La reforma a la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos es parte del paquete de propuestas que hizo la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de energía. Entre los 36 artículos que se modifican se establece que las funciones que tenía la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) serán enviadas a la Secretaría de Energía.
Con la reforma se eliminan los derechos e impuestos existentes para Pemex (el Derecho de Utilidad Compartida, de extracción y explotación de Hidrocarburos y el Impuesto sobre la Renta por los ingresos que se obtengan de esas actividades), los cuales son sustituidos por un nuevo pago llamado “derecho petrolero para el bienestar”.
Este nuevo pago tendrá una tasa de 30% para el petróleo y de 11.63% para gas no asociado. Esto, según la reforma, dotará de recursos a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que se use “para el bienestar de los mexicanos”.
Los legisladores de la oposición criticaron este nuevo régimen fiscal al señalar que el cálculo de este se basa en “fórmulas opacas y sin deducciones”, lo que puede dejar, señalan, un boquete fiscal “muy peligroso” para las finanzas del país y de los estados. En caso contrario, la senadora petista Lizeth Sánchez comentó que la reforma tiene “una visión de Estado” con el fin de garantizar la soberanía energética y fortalecer a Pemex para que sea “el pilar del desarrollo nacional”.
