EL CAIRO., 01 DE FEBERERO DEL 2011.- “Vete ya, Vete ya”, continuaron clamando por la noche decenas de miles de manifestantes reunidos en el centro de El Cairo, pese al anuncio del presidente Hosni Mubarak de que no buscaría un nuevo mandato en las elecciones de septiembre. De pie en la céntrica plaza Tahrir en El Cairo, los manifestantes sostienen la exigencia enarbolada en los ocho días de multitudinarias protestas de que Mubarak, con 30 años en el poder, renuncie inmediatamente. “El presidente es muy tozudo, pero nosotros lo somos más”, dijo uno de los líderes de las manifestaciones luego del discurso del mandatario en el que ofreció mantenerse hasta que concluya su mandato y en ese periodo adoptar medidas que garanticen una transición tranquila. El mandatario hizo este anuncio luego de que centenares de miles de manifestantes colmaron este martes las plazas del centro de El Cairo y Alejandría en el octavo día de la revuelta popular que reclama su renuncia. Ante el éxito de la convocatoria en la llamada “marcha del millón” en El Cairo, la oposición afirmó que “no habrá negociaciones” hasta que Mubarak, de 82 años, en el poder desde 1981, presente su renuncia, cerrando así la puerta a la voluntad de diálogo expresada la víspera por el vicepresidente Omar Suleimán. En la multitud había familias enteras, con niños que jugaban a la guerra. Los transeúntes aplaudían al pasar delante de un maniquí que representaba al mandatario colgado, con una estrella de David en la corbata y fajos de dólares en los bolsillos.
NOCHE DE TENSIÓN
Al caer la noche, decenas de miles de personas permanecían en la plaza central de El Cairo entonando canciones de la legendaria Umm Kalzum, sentadas y agarradas de las manos. Algunos grupos de manifestantes hicieron hogueras para enfrentar la fría noche de El Cairo. “Mubarak se va, nosotros nos quedamos”, gritaban los manifestantes determinados a quedar en la plaza hasta la renuncia del presidente. Los militares que rodeaban la plaza daban la impresión de estar más relajados que al mediodía. El ejército - uno de los pilares, junto a la policía, del régimen autoritario egipcio- dejó claro el lunes que consideraba “legítimas” las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurriría a la fuerza contra los manifestantes. La marcha de Alejandría, que a primeras horas de la tarde reunía a cientos de miles de personas, fue convocada en respuesta a la decisión de las autoridades de interrumpir el tráfico ferroviario desde el lunes para impedir el acceso a El Cairo. Un comité de fuerzas opositoras afirmó que rechazaba cualquier negociación con el poder mientras Mubarak permaneciera en el poder. La oposición reúne a fuerzas políticas con ideologías dispares, desde la oposición laica a la islamista, pasando por una nebulosa de cibernautas que desencadenaron el movimiento.
El Baradei emplaza a Mubarak El ex diplomático y premio Nobel Mohamed El Baradei, uno de los referentes de la oposición, instó a Mubarak a abandonar el poder “a más tardar el viernes”, en declaraciones a la televisión Al Arabiya. Los Hermanos Musulmanes, el grupo de oposición más influyente del país, llamaron a seguir con las manifestaciones hasta que el régimen se desplome. El balance de víctimas de los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad podría llegar a 300, muy por encima de los 125 manejados hasta ahora, según datos aún sin confirmar de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay. Egipto es el más poblado de los países árabes (80 millones de habitantes), un aliado de Occidente y administra el Canal de Suez, esencial para el aprovisionamiento petrolero de los países industrializados. Es, además, uno de los dos países árabes (el otro es Jordania) que firmó un tratado de paz con Israel.
Ansiedad mundial Por todo eso, el desenlace de la crisis genera ansiedad mundial. Estados Unidos ordenó la salida del país del personal no esencial de su embajada en El Cairo. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, exhortó a Mubarak a responder “sin vacilación” a la “voluntad de cambio”.
Y Francia dijo que “el baño de sangre debe cesar”. Israel, por su parte llamó a la comunidad internacional a “exigir” a cualquier gobierno egipcio que respete el tratado de paz con el Estado hebreo, según un comunicado del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien agitó el espectro de un régimen al estilo iraní. Las autoridades trataron en vano de obstruir los contactos de los organizadores de las marchas con la población. El lunes, dejó de operar el último proveedor de internet.El barril de petróleo se negocia por primera vez en dos años por encima de los 100 dólares el barril.
NOCHE DE TENSIÓN
Al caer la noche, decenas de miles de personas permanecían en la plaza central de El Cairo entonando canciones de la legendaria Umm Kalzum, sentadas y agarradas de las manos. Algunos grupos de manifestantes hicieron hogueras para enfrentar la fría noche de El Cairo. “Mubarak se va, nosotros nos quedamos”, gritaban los manifestantes determinados a quedar en la plaza hasta la renuncia del presidente. Los militares que rodeaban la plaza daban la impresión de estar más relajados que al mediodía. El ejército - uno de los pilares, junto a la policía, del régimen autoritario egipcio- dejó claro el lunes que consideraba “legítimas” las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurriría a la fuerza contra los manifestantes. La marcha de Alejandría, que a primeras horas de la tarde reunía a cientos de miles de personas, fue convocada en respuesta a la decisión de las autoridades de interrumpir el tráfico ferroviario desde el lunes para impedir el acceso a El Cairo. Un comité de fuerzas opositoras afirmó que rechazaba cualquier negociación con el poder mientras Mubarak permaneciera en el poder. La oposición reúne a fuerzas políticas con ideologías dispares, desde la oposición laica a la islamista, pasando por una nebulosa de cibernautas que desencadenaron el movimiento.
El Baradei emplaza a Mubarak El ex diplomático y premio Nobel Mohamed El Baradei, uno de los referentes de la oposición, instó a Mubarak a abandonar el poder “a más tardar el viernes”, en declaraciones a la televisión Al Arabiya. Los Hermanos Musulmanes, el grupo de oposición más influyente del país, llamaron a seguir con las manifestaciones hasta que el régimen se desplome. El balance de víctimas de los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad podría llegar a 300, muy por encima de los 125 manejados hasta ahora, según datos aún sin confirmar de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay. Egipto es el más poblado de los países árabes (80 millones de habitantes), un aliado de Occidente y administra el Canal de Suez, esencial para el aprovisionamiento petrolero de los países industrializados. Es, además, uno de los dos países árabes (el otro es Jordania) que firmó un tratado de paz con Israel.
Ansiedad mundial Por todo eso, el desenlace de la crisis genera ansiedad mundial. Estados Unidos ordenó la salida del país del personal no esencial de su embajada en El Cairo. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, exhortó a Mubarak a responder “sin vacilación” a la “voluntad de cambio”.
Y Francia dijo que “el baño de sangre debe cesar”. Israel, por su parte llamó a la comunidad internacional a “exigir” a cualquier gobierno egipcio que respete el tratado de paz con el Estado hebreo, según un comunicado del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien agitó el espectro de un régimen al estilo iraní. Las autoridades trataron en vano de obstruir los contactos de los organizadores de las marchas con la población. El lunes, dejó de operar el último proveedor de internet.El barril de petróleo se negocia por primera vez en dos años por encima de los 100 dólares el barril.