• La Verdad del Sureste |
  • Jueves 27 de Abril de 2017

SIN REGLAS Y CON CORRUPCIÓN, DESDEÑABLE FESTEJO


VIRIDIANA GORDILLO MONTEJO



Este sábado 18 de marzo se celebra sin duda uno de los grandes acontecimientos del siglo XX  que en nuestro país ha quedado grabado en la memoria histórica de nuestro pueblo y de los trabajadores: la expropiación petrolera en 1938. Una de las pocas medidas políticas tomadas en México que conmovió a América latina y al continente americano, y más, llamó la atención de todos los países del mundo, dándonos a conocer como un pueblo con voluntad, capaz de defender nuestra dignidad y soberanía.
    Durante los años de 1937 y 1938 los trabajadores emplazaron a las empresas petroleras extranjeras a resolver sus peticiones laborales, entre las que se incluía: la firma de un contrato colectivo de trabajo, jornada laboral de 40 horas, entre otras prestaciones; ante la negativa de las principales empresas, los petroleros realizaron diversas huelgas y paros para que se cumplieran sus demandas. Los dueños y representantes de las empresas extranjeras, acostumbrados a realizar su voluntad, se negaron a cumplir cualquier demanda de los trabajadores.
    Amparadas por sus propios gobiernos imperialistas como Inglaterra o Estados Unidos, estaban acostumbradas a realizar su voluntad, a saltarse decisiones gubernamentales o ignorarlas  simplemente; los gobiernos en turno, incluso los pos revolucionarios, cedieron una y otra vez ante el poderío económico y político de las compañías petroleras, a pesar que desde 1917 se había plasmado que los recursos naturales eran propiedad nacional, ningún gobierno se había atrevido a tocar los grandes intereses económicos