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La Verdad del Sureste

URDIMBRES Y TEXTURAS

JUSTICIA SOCIAL: EL PERONISMO ASUME EL PODER EN ARGENTINA.




Una de las máximas del peronismo en Argentina es el sentido de la justicia social, desde sus inicios el movimiento peronista puso como emblema la llamada justicia social, precisamente porque nace desde la intención de ayudar a los menos favorecidos, quien impulsa la figura es Eduardo Raúl Stafforini, especialista en derecho laboral y funcionario de la Secretaría de Trabajo y Previsión cuando Juan Domingo Perón fue secretario de Trabajo. El peronismo ocupó el poder en nueve ocasiones, y actualmente gana la presidencia de nuevo.
Con 48% de los votos Alberto Fernández asumió como nuevo presidente de Argentina, en una contienda electoral que fue intensa, señalada por el marcado ambiente de crisis social, económica y política que se vive allá, retorna el movimiento peronista al poder, impulsado como siempre por las posibilidades que los argentinos vieron en el candidato, hoy presidente, de “Frente de Todos”. Las lecciones que se pueden apreciar son muchas, y reiterativas, y constantes en América Latina: es el retorno a su interior como una voz bullante que prevalece: la justicia social para todos.
En sí mismo mencionar la palabra peronismo pone en un serio dilema a quien decide abundar en esas aguas políticas en Argentina. Pues existe un amplio y dividido panorama electoral, están los partidarios del peronismo, pero también quienes se oponen a él.
Alrededor de la década de 1940 nace el peronismo o justicialismo con la figura de Juan Domingo Perón. De las venas que abreva es del sindicalismo, particularmente de obreros, y de mujeres que empezaron a integrarse al trabajo y al movimiento sindical.
El peronismo que se desarrolló entre 1946 y 1955, con las dos primeras presidencias de Perón, se caracterizó por la promoción de los derechos sociales y laborales, con un fuerte perfil sindical y favorable a la “clase trabajadora”.
Enfrentado a la oligarquía dominante, nace la postura antiperonista como una categoría política que deja claro, quién se opone al peronismo y porqué.
La permanencia en el tiempo de los recursos políticos ideológicos vienen dados, por el instituto político que sirva de base al movimiento social que requiere de continuidad. Si bien los argentinos enfrentan su realidad todos los días en la cotidianidad de su casa, de la escuela y de la oficina, han puesto su confianza en uno de los movimientos sociales que ha establecido el no retorno al Neoliberalismo, como una opción para garantizar el crecimiento económico, y social del país.
En medio de la confrontación entre quienes votan por la permanencia de los oligarcas de siempre, y del poder en mano de demócratas, la gente siempre es la que aguanta los embates que la política suele darle a los menos favorecidos, o a quienes como cualquier simple mortal en este planeta, va al trabajo, cumple una jornada y retorna a casa.
“El presidente electo pidió responsabilidad al gobierno ante la situación del país. Que nuestros opositores sean conscientes de lo que nos han dejado, de las cenizas que dejaron, y que se llegue a un diálogo que nunca tuvieron con nosotros, sostuvo, y añadió: vamos a hacer la Argentina que soñamos, vamos a entrar al mundo dignamente, con nuestros mejores hombres.
Lo vamos a hacer todas y todos. El gobierno volvió a manos del pueblo” (Lajornada28.10.19) Fue lo que expresó Alberto Fernández al triunfo de su candidatura.
¿Será que el pueblo está harto del neoliberalismo? Ahí están los chilenos, los uruguayos, los bolivianos, y así, la lista continúa. Es porque en definitiva mientras en otras latitudes que nada tiene que ver con América Latina se viran a rumbos más alentadores y menos hostiles, lo que quedó pendiente acá de este lado, presionaría desde los grupos políticos, de los grupos de presión y de las personas comunes de a pie que son quienes finalmente reciben las consecuencias de cómo se organiza el poder.
Necesario mirar esos casos, poner en práctica una futura organización estructural e ideológica al interior de los partidos políticos, pero en realidad que sean saneadoras, no continuadoras de anquilosadas ideas, de traer de paseo de nuevo al dinosaurio, o de establecer grupúsculos como los que cada día vemos salen exhibidos en los medios, ¿tan difícil es agarrar un libro y ponerse a pensar? Obvio, antes se lee.
Aquí las lecciones continúan: o se organizan en algo verdaderamente sólido para los movimientos políticos que beneficien con ideas para todos, o el dinosaurio seguirá caminando entre nosotros disfrazado de buena opción.
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