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La Verdad del Sureste

URGE UNPARTIDO POLÍTICO QUE REPRESENTE REALMENTE AL PUEBLO Ing. Daniel Osorio García


El ciudadano común ya se dio cuenta de que a lo largo de toda la historia del país, salvo las conocidas excepciones, los políticos sean del partido que sean, una vez que han accedido al poder, no gobiernan para todo el pueblo sino para los partidos que los encumbraron y los grupos poderosos que los controlan. Es la llamada partidocracia, que existe, como dijo alguna vez el Maestro Aquiles Córdova Morán, “porque son los partidos los únicos sujetos de derechos políticos, a diferencia del resto de la sociedad cuya participación en la vida política de sus respectivas comunidades nacionales se reduce a elegir, con su voto, entre las distintas opciones que tienen a bien ofrecerle los partidos. En breves palabras: su único derecho es el derecho a elegir amo”.
    Y esa percepción de que sólo puede votar y después dejarse mandar por quien toma el poder, ya no le está gustando al pueblo y se está convirtiendo en una inconformidad que ya ha adquirido dimensiones peligrosas. Se necesitaría estar ciego o ser muy insensato para no ver que el pueblo trabajador, por muy inculto que se le haya mantenido e impotente que se encuentre ante el poder avasallador de la miseria, ya no puede conformarse con unas migajas que le arrojen para mitigar su hambre ni con todo el entretenimiento de los medios de comunicación con que se lo tiene sedado. Ya no basta con aflojar todo lo que se pueda durante las campañas para que, pasada la contingencia, pensando que “ya la hicimos”, se vuelva a lo mismo ynuestros gobernantes sean como todo este tiempo unos reyezuelos omnipotentes ante los cuales se calla y se obedece. Los nuevos tiempos piden una nueva actitud, la inconformidad de la gente ya no se aplaca con pan y circo, sino que sólo puede ser superada con una verdadera transformación del funcionario en turno: lo que haga o deje de hacer el candidato que gane el 1° de julio las elecciones a la Presidencia de la República, a la Gubernatura del Estado y a las Presidencias Municipales, será determinante para el futuro del país y del estado, pero también para el futuro del sistema de elección que conocemos como democracia.
    En este marco, todas las formas de expresión de la sociedad deberían ser escuchadas y atendidas por el funcionario como quien bebe agua en el desierto (sobre todo por aquellos partidos y/o políticos que no saben, que no entienden cómo piensa el pueblo, porque no lo conocen) y, en este sentido, las organizaciones sociales (Sindicatos, Asociaciones Civiles -civiles de verdad-, etc.), que no son más que una alternativa para el pueblo ante ese vacío de representación, juegan un papel cada vez más importante y más necesarioque al funcionario no le convieneignorar. Organizaciones auténticamente populares y campesinas como el Movimiento Antorchista, y estudiantiles como la FNERRR, Sindicatos (dependientes o independientes), etc., son pues, en realidad, el necesario termómetro que le permitiría entenderse y comunicarse mejor con el pueblo. Lejos de eso, lo que ha sucedido hasta ahora es que se les desatiende y menosprecia, se les descalifica tachándolos de “grupos de presión”, “grupos corporativistas y clientelares”, y otros sinsentidos por el estilo y que sólo sirven como adjetivos de acompañamiento a las negativas de los gobernantes que no quieren, aunque sí pueden, resolver las demandas del pueblo organizado, todo adornado con la “justificación” de moda: “sólo atendemos a ciudadanos y no a organizaciones”
    En todo México, y en particular en Tabasco, no es diferente y aunque se han escrito bibliotecas enteras sobre el tema y una opinión más, y tan modesta como la de un servidor, parecerá echarle  una gota de agua al mar,de todos modos veo necesario decirles desde ahora, con sincera buena fe,a los contendientes, al Lic. Enrique Peña Nieto por la Presidencia de la República, a Jesús Alí de la Torre por la Gubernatura del Estado y a Luis Felipe Graham Zapata por la Presidencia Municipal de Centro, que cuando tengan el poder (o, en caso de que no resulten electos, a quienes lo vayan a tener, pues el consejo es para quien lo quiera oír), lo ejerzan oyendo al pueblo y atendiendo a sus demandas y sus necesidades. Que se divorcien de verdad, y de una vez por todas, de la forma soberbia y cerrada de ejercer el poder.Deseamos, necesitamos que Peña, Alí y Graham no nos decepcionen. Si no se hace así, no se extrañen cuando el pueblo, a pesar de todos los que no deseamos esos dolorosos caminos, busque otras formas, muy diferentes a nuestro actual sistema de elecciones, para conquistar y ejercer ese mismo poder del cual es su depositario original.

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