El conflicto se intensificó cuando Musk criticó públicamente el nuevo plan fiscal impulsado por Trump, calificándolo de "abominación repugnante". En respuesta, Trump expresó su decepción y amenazó con cancelar todos los contratos gubernamentales con las empresas de Musk, incluyendo Tesla, SpaceX y Starlink.
Musk no tardó en responder, insinuando que Trump podría estar involucrado en los archivos relacionados con Jeffrey Epstein y apoyando un tuit que pedía un juicio político contra el presidente. Además, anunció que SpaceX comenzaría a desmantelar su nave espacial Dragon, utilizada para transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional, como reacción a las amenazas de Trump.
El enfrentamiento tuvo repercusiones inmediatas en el mercado financiero. Las acciones de Tesla cayeron un 14%, lo que representa una pérdida de 152,000 millones de dólares en valor de mercado, la mayor en la historia de la compañía.
Este conflicto marca un punto de inflexión en la relación entre Trump y Musk, quienes anteriormente habían colaborado estrechamente en iniciativas gubernamentales. La disputa plantea interrogantes sobre el futuro de los contratos gubernamentales con las empresas de Musk y su papel en la administración actual.
