Primera. La saludable noticia de la despenalización en Puebla se vio enturbiada con la reforma seguida al código civil para modificar la figura, ya existente, del daño moral. Hubiese sido mejor que la despenalización se hubiera concretado a derogar los delitos de difamación y calumnia sin tocar el código civil, toda vez que ya existía un tratamiento normativo de la materia.
Segunda. La reforma al código civil tiene un ánimo regresivo y denota un acto de autoritarismo. De la sanción por daño moral que tiene como tope 1000 salarios mínimos diarios (artículo 1995) pasa a 3000 salarios diarios mínimos en el artículo 1958 aprobado el martes pasado. El gobierno del Estado y el Congreso local olvidaron derogar el actual artículo 1995 del Código civil, de suerte que habrá dos artículos en el propio código regulando la misma institución con dos sanciones máximas distintas.
Es el colmo de la falta de técnica legislativa y del desaseo parlamentario.
Tercera. La reforma del código civil introduce la presunción del daño moral en beneficio de los potenciales demandantes.
Las mejores prácticas establecen exactamente lo contrario. Es decir, el demandante debe probar que hubo daño moral e, incluso, tratándose de personas públicas debe aplicarse la real malicia, lo que significa que el político, gobernante o personaje público debe probar que la información y/o comentario se han hecho con el claro propósito de causar daño al demandante o que la información fue tratada con desidia, sin diligencia..
Cuarta. La reforma del código civil es omisa en establecer un juicio expedito, rápido y amigable.
Lo que se reitera ahora es mantener a la persona demandada en un estado de sujeción e incertidumbre por largos periodos. Ahí están los ejemplos de los casos de la revista Contralínea, de Eduardo Huchim y muchos otros, en los que el proceso judicial en sí mismo es igual o más dañino que la sanción económica aplicada al final del juicio.
Quinta. La reforma del código civil deja gozando de cabal salud a la figura del daño patrimonial dentro las normas que regulan el daño moral. Se trata de figuras distintas, pero que el gobierno y el Congreso de Puebla relacionan.
El daño moral es un subjetivo, extrapatrimonial que busca reparar única y exclusivamente el derecho de la personalidad lesionado (vida privada, honor y /o propia imagen). Aquí hay un límite, excesivo, pero existe.
El daño patrimonial u objetivo es el que resulta de la afectación de los bolsillos del demandante. Me explico. La demanda que hipotéticamente realice un candidato a un cargo de elección popular a un periodista por daño moral (por haber puesto al descubierto datos o hechos de interés público u opiniones negativas) y daño patrimonial (quien al no ganar la elección perdió dinero invertido en la campaña y dejó de ganar la dieta de diputado por citar un caso).
Sexta. En la reforma del código civil se reglamenta el derecho de réplica previsto en el artículo 6º de la Constitución Federal haciendo una copia casi textual del derecho de rectificación de la Ley de Imprenta de 1917. Esta aprobación del congreso de Puebla extralimita sus facultades. Un artículo constitucional sólo puede ser reglamentado a través de una Ley Reglamentaria expedida por el Congreso de la Unión no por el Congreso de Puebla o de cualquier otro estado.
Incluso la preconstitucional Ley de Imprenta de 1917 fue reconocida como válida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación “entretanto el legislador aprobara una norma al respecto”. Ya lo ha hecho. En la reforma constitucional federal del 2007 se introdujo el derecho de réplica en el primer párrafo del citado artículo 6º constitucional.
Séptima. La minuta de reforma al código civil establece un conspicuo artículo tercero transitorio, el cual a la letra dice: “El Congreso del Estado, dentro del plazo de ciento ochenta días a partir de la publicación de este Decreto, expedirá, en su caso, las adecuaciones a la legislación correspondiente”.
Este artículo es ocioso, ofensivo a la inteligencia de los poblanos y de una retórica rupestre, toda vez que: a) No explica qué es la “legislación correspondiente”; b) Establece la expresión “en su caso” que significa que es potestativo no prescriptivo; c) No hay sanción alguna si ese artículo transitorio no se cumple y d) Sería ingenuo pensar que con ese artículo transitorio se creará un ley especial que lo primero que haría sería derogar la reforma del 22 de febrero pasado.
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