Con un tono marcadamente irónico y apelando a la memoria histórica, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo desestimó el reciente exhorto lanzado por figuras emblemáticas del PRI y el PAN en contra de su propuesta de Reforma Electoral.
Durante su conferencia matutina de este lunes, la mandataria calificó a los firmantes del desplegado como actores de una época superada, etiquetándolos como los "fantasmas del pasado" que hoy pretenden erigirse como paladines de la democracia.
El conflicto escaló tras la publicación de un documento firmado por veteranos de la política mexicana, entre los que destacan:
- Diego Fernández de Cevallos (PAN)
- Francisco Labastida (PRI)
- Manlio Fabio Beltrones (PRI)
En dicho texto, los políticos aseguran que la iniciativa de Sheinbaum representa un retroceso que termina con los "avances democráticos" logrados en las últimas décadas, por lo que hicieron un llamado urgente a los legisladores para votar en bloque contra la reforma.
El contraataque: El origen en el "Salinismo"
Lejos de mostrar preocupación por la presión de este grupo, la Presidenta utilizó la tribuna para cuestionar la autoridad moral de los críticos, vinculándolos directamente con el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.
El debate por la Reforma Electoral escala mientras el Congreso se prepara para discutir cambios en costos y elección de autoridades electorales.
"A mí lo que me llama la atención es quiénes lo firman. Es como si los fantasmas del pasado hubieran regresado", señaló Sheinbaum entre risas.
La mandataria desglosó el perfil de sus opositores con dardos específicos:
- Sobre Beltrones y Cevallos: Los señaló como "creaciones" de Salinas de Gortari, afirmando que el panista es el símbolo máximo del contubernio que ella denomina "prianismo".
- Sobre Labastida: Recordó las propias contradicciones del priista, quien en su momento acusó a Ernesto Zedillo de haber "vendido" la elección a favor de Vicente Fox bajo presiones externas.
"Artífices del fraude"
El punto culminante de la respuesta presidencial fue la acusación de hipocresía. Sheinbaum recordó que los personajes que hoy firman en defensa de las instituciones electorales fueron, en su momento, señalados como los arquitectos de sistemas electorales cuestionables.
"Y ellos muy preocupados por la democracia... artífices de fraudes electorales", sentenció de forma sarcástica, cerrando la puerta a cualquier negociación con dicho bloque y reafirmando que su reforma busca, precisamente, limpiar las estructuras que dichos personajes ayudaron a edificar.
Esta confrontación ocurre en un momento crítico, mientras el Congreso se prepara para el debate de una reforma que busca:
- Reducir el costo del aparato electoral.
- Modificar el método de elección de consejeros y magistrados.
- Compactar estructuras locales para centralizar procesos.
