TIZON PETROLERO
A MARIO ROSS LO DISTINGUIERON LAS PRACTICAS GANGSTERILES.
Mario Ross García, ex líder petrolero de la sección 44, en los años 90s volvió a hacer noticia, al tratar de sorprender, a la Secretaria del Trabajo, Lusa María Alcaide, a que le diera la “Toma de Nota” que lo reconozca como secretario general del S.T.P.R.M. Con su actitud está tratando de sorprender al Presidente de la Republica, a los petroleros, y a México entero, ya que pretende ser impuesto aun cuando AMLO ha sostenido que no hay “línea”, que no hay “dedazo” que “eso se acabó,” que los trabajadores deberán elegir, por medio del voto libre y secreto, a sus representantes. Es casi seguro, que este lunes 9 de diciembre, Mario Ross será evidenciado a nivel nacional por haber tratado de sorprender a la STPS.
A raíz de ese intento de “albazo” a la Democracia, surgió la historia gansteril que distinguió a Mario Ross García, entre ellas, que fue el alumno destacado de Sebastián Guzmán Cabrera, que fue un defraudador, y que como todo buen “charro sindical” fue Diputado Federal del PRI. Posteriormente fue encarcelado por 3 ocasiones por varios delitos, entre ellos, falsificación de documentos, donde el 2 de julio del 2011 la Juez Tercero Penal, Licenciada Dolores Cerino, le dictó un Auto de Formal Prisión como presunto responsable del delito de falsificación de documentos.
También los que sufrieron las represalias y las violaciones sindicales de Mario Ross, cuando fue secretario general de la sección 44, surgieron a nuestra mente. Recuerdo el caso del trabajador petrolero sindicalizado, de planta, Alejandro López Ruiz, el “Chato”, que en 1990 fue rescindido de su contrato laboral con Pemex por supuestas 3 faltas injustificadas, 2 de ellas aceptadas y la tercera era su día de descanso. Era un castigo sindical de Mario Ross por pertenecer a la disidencia petrolera. Claro está, en contubernio con el entonces Jefe de Personal, ya que una causal de recisión era de más de 3 faltas, o sea, a partir de 4. Pero la causa real del castigo era que Alejandro López Ruiz, “EL Chato”, era opositor a su política gansteril e integrante del Frente Obrero de Solidaridad Sindical, FOSS, por lo que junto a dos de sus compañeros fueron objeto de represalias.
El caso de este escribiente, que por denunciar la venta de plazas y el acoso sexual a las trabajadoras fue, primero, llamado al Consejo local de Vigilancia por 3 ocasiones, y posteriormente, la orden de liquidación. Pero recuerdo que el 25 de octubre de 1990 Mario Ross García se reeligió como secretario general de la sección 44, donde hubo varios trabajadores lesionados por su grupo de choque que sacaron las armas tradicionales que lo distinguieron desde que llego al poder, los bates. Ese día, un conocido camarógrafo de un canal televisivo resulto lesionado. Mario Ross era intocable. El 7 de mayo de 1991 fue nombrado candidato del PRI la Diputación Federal, aun cuando ya contaba con denuncias penales, como la 110/90 por el presunto delito de enriquecimiento inexplicable y malversación de cuotas sindicales, la C-III-2145/92 y la 172/92 posteriormente, por los mismos delitos.
Es así, que el 19 de enero de 1995, Mario Ross, con su grupo de choque, y armado de bates, se enfrentan a los perredistas en Palacio de Gobierno de Tabasco, defendiendo al priista Roberto Madrazo, “la brisa marinera”.
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A raíz de ese intento de “albazo” a la Democracia, surgió la historia gansteril que distinguió a Mario Ross García, entre ellas, que fue el alumno destacado de Sebastián Guzmán Cabrera, que fue un defraudador, y que como todo buen “charro sindical” fue Diputado Federal del PRI. Posteriormente fue encarcelado por 3 ocasiones por varios delitos, entre ellos, falsificación de documentos, donde el 2 de julio del 2011 la Juez Tercero Penal, Licenciada Dolores Cerino, le dictó un Auto de Formal Prisión como presunto responsable del delito de falsificación de documentos.
También los que sufrieron las represalias y las violaciones sindicales de Mario Ross, cuando fue secretario general de la sección 44, surgieron a nuestra mente. Recuerdo el caso del trabajador petrolero sindicalizado, de planta, Alejandro López Ruiz, el “Chato”, que en 1990 fue rescindido de su contrato laboral con Pemex por supuestas 3 faltas injustificadas, 2 de ellas aceptadas y la tercera era su día de descanso. Era un castigo sindical de Mario Ross por pertenecer a la disidencia petrolera. Claro está, en contubernio con el entonces Jefe de Personal, ya que una causal de recisión era de más de 3 faltas, o sea, a partir de 4. Pero la causa real del castigo era que Alejandro López Ruiz, “EL Chato”, era opositor a su política gansteril e integrante del Frente Obrero de Solidaridad Sindical, FOSS, por lo que junto a dos de sus compañeros fueron objeto de represalias.
El caso de este escribiente, que por denunciar la venta de plazas y el acoso sexual a las trabajadoras fue, primero, llamado al Consejo local de Vigilancia por 3 ocasiones, y posteriormente, la orden de liquidación. Pero recuerdo que el 25 de octubre de 1990 Mario Ross García se reeligió como secretario general de la sección 44, donde hubo varios trabajadores lesionados por su grupo de choque que sacaron las armas tradicionales que lo distinguieron desde que llego al poder, los bates. Ese día, un conocido camarógrafo de un canal televisivo resulto lesionado. Mario Ross era intocable. El 7 de mayo de 1991 fue nombrado candidato del PRI la Diputación Federal, aun cuando ya contaba con denuncias penales, como la 110/90 por el presunto delito de enriquecimiento inexplicable y malversación de cuotas sindicales, la C-III-2145/92 y la 172/92 posteriormente, por los mismos delitos.
Es así, que el 19 de enero de 1995, Mario Ross, con su grupo de choque, y armado de bates, se enfrentan a los perredistas en Palacio de Gobierno de Tabasco, defendiendo al priista Roberto Madrazo, “la brisa marinera”.
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