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La Verdad del Sureste

Zozobra entre la gente inundada por Granier

Qué va a pasar? ¿a dónde vamos a vivir? ¿qué será de nosotros? ¿de qué vamos a vivir?, son las preguntas que le quitan el sueño y llenan de zozobra a los habitantes afectados por las inundaciones de los Aztlanes y El Tintillo, entre otras


Sin ninguna consideración y sin tomarlos en cuenta, la Conagua ha encontrado, para salvar a la capital, inundar a los aztlanes y por lo menos diez ejidos y 5 mil hectáreas de tierras agrarias de pastizales y ganaderas
Sin ninguna consideración y sin tomarlos en cuenta, la Conagua ha encontrado, para salvar a la capital, inundar a los aztlanes y por lo menos diez ejidos y 5 mil hectáreas de tierras agrarias de pastizales y ganaderas
¿Qué va a pasar? ¿A dónde vamos a vivir?  ¿Qué será de nosotros? ¿De qué vamos a vivir? Son las preguntas que le quitan el sueño y llenan de zozobra a los 3 mil 500 habitantes de los Aztlanes, El Tintillo, Barrancas y  Guanal, José López Portillo, Cruz del Bajío y Corozal, entre otras.

     La intensa actividad de las empresas constructoras que actualmente rompen la carretera a Macuspana y construyen a toda prisa un puente de 500 metros  y el inicio de la temporada de lluvias, aumenta la zozobra y la angustia de los pobladores de esa margen del río Grijalva.

   Campesinos, ejidatarios y pequeños propietarios afectados por dos inundaciones consecutivas, las del 2008 y 2010, con tristeza y desesperación ven venir una nueva y catastrófica inundación, sin que hasta el momento, ni sepan con certeza qué es lo que la Conagua, el gobierno del estado y el ayuntamiento del Centro pretenden con esas obras, ni pagos por afectaciones, ni alternativas para su sobreviviencia.

    Lo único claro para ellos, es que, sin ninguna consideración, ni tomarlos en cuenta, la única opción que la Conagua ha encontrado para salvar a Villahermosa de una inundación como la del 2007 es realizar obras que permitan desalojar los excesos de agua del río Grijalva, hacia esa zona y sobre, por lo menos diez ejidos y 5 mil hectáreas de tierras agrarias, de pastizales y ganaderas.

     La preocupación que los invade quedó de manifiesta durante el recorrido que los representantes de los diputados federales perredistas, Ramón Jiménez López y José Narro Céspedes, dos funcionarios de la Procuraduría Agraria, integrantes del Movimiento Ecologista de Tabasco y periodistas realizaron a principios de esta semana por la zona.
   En una primera reunión con ejidatarios de Barranca y Guanal Tintillo; Barrancas y Guanal González; ejido Aztlán primera sección; de  José López Portillo, la Cruz del Bajío y Corozal, Miguel Hernández Hernández, 

Secretario del comisariado ejidal de Guanal y Tintillo expresó su preocupación por la situación de los habitantes de las comunidades de río abajo, porque son las más afectadas.

    Hasta la fecha no hay ningún arreglo, “nosotros nos preguntamos qué es lo que va a pasar,  y si lo que quieren es exterminarnos a nosotros y nuestras tierras con los tres boquetes que han abierto, el Bejucal, San Julián y el del Zapote.

    Les pedimos, dijo Miguel Hernández a los asesores de los diputados federales y funcionarios de la Procuraduría Agraria, que le pongan interés a esto,  porque estamos bien preocupados, por no saber qué vamos a hacer, qué va a pasar con nuestras tierras.
     María del Carmen Lastra de la Rosa, propietaria del rancho El Tintillo, recordó que cuando abrieron esa segunda ventana de alivio, llegaron con abuso de autoridad, con antimotines y soldados y las personas que se opusieron no lo hicieron con la finalidad de sacar a las autoridades, sin embargo ellos les lanzaron gases lacrimógenos, aventaron a la gente al cárcamo que estaba lleno de agua.

    “Ahora yo pregunto ¿qué va  pasar? No hay ningún arreglo y ya viene de nuevo el agua. A mi hijo le han contestado que ellos pueden abrir donde quieran y que después se van a arreglar, cuando todavía no cumplen con el primer arreglo”.

    Y el perjuicio no es solo para mi, sino para todas las comunidades de esa zona, que son tierras nacionales, propiedades privadas y ejidales, responsables de sus pagos y derechos, por lo que no se vale que venga Conagua y el gobierno del estado a hacer y deshacer”.

    El comisariado ejidal de Aztlan primera Alaciel Pérez Acosta, expuso: a nosotros nos preocupa la cantidad de agua que nos van a tirar, porque esa agua bajará por los ejidos y ¿de qué vamos a vivir?

    El gobierno dice que nos reubicará, pero ¿qué vamos a comer, si estamos acostumbrados a vivir de la tierra y no solo los ejidatarios, sino los pequeños propietarios.

