La sequía lleva al límite a la laguna de Zumpango y a los lagos de Cuitzeo y Chapala
Ciudad de México, 17 de marzo de 2024.- Al menos cuatro reservas acuíferas, de las que dependen millones de personas se encuentran en riesgo de desaparecer actualmente debido a la sequía por la que atraviesan.
En la Laguna de Zumpango, ubicada en el Estado de México, desde hace meses, expertos reportaron la sequía que afecta este vaso regulador que sirve para evitar inundaciones en la Ciudad de México, que, además, era considerado un humedal con gran biodiversidad, a lo que se suma el turismo que generaba y del que dependían muchas familias.
Ahora, tras la sequía que azota esta reserva desde el 2020, no sólo las 200 especies de aves migratorias que arribaban al lugar poco a poco han dejado de llegar, también las plazas comerciales que antes recibían a decenas de visitantes ahora lucen abandonadas, lo mismo que las canchas.
Lo anterior, pese a que en 2019, el Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que revisaría el tema del agua en los terrenos aledaños a la Base Aérea de Santa Lucía, donde se estaba iniciando la construcción del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”.
Y es que tras el anuncio de que en la Base Militar de Santa Lucía, ubicada en la Laguna de Zumpango, se construiría el nuevo aeropuerto internacional, ambientalistas alertaron que la fauna aviar de la laguna se encontraba en riesgo.
Creada en en 1989, y pese a que el Estado de México la declaró en el año en 2003 como un área natural protegida, la laguna de Zumpango ahora luce desierta, sin agua, sin naturaleza, ni visitantes, lo que ha impactado la economía de las personas que dependían de esta reserva y quienes han tenido que ir a buscar otras fuentes de ingresos.A lo que se suman las afectaciones a la salud que han reportado los habitantes de los alrededores, quienes señalan que las temporadas de calor se han vuelto más intensas, debido a la falta de agua en la laguna, que, sin embargo, en sus mejores años no era la más limpia, ya que, según el resultado de investigaciones el 30 por ciento de contenido provenía de aguas negras.
. Además de las sequías, los especialistas también han señalado que un factor importante que propició la sequía de la laguna de Zumpango fue la introducción del lirio acuático y la desatención del Gobierno federal, por lo que ahora los pobladores e investigadores están a la espera de que llegue la temporada de lluvia para que este espacio se vuelva a llenar.
Algo similar pasa en el lago de Cuitzeo, el segundo más grande de México con una extensión de extensión de 306 kilómetros cuadrados, según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), es otro más que se encuentra en peligro de secarse.
Desde finales del 2023, medios nacionales alertaron que contaba con un nivel menor al 50 por ciento de su capacidad pese a las lluvias que trajeron consigo fenómenos naturales como los huracanes.
Apenas, a inicios de este mes de marzo, se dio a conocer que el lago, que se ubica en el estado de Michoacán y se extiende hasta Guanajuato, atraviesa por una crisis hídrica, la cual ha provocado que no haya agua en, aproximadamente, el 70 por ciento de la extensión de esa reserva, lo que también ha generado una crisis en la población cercana al mismo.
Esto, debido a que muchos pobladores de municipios como Álvaro Obregón, Churintzio, Santa Ana Maya, Huandacareo, Copándaro y el propio Cuitzeo dependen de la pesca que genera el lago, así como del turismo que existía al mismo, en la que también había una gran diversidad de especies.
Además de estos beneficios directos del lago a las comunidades, y que tuvieron que buscar otras fuentes de ingresos, éste también era un factor clave para regular el clima en la región, en el que ahora sólo se puede observar un paisaje desolado con embarcaciones varadas. En 2021, activistas y académicos lanzaron una petición a través de la plataforma de Change.org, en la que solicitaron al Gobierno federal que se llevara a cabo tanto una restauración ecológica como la recuperación económica del Lago Cuitzeo, solicitud que hasta ese momento acumuló 32 mil firmas de apoyo. Aunque durante la década de los noventa, de este lago se lograban extraer, aproximadamente, cinco mil toneladas de peces, en años recientes se convirtió en un factor para la propagación de diversas enfermedades, debido a los virus y bacterias que se han dispersado ante la sequía que estaba afectando al acuífero, y que hasta el momento no ha recibido atención.
