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La Verdad del Sureste

VOZ UNIVERSITARIA

LA DEMOCRACIA EN LAS UNIVERSIDADES


Actualmente, en las universidades mexicanas se están debatiendo varias cuestiones coyunturales, que cuestionan el quehacer de los universitarios y las estructuras de dichas instituciones. El asunto más polémico e inmediato, sobre el que está debatiendo la sociedad, en relación a las universidades, tiene que ver con el plagio; a raíz del escándalo en el que está envuelta la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: Yasmín Esquivel, por el posible plagio que realizó en su tesis de licenciatura.
Pero hay un asunto de suma importancia, que tiene que ver con la vida universitaria y, que determina el funcionamiento de todas las estructuras de las instituciones de educación superior públicas en nuestro país. Ese asunto es: el carácter antidemocrático con el que se eligen y se nombran a muchos funcionarios de las universidades. En particular, el nombramiento de los rectores, los directores o coordinadores de facultades o licenciaturas, las juntas de gobierno, los patronatos universitarios, etc.
Las universidades mexicanas viven en una contradicción que no se puede ignorar, por un lado, son el espacio de vanguardia para el desarrollo de la ciencia y en el que se analizan todas las problemáticas sociales; entre ellas, los fenómenos que se relacionan con la vida política del país y la democracia. Pero, por otro lado, los universitarios no viven en instituciones que sean plenamente democráticas, en las que se practiquen los principios y la cultura democrática efectiva, porque no pueden elegir de manera directa a los que encabezan la administración de las universidades.
Reconozco que las investigaciones y los discursos más profundos sobre la democracia provienen de los universitarios; muchos de los cambios y renovaciones políticas que el país ha tenido son un legado de las demandas y las luchas de los universitarios.
También, tengo conocimiento de que, en muchos espacios universitarios, en la elección de sus representantes y administradores, se dan lecciones cotidianas de democracia, bajo principios y argumentos éticos y políticos que son de avanzada. Es decir, las universidades y a los universitarios han sido un sector coyuntural en el desarrollo de la vida democrática de nuestro país. Por ello, es incomprensible que las universidades sigan teniendo prácticas que no reflejan el carácter democrático que actualmente se está viviendo en la nación.
En especial, debe revisarse el por qué muchas leyes orgánicas de las universidades públicas, no establecen que los miembros de sus órganos internos, que son los que determinan la administración universitaria, sean elegidos de manera democrática. Los universitarios deben explicar por qué sus autoridades e integrantes de sus órganos colegiados, no son elegidos a través del voto universal, directo y secreto, a partir de las formas y normas que tiene establecido el propio Estado mexicano.
En los ejemplos extraordinarios de democracia que se practican en algunas universidades, en la elección de sus representantes estudiantiles, sindicales y de maestros, está la base para que las universidades reformen sus leyes orgánicas, bajo una perspectiva, principios y prácticas, que les permitan legitimar una cultura democrática.
No quiero terminar, sin decir que la antidemocracia de las estructuras universitarias, ha estado sostenida y reproducida por posturas conservadoras, por grupos de poder, que han constituido oligarquías dentro de las instituciones, que buscan administrar los recursos que reciben, casi siempre para beneficio de sus miembros. También, que el origen de los problemas de las universidades: la simulación, el plagio, el acoso o la corrupción, tienen que ver con sus leyes internas desactualizadas y su carácter antidemocrático.
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