocupación  era arrastrar, bolsear borrachitos y cumplir uno que otro “ encarguito”.
Los gobernadores hacían lo mismo y si el material en Tabasco era escaso lo importaban del vecino estado de Chiapas principalmente, personajes de armas tomar que asentados en estas inquietas tierras formaron sus familias, muy respetables que en nuestra comunidad gozan de buena fortuna y posición social.
La historia cuenta de aquél gobernador que mediante el grito enérgico intimidatorio de “ Lucio, encárgate de este asunto y no quiero volver saber más.... (y nunca se supo más).
Y en esa misma época se dice de aquél presidente municipal de Macuspana que limpió de pistoleros a sueldos la región petrolera recobrando la paz y tranquilidad de las familias.
Y de aquél presidente Municipal de Paraíso que aplicando la “ley fuga” terminó con cuatro delincuentes que obedeciendo órdenes de un señorón de pocas pulgas intentaron  romper la paz de ese lugar.
Ante el crecimiento de la población y el desarrollo económico del país y de otros factores, exigió del estado la creación de los cuerpos de seguridad.
Han existido diversas clases de policías, desde aquel gendarme de pueblo hasta los “halcones” de Alfonso Martínez  de triste memoria, desde la policía militar, granaderos, de inteligencia hasta la conocida policía federal.
Nunca ha sido posible el mando único.
La Guardia Nacional es la última esperanza, aunque sabemos los principales enemigos de la Guardia son la policía federal, la policía de los estados y las policías municipales.
Los enemigos de la Guardia Nacional son los amigos de los criminales.
Trino, « el pelón de playas», se formó, se capacitó y se relacionó en la Secretaría de Seguridad Pública, es conocido por sus ex compañeros y también de algunos de la policía ministerial y federal « gusano de la misma gusanera».
El pelón de playas armó su narco bloqueo con tranquilidad y sembró su manta amenazante a 900 metros de un retén policiaco, conoce el lado flaco de los encargados de la seguridad y cuenta con sus soplones, sabe que más adelante del lugar de su fechoría no hay vigilancia y que tiene francas las vías para escapar y para esconderse, sabe que hay casetas de policía sin policía, es decir, el pelón de playas sabe cómo masca la iguana.
Si una vez  trino el de playas ya había anunciado su presencia por qué no volver a hacerlo sin temor y con toda confianza, pues para eso son los amigos y el dinero aunque apeste a droga, secuestro, extorsión o muerte.
La crisis que el Notario con uniforme de policía ha heredado de otro pelón, el de Baja California, no la resolverá por si la Guardia Nacional, si no se  depuran y purgan a muchos policías que por años han vivido en amasiato corrupto con los criminales.
Para conseguir la paz y seguridad del estado se requieren muchas cosas además de los que se comen con jamón, que los presidentes municipales se fajen los pantalones y exijan a sus cuerpos de seguridad que cumplan con sus obligaciones porque también la omisión se sanciona penalmente.
Así sea. 



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