A través de una carta enviada a la cúpula del partido, Sheinbaum alertó sobre el peligro del sectarismo, el pragmatismo excesivo y la transformación del partido en una estructura de Estado. Además, exigió una postura firme contra el nepotismo, el amiguismo y el influyentismo.
UN MENSAJE DE DISCIPLINA Y
COMPROMISO
La misiva de la mandataria fue abordada en rueda de prensa por Luisa María Alcalde Luján, presidenta de Morena, quien aseguró que el documento fue sometido a consideración de la militancia y derivó en cinco ejes rectores.
Entre ellos, destacó el principio de austeridad republicana y vocación de servicio, el cual subraya valores como la sobriedad, humildad y honestidad, y rechaza el uso indebido de recursos públicos.
Otro eje clave es la independencia frente a poderes fácticos, con el propósito de erradicar el influyentismo y la sumisión a grupos de poder. Morena busca evitar la intervención de agentes privados a cambio de favores, así como la apropiación de espacios dentro del partido para beneficiar círculos cercanos.
UNA BATALLA
CONTRA EL
NEPOTISMO
La lucha contra el nepotismo también ocupó un lugar central en la discusión. Según Alcalde, Morena decidió adelantarse a la implementación de la reforma constitucional contra el nepotismo, presentada por Sheinbaum y proyectada para entrar en vigor en 2030.
“El pueblo no está de acuerdo con las herencias de poder, y Morena debe dar el ejemplo”, enfatizó.
Además, el Consejo Nacional estableció lineamientos para frenar descalificaciones internas y mantener la cohesión partidista, garantizando igualdad y respeto dentro de la militancia.
UN PARTIDO EN LA ENCRUCIJADA
El Consejo Nacional de Morena se desarrolla en un clima de tensiones internas y cuestionamientos sobre el rumbo del partido. Con campañas anticipadas y prácticas heredadas del viejo régimen, la reunión representa una oportunidad para definir su identidad y corregir desviaciones.
Morena enfrenta una disyuntiva crucial: reafirmar los principios de la Cuarta Transformación o permitir que el pragmatismo y las disputas internas diluyan su esencia.
La carta de Sheinbaum marca un punto de inflexión, pero la transformación dependerá de la voluntad del partido para aplicar los principios que hoy defiende.