En la Laguna de Zumpango, ubicada en el Estado de México, desde hace meses, expertos reportaron la sequía que afecta este vaso regulador que sirve para evitar inundaciones en la Ciudad de México, que, además, era considerado un humedal con gran biodiversidad, a lo que se suma el turismo que generaba y del que dependían muchas familias.
Ahora, tras la sequía que azota esta reserva desde el 2020, no sólo las 200 especies de aves migratorias que arribaban al lugar poco a poco han dejado de llegar, también las plazas comerciales que antes recibían a decenas de visitantes ahora lucen abandonadas, lo mismo que las canchas.
Lo anterior, pese a que en 2019, el Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que revisaría el tema del agua en los terrenos aledaños a la Base Aérea de Santa Lucía, donde se estaba iniciando la construcción del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”.
Y es que tras el anuncio de que en la Base Militar de Santa Lucía, ubicada en la Laguna de Zumpango, se construiría el nuevo aeropuerto internacional, ambientalistas alertaron que la fauna aviar de la laguna se encontraba en riesgo.
Creada en en 1989, y pese a que el Estado de México la declaró en el año en 2003 como un área natural protegida, la laguna de Zumpango ahora luce desierta, sin agua, sin naturaleza, ni visitantes, lo que ha impactado la economía de las personas que dependían de esta reserva y quienes han tenido que ir a buscar otras fuentes de ingresos.A lo que se suman las afectaciones a la salud que han reportado los habitantes de los alrededores, quienes señalan que las temporadas de calor se han vuelto más intensas, debido a la falta de agua en la laguna, que, sin embargo, en sus mejores años no era la más limpia, ya que, según el resultado de investigaciones el 30 por ciento de contenido provenía de aguas negras.
. Además de las sequías, los especialistas también han señalado que un factor importante que propició la sequía de la laguna de Zumpango fue la introducción del lirio acuático y la desatención del Gobierno federal, por lo que ahora los pobladores e investigadores están a la espera de que llegue la temporada de lluvia para que este espacio se vuelva a llenar.
Algo similar pasa en el lago de Cuitzeo, el segundo más grande de México con una extensión de extensión de 306 kilómetros cuadrados, según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), es otro más que se encuentra en peligro de secarse.
Desde finales del 2023, medios nacionales alertaron que contaba con un nivel menor al 50 por ciento de su capacidad pese a las lluvias que trajeron consigo fenómenos naturales como los huracanes.
Apenas, a inicios de este mes de marzo, se dio a conocer que el lago, que se ubica en el estado de Michoacán y se extiende hasta Guanajuato, atraviesa por una crisis hídrica, la cual ha provocado que no haya agua en, aproximadamente, el 70 por ciento de la extensión de esa reserva, lo que también ha generado una crisis en la población cercana al mismo.
Esto, debido a que muchos pobladores de municipios como Álvaro Obregón, Churintzio, Santa Ana Maya, Huandacareo, Copándaro y el propio Cuitzeo dependen de la pesca que genera el lago, así como del turismo que existía al mismo, en la que también había una gran diversidad de especies.
Además de estos beneficios directos del lago a las comunidades, y que tuvieron que buscar otras fuentes de ingresos, éste también era un factor clave para regular el clima en la región, en el que ahora sólo se puede observar un paisaje desolado con embarcaciones varadas. En 2021, activistas y académicos lanzaron una petición a través de la plataforma de Change.org, en la que solicitaron al Gobierno federal que se llevara a cabo tanto una restauración ecológica como la recuperación económica del Lago Cuitzeo, solicitud que hasta ese momento acumuló 32 mil firmas de apoyo. Aunque durante la década de los noventa, de este lago se lograban extraer, aproximadamente, cinco mil toneladas de peces, en años recientes se convirtió en un factor para la propagación de diversas enfermedades, debido a los virus y bacterias que se han dispersado ante la sequía que estaba afectando al acuífero, y que hasta el momento no ha recibido atención.