Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

REFLEXIONES

LA INAMOVILIDAD JUDICIAL ES UNA CALAMIDAD PUBLICA?


Los moches, diezmos y mordidas en nuestra sociedad se han señalado de generación en generación, decir cuando comenzó la corrupción sería imposible establecer con firmeza una fecha exacta.
Lo que resulta cierto es que estas conductas delictivas tradicionalmente las han realizado tanto las empresas de particulares como los funcionarios públicos sin que esto como dijera el clásico sea parte de nuestra cultura.
El diezmo, los moches y las mordidas se han enraizado como condición de proceder de los agentes de la policía, llámense como se llamen, y se han establecido en el otorgamiento de los contratos de las actividades de proveedores de obras o de insumos sin que tal inmoralidad sea exclusiva del estado.
Que los jueces y magistrados son corruptos afirma señalando " pelos y señales" asegura mi amigo abogado tabasqueño honesto que le ha costado mucho trabajo salir adelante en el ejercicio profesional de tan noble y desprestigiada carrera.
La corrupción impera en la administración y procuración de justicia, de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba, es igual.
En la fiscalía tendrá que hacerse una revisión a fondo en todos los aspectos, tanto de los recursos humanos en activo como en los espacios que ocupan sus deprimentes oficinas, ya no digamos del comportamiento indigno del personal que ahí laboran.
Patricia Pedrero Iduarte tuvo el valor de cortar muchas cabezas que han vuelto a renacer, los demás, han llegado a dejar hacer y dejar pasar, pensando que si la transformación avanza tienen lo suficiente para esperar los vientos a favor y continuar nadando de " muertito".
Los jueces y magistrados se sienten seguros aunque no se sientan capaces.
Hay jueces con muchos años de antigüedad que han visto pasar los años sin ascenso porque las magistraturas se ocupan por arribistas sin amor y cariño al poder judicial.
Si jueces o magistrados venden su criterio, lo hacen seguros de ser inamovibles, la inamovilidad protege a jueces y magistrados ignorantes, bonachones y de carácter débil, flojos y perezosos, la inamovilidad de los jueces y magistrados les garantiza permanecer en sus puestos, el derecho de no ser trasladados o nombrados a un puesto inferior, y a no ser suspendidos sin que se siga el procedimiento que la ley señala, y desde luego , el derecho a la jubilación.
Se entiende que los nombramientos de jueces y magistrados son irrevocables durante el tiempo que determina la duración de su cargo.
Claro, si pueden ser suspendidos cuando observen mala conducta, pero esto no es posible porque para eso están los amigos de la judicatura - dice el abogado litigante - son gusanos de la misma manzana.
La inamovilidad no debe proteger a jueces, magistrados y agentes de la fiscalía o del ministerio público.
Así sea.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más