VOZ UNIVERSITARIA
“ZAPATERO A TUS ZAPATOS”: EN LA ENSEÑANZA Y DIFUSIÓN DE LA HISTORIA EN TABASCO
(Profesor e Investigador de la DACSYH de la UJAT)
En los últimos meses y días del 2021, los mexicanos hemos recordado y conmemorado diversas fechas históricas: la fundación de Tenochtitlan, 500 años de la conquista y de la resistencia indígena, 200 años de la consumación de nuestra Independencia, el 2 de octubre de 1968. Y en esa dinámica, el Estado y las instituciones están difundiendo datos y hechos de la historia de México.
En ese contexto, están sucediendo varios fenómenos: como razón de Estado la Cuarta Transformación impulsa la difusión de la historia desde una perspectiva social y, con el interés de que los mexicanos tengamos la adquisición de una conciencia histórica, con base en el discurso e investigaciones de los historiadores.
Ante la postura del Gobierno de la 4T, diversos sectores sociales y sujetos, han realizado comentarios, opiniones e interpretaciones de los sucesos conmemorados de nuestra historia nacional. Casi siempre, con errores garrafales, un lenguaje apologético y con un conocimiento parcial del pasado y los procesos históricos del país. Es decir, muchos sujetos, sin ser historiadores y sin tener la información concreta y objetiva que manejan los historiadores, han creído tener la erudición y la autoridad, para hablar y comentar sobre la historia. A todos esos aficionados a la historia y, a muchos que estudiaron historia, pero que no han demostrado practicar con eficiencia la profesión y los principios del historiador, les quiero decir: que muchos de sus discursos e ideas, se quedan en el nivel de la opinión sin sustento; porque se remiten solo a los datos y fechas de la historia nacional o hacen interpretaciones ambiguas de los hechos, con marcados tintes ideológicos.
Con ello, afirmó que no es fácil conocer, comprender y difundir la historia de México, sino se tiene la formación de historiador; y que más difícil es: realizar un análisis e interpretación histórica, sino se conocen y manejan los métodos de la historia; por ello, el discurso que producen esos aficionados a la historia, no se elabora desde las lógicas académicas y discursivas de los historiadores. Los historiadores, no podemos impedirle a nadie, que haga uso de su libertad de pensamiento y expresión. Lo que si podemos hacer, es decirle a los que hablan, enseñan y difunden la historia, que lo hagan desde los contenidos que producen los historiadores, desde los métodos didácticos que utilizan los historiadores y con la objetividad que lo hacen los historiadores. Porque si no lo hacen así, serán fuente de errores y no de conocimientos.
También les podemos decir: “zapatero a tus zapatos” o, dejemos que los expertos en la historia de México hablen, enseñen y difundan la historia. Porque la historia elaborada desde el discurso político, la ideologización y la opinión de los aficionados, no nos proporciona conocimientos; solo reproduce más enajenación y nos aleja de la verdad y de la toma de conciencia histórica y, por lo tanto, del compromiso social.
En Tabasco, invito a los ingenieros, médicos, pedagogos, sociólogos, abogados, economistas, etc., a formarse en el campo de la historia como ciencia, antes de querer ser historiadores y dar opiniones sobre la historia. También, agradezco a los pocos estudiosos de esas disciplinas, por aprender historia y dedicarse a investigarla a partir de sus fundamentos académicos.
En los últimos meses y días del 2021, los mexicanos hemos recordado y conmemorado diversas fechas históricas: la fundación de Tenochtitlan, 500 años de la conquista y de la resistencia indígena, 200 años de la consumación de nuestra Independencia, el 2 de octubre de 1968. Y en esa dinámica, el Estado y las instituciones están difundiendo datos y hechos de la historia de México.
En ese contexto, están sucediendo varios fenómenos: como razón de Estado la Cuarta Transformación impulsa la difusión de la historia desde una perspectiva social y, con el interés de que los mexicanos tengamos la adquisición de una conciencia histórica, con base en el discurso e investigaciones de los historiadores.
Ante la postura del Gobierno de la 4T, diversos sectores sociales y sujetos, han realizado comentarios, opiniones e interpretaciones de los sucesos conmemorados de nuestra historia nacional. Casi siempre, con errores garrafales, un lenguaje apologético y con un conocimiento parcial del pasado y los procesos históricos del país. Es decir, muchos sujetos, sin ser historiadores y sin tener la información concreta y objetiva que manejan los historiadores, han creído tener la erudición y la autoridad, para hablar y comentar sobre la historia. A todos esos aficionados a la historia y, a muchos que estudiaron historia, pero que no han demostrado practicar con eficiencia la profesión y los principios del historiador, les quiero decir: que muchos de sus discursos e ideas, se quedan en el nivel de la opinión sin sustento; porque se remiten solo a los datos y fechas de la historia nacional o hacen interpretaciones ambiguas de los hechos, con marcados tintes ideológicos.
Con ello, afirmó que no es fácil conocer, comprender y difundir la historia de México, sino se tiene la formación de historiador; y que más difícil es: realizar un análisis e interpretación histórica, sino se conocen y manejan los métodos de la historia; por ello, el discurso que producen esos aficionados a la historia, no se elabora desde las lógicas académicas y discursivas de los historiadores. Los historiadores, no podemos impedirle a nadie, que haga uso de su libertad de pensamiento y expresión. Lo que si podemos hacer, es decirle a los que hablan, enseñan y difunden la historia, que lo hagan desde los contenidos que producen los historiadores, desde los métodos didácticos que utilizan los historiadores y con la objetividad que lo hacen los historiadores. Porque si no lo hacen así, serán fuente de errores y no de conocimientos.
También les podemos decir: “zapatero a tus zapatos” o, dejemos que los expertos en la historia de México hablen, enseñen y difundan la historia. Porque la historia elaborada desde el discurso político, la ideologización y la opinión de los aficionados, no nos proporciona conocimientos; solo reproduce más enajenación y nos aleja de la verdad y de la toma de conciencia histórica y, por lo tanto, del compromiso social.
En Tabasco, invito a los ingenieros, médicos, pedagogos, sociólogos, abogados, economistas, etc., a formarse en el campo de la historia como ciencia, antes de querer ser historiadores y dar opiniones sobre la historia. También, agradezco a los pocos estudiosos de esas disciplinas, por aprender historia y dedicarse a investigarla a partir de sus fundamentos académicos.