     El gobierno, la Conagua nunca nos tomó en cuenta, nunca nos llamó para informarnos que iba abrir una, dos o tres ventanas y que nos iban a aventar el agua a nuestras tierras, para ellos nosotros no existimos, para qué entonces votamos por los diputados federales que tenemos, por un presidente municipal, un  Gobernador, si nunca nos han dado su apoyo.

    Hemos tocado ya muchas puertas y nos damos cuenta que los funcionarios del gabinete del gobierno se solapan, en la PGR, mencionó el ejidatario de Aztlán primera, determinó que no había delito que perseguir en la Conagua porque no teníamos argumentos.

      El delegado de la Conagua en Tabasco, Jorge Antonio Mijangos, nos ha preguntado que, de qué daños hablamos y que no hay dinero con que pagar y nosotros le decimos que no fuimos nosotros los que causamos este problema y que el dinero que se llevó Omar Celin Komukay, que no fue un peso sino 76 millones, hubiera servido para pagarnos los daños.
    Conagua, el gobierno federal o el estatal tiene que pagarnos los daños, porque antes del 2008, antes de que abrieran la primera ventana de alivio, nosotros estábamos tranquilos en nuestras casas, hasta que llegaron con antimotines y soldados a sacarnos, diciendo que si no salíamos, moriríamos ahogados porque el agua iba a inundar todo.

    Nos metieron en una gran angustia y desesperación, las mujeres y los niños lloraban y gritaban porque decían que el agua iba a desaparecer a los aztlanes, lo cual es una gran mentira, aseguró don Alaciel Pérez.

    Romero Ruiz Macdonal expuso que es necesario y de manera urgente que la Conagua drague el arroyo Seco, por la boca de Guanal porque de no hacerlo el agua pasará hasta la Cruz del Bajío.

     Apesadumbrado expuso:

     “Diez años atrás el estado de Tabasco era el más rico en ganadería, quienes  tenía 20, 30 reses eran pequeños ganaderos, ahorita no son ni pequeños criadores de pollo, porque ya el ganado, a los que no se les murió en la inundación o en la sequía, lo están vendiendo”

      En el segundo punto del recorrido es la zona el Bejucal, donde se construye la infraestructura de la segunda ventana de alivio llamado San Julián-Los Micos, ahí las hectáreas de tierra aplanada, son testimonio de la devastación de árboles –por lo menos de tres mil, según afirma el dirigente de Metab, Javier Torres- ni un solo tintillo sobrevive en la zona a la que esa especie dio su nombre.

      Las toneladas y toneladas de tierra extraída de ahí, está siendo depositadas en infinidad de terrenos que circundan muchas de las viviendas con la esperanza de sus moradores de que de esa manera puedan salvarse de otra inundación, todo hace pensar que de manera gratuita, pero hay quienes afirman que ese trabajo es cobrado.

     Javier Torres afirma que esa descomunal obra está contemplada en el Plan Hídrico que ejecuta la Conagua.

     Ahí es donde los habitantes de la zona exponen su preocupación de que con las mismas, en caso de inundación, dejarán incomunicados a los habitantes de varias comunidades, porque las autoridades no han considerado construir un puente.

      Ese paso nos comunica con el ejido López Portillo y la zona en donde se encuentran las escuelas, el centro de salud, el panteón, el Yumka y el aeropuerto, “a menos que el gobierno nos compre submarinos para pasar” dice c on sarcasmo don Homero Ramón Villegas.             

    -¿Qué les han dicho los que realizan la obra? Le preguntó un reportero.

    Que ahí no harán ningún puente, solo un tapete hidráulico, cuando por mucho tiempo, ese ha sido el camino natural para nosotros para ir al panteón las escuelas, el centro de salud y de ruta de evacuación cuando explotan las válvulas de PEMEX.

    Si la Conagua solo construye un tapete hidráulico, cómo pasaremos en la creciente, es su preocupación.

    Ya en la primera ventana de alivio, los campesinos muestran a los visitantes, el dinero desperdiciado en el tapete hidráulico que cuando abrieron ese primer canal, se empezó a instalar, pero hoy, no solo no se terminó la obra, sino que se está levantando.

     Ahí Candelario Ríos  lamenta ya no poder sembrar en su terreno, ni maíz, ni pepino ni calabaza y Miguel Solís se queja de que el agua que entró en octubre del 2008, arrasó con una superficie de 630 hectáreas y dejó en la miseria a 700 familias de esa área.

    En esa ocasión las autoridades hicieron uso, de la única estrategia que conoce, dijo, el garrote, con antimotines, soldados y policías federales.

    El campesino dijo que de la segunda inundación, todavía hay terrenos en el agua y que ahí se han perdido sembradíos de chile, plátano, frutales y pastizales, ganado, alambre y estacas. En mi terreno hay una zona baja en la que cultivaba melones, este año ya no pude cultivar nada. Estamos esperando un milagro.

     Sembramos “maicito” en lo más alto, pero también sufrimos la sequía y ya no pudimos cosechar, ya no podemos sembrar, ¿para qué? si todo se ira al agua otra vez.  El ganado se está muriendo, el poco que se salvó sufrió con la sequía por la falta de pastura y ahora que comenzaron las lluvias, habrá que ver cómo le haremos para alquilar otra vez la loma, lamentó.

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