• La Verdad del Sureste |
  • Martes 03 de Marzo de 2026

Transparencia en el mundo

Publicado el:

ERNESTO VILLANUEVA


El análisis del comportamiento del derecho de acceso a la información pública en el mundo pone de relieve que no se trata de una moda, pero sí de un proceso  complejo de aproximaciones sucesivas.  Así lo revela el estudio más reciente a nivel internacional elaborado por el experto holandés Roger Vleugels el cual no tiene desperdicio.  Veamos.
    Primero.  De la primera ley en el mundo en Suecia que data de 1766 a las más recientes reformas en Indonesia y Rusia de 2010 han pasado  244 años. En 1766 México no existía y nuestro territorio era una colonia de España, país que  hasta ahora no tiene todavía ley alguna sobre transparencia. Con todo, en 244 años se han aprobado 80 leyes nacionales o federales, 184 estatales y 2 de organismos internacionales. Esto representa el 41% de los países reconocidos por la ONU que ascienden a 192. Del 2000 a la fecha se ha aprobado 53 leyes; es decir, el 66 % del universo de leyes aprobadas en el mundo. En Africa  sólo cuatro países cuentan con leyes de acceso, todas aprobadas a partir del 2000. En América 17 cuentan con leyes en la materia, siendo la de Estados Unidos de  1966 la más antigua. En Asia incluyendo el medio este existen 19 leyes, incluida la reciente Ley de acceso de China aprobada en el 2007 y reformada en el 2008. En Europa 37 países cuentan con legislación sobre transparencia, 18 de las cuales fueron aprobadas también a partir del 2000. En Oceanía 3 países cuentan con leyes sobre la materia.  Es de llamar la atención que la aprobación del Código de Prácticas en materia de transparencia del Fondo Monetario Internacional del 2002 y de su proyecto previo de 1999 representa un factor que coadyuvó en mayor medida a la aparición de leyes en este rubro,  que el reconocimiento del derecho a la información como derecho fundamental en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.    
    Segundo. El hecho de que se hayan aprobado leyes sobre acceso a la información no significa que los Estados cumplan con su deber de informar y las personas ejerzan realmente su derecho a saber.  Uno de los medios para conocer el nivel del ejercicio del acceso a la información reside en el número de solicitudes de información y en las respuestas recibidas. Por esa razón resulta pertinente medir el número de solicitudes de información.  De acuerdo a los datos disponibles las cifras arrojan los resultados siguientes en orden descendente:  Noruega, 917 solicitudes anuales por cada 100 mil habitantes, Estados Unidos, 492, Bulgaria, 175, Irlanda, 125, Canadá, 106, México, 98, Japón, 80, Reino Unido, 72, Rumanía, 68 y Croacia, 67. Por el contrario, países como Holanda, Italia, Grecia y Austria registran menos de 1 solicitud por cada 100 mil habitantes. A primera vista se podría pensar  que en muchos países la información de oficio; es decir aquella que los Estados ponen a disposición de las personas sin mediar solicitud de por medio, explica el por qué del bajo número de solicitudes de información en democracias consolidadas. Esto no es propiamente cierto. El estudio de Vleugels y otros ejercicios realizados permiten afirmar que las obligaciones de transparencia de los Estados difícilmente pueden ser tan amplias y completas que hagan innecesarias las solicitudes de información.
    Tercero. Como se puede observar, por lo menos en este tema y aun con las dificultades que existen, México forma parte de los primeros 10 países por cuanto al ejercicio del derecho. No se trata de una casualidad. Por un lado, se lograron en el 2002 consensos básicos para aprobar la mejor ley que las circunstancias políticas permitieron en ese momento.      A quienes participaron en ese proceso les consta cómo Felipe Calderón intentó infructuosamente acotar y parar la ley como coordinador de la fracción parlamentaria del PAN en la Cámara de Diputados. Por otra parte, habría que reconocer a la distancia el papel del comisionado fundador del IFAI, José Octavio López Presa, quien pensó y pudo llevar a cabo el sistema de solicitudes por internet SISI (ahora transformado en Infomex) que ha representado una de las grandes contribuciones de México al derecho de acceso a la información. En esa misma línea se inscribe el entonces Secretario de la Función Pública, Eduardo Romero, quien fue uno de los principales aliados gubernamentales para que la transparencia no fuera sólo una apariencia. También sería una ingratitud regatear los precedentes de apertura informativa del también comisionado fundador Juan Pablo Guerrero. Hoy a casi una década del derecho de acceso a la información, en el IFAI, María Marván es la única comisionada fundadora en activo quien ha mantenido un compromiso consistente y creciente en esta materia. Ángel Trinidad Saldívar, primero secretario ejecutivo y ahora comisionado ha mostrado conocimiento y compromiso con el derecho a saber, amén de ser el único que tiene obra publicada en la materia.  En las entidades federativas los oscuros son más amplios que los claros, con honrosas excepciones que confirman la regla de que nada es absoluto, sino relativo. El InfoDF , por ejemplo, está demostrando a propios y extraños  que es posible cumplir con sus atribuciones. Ojalá y que la base institucional construida hasta ahora en materia de acceso a la información no tenga caminos de regreso. Para ello la creación del servicio civil de carrera que permita generar cuerpos profesionales en los órganos garantes que no estén sujetos a los vaivenes de la política podría ser un primer paso.
Evillanueva99@yahoo.com