Violencia contra periodistas vulnera derechos de la sociedad: Consuelo Morales
Monterrey, NL., 24 junio 2017.- Los actos de violencia contra los periodistas tienen un triple efecto: vulneran el derecho de las víctimas a expresar y difundir sus ideas, opiniones e información; generan un efecto amedrentador y de silenciamiento en sus pares; y violan los derechos de las personas y de la sociedad en general a buscar y recibir información e ideas de cualquier tipo.
Advirtió la religiosa Consuelo Morales, directora de la organización Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A.C. (CADHAC) –una de la principales organizaciones defensoras de las garantías individuales en Nuevo León-, durante los trabajos del segundo encuentro de reporteros organizado por la Red de Periodistas del Noreste de México, auspiciado por el Consulado General de Estados Unidos en México.
La hermana Consuelo Morales recordó ante un centenar de periodistas de los estados de Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas, algunos de los principios que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha planteado sobre la importancia del ejercicio periodístico en un régimen democrático.
“La prensa es el factor fundamental para la lucha contra la corrupción y el abuso de autoridad. La libertad de expresión es la piedra angular de una sociedad democrática. Por ende una sociedad que no está bien informada, no está plenamente libre”.
Por ello, acotó la religiosa -reconocida ampliamente en el noreste del país por su labor en la defensa de los derechos humanos-, el no frenar los ataques contra los periodistas y medios de comunicación críticos “son particularmente graves”, porque acarrean “consecuencias para la democracia, que depende de un intercambio libre, abierto y dinámico de ideas y de información”.
El periodismo y el trabajo por la defensa y la promoción de los derechos humanos, señaló además Consuelo Morales, es ardua, arriesgada pero irrenunciable, pues implica transformar nuestra propia visión del mundo y la sociedad, al reconocernos con la misma dignidad en medio de las diferencias.
Asimismo “implica las más de las veces enfrentar al poder político formal y también a los poderes fácticos. Pero ésta es una tarea irrenunciable, porque está en juego la vida de todos, de todas, en particular de aquellos hombres y mujeres a los que el sistema deja de lado: abandonados a su propia suerte y sin recurso alguno”.
Por ello, dijo, debe reconocerse por la sociedad el trabajo del periodismo comprometido con la verdad y la denuncia de los problemas que vulneran a la sociedad, en especial a los grupos más olvidados.
Morales también recordó cómo en la ciudad de Monterrey y su zona metropolitana –sede del encuentro-, la violencia invadió el espacio público desde hace casi una década.
“Los años en los que tuvo sus manifestaciones más atroces, fueron entre 2010 y 2012. En ese tiempo, ante el terror paralizante, los dueños de los medios optaron por no publicar todos los efectos que producía esa violencia. Fue entonces cuando desde CADHAC empezamos a cubrir, a través de algunos periodistas comprometidos, casos de personas desaparecidas”.
Pero a pesar del esfuerzo, criticó la religiosa, muchos periodistas, empresarios y ciudadanos en general, enmudecieron y siguen en silencio ante la grave problemática de la violencia e inseguridad, y aún frente a la corrupción que igualmente afecta a la sociedad: “la corrupción y sus terribles consecuencias políticas, sociales y económicas, se deben a la incontable cantidad de ciudadanos y ciudadanas que nos portamos como mudos y mudas, porque nos callamos cuando tenemos que hablar, y no decimos lo que deberíamos de pregonar a los cuatro vientos”.
“Esta reflexión aplica también a las empresas de medios de comunicación, a los corporativos, cuando deciden callar y difundir sólo informaciones políticamente aceptables: perpetúan la corrupción y favorecen la continuación de la injusticia, manteniendo esa injusticia y el dolor social”.