VOZ UNIVERSITARIA
¡URGE UNA REFORMA EDUCATIVA!
Para mi hermana, la pedagoga: Alicia Valencia Reyes.
En México, la educación está a debate. El papel coyuntural de las instituciones educativas, para la vida nacional, se está revisando. En las universidades se está abriendo la discusión sobre su función científica, sobre su carácter burocrático y sobre su compromiso social. En ese contexto, los que estamos inmersos en el sector educativo, estamos esperando la gran reforma del sistema educativo mexicano, en la perspectiva de la 4T.
Muchos docentes y administrativos de la educación, hemos estado laborando y contribuyendo al desarrollo de la educación, en el contexto de los procesos, relaciones e inercias que nos trajo la pandemia. Los trabajadores de la educación estamos conscientes de que la pandemia trastocó el sistema educativo mexicano; que ha sido un fenómeno que modificó la funcionalidad de las instituciones educativas y las prácticas de administrativos, docentes y alumnos. En México, los docentes estamos conscientes de que el debate central y coyuntural sobre la educación en México, debe ser sobre el sistema educativo y sobre su estructura nacional y regional; sobre su modelo educativo y la cultura educativa neoliberal que ha generado; sobre las hegemonías políticas y las relaciones de poder que dirigen las instituciones educativas.
Debemos debatir y analizar sobre los fenómenos de la educación, sin olvidar, que en los últimos 30 años la educación mexicana fue adecuada a las necesidades del mercado neoliberal; estableciendo estructuras, modelos y operadores educativos, en función de los procesos económicos que necesitaba el neoliberalismo.
Debemos debatir y pugnar por una reforma educativa nacional, que trasforme el modelo educativo de todas las instituciones; bajo nuevos parámetros, opuestos a la cultura e inercias impuestas por la tecnocracia, que definió, que la educación debía concretarse en función de los intereses productivos del neoliberalismo y, no, a partir de las necesidades sociales de los distintos sectores de la población.
Así, en México urge una reforma educativa, que legitime a un nuevo modelo educativo, que articule una nueva filosofía educativa, con nuevas prácticas, nuevos contenidos y nuevas tecnologías, que nos permitan recuperar y llevar a la práctica una educación humanista, que reivindique:
1.- Principios de carácter democrático, de compromiso social, con una perspectiva de género, de preocupación por los problemas y el bienestar del otro: los campesinos, los obreros, los migrantes, las mujeres, los jóvenes, etc.
2.- Que forme en la solidaridad social y en la democracia participativa; pero también, en la innovación tecnológica; en el uso eficiente y creativo de la tecnología y en la producción tecnológica.
3.- En México necesitamos una educación que forme en la conciencia el compromiso social, que vincule el quehacer educativo con las problemáticas y necesidades de los sectores más desprotegidos.
4.- Necesitamos una educación, que integralmente, nos forme para asumir una nueva conciencia ecológica y planetaria; para asumir las responsabilidades de los grandes problemas de nuestra casa planetaria: la tierra.
Así, hoy estamos esperando una gran reforma educativa, para que en los mexicanos se consolide, a partir de la toma de conciencia y una práctica social comprometida, el paradigma de una verdadera trasformación de la realidad nacional, que empiece con la formación de los ciudadanos con una nueva mentalidad y principios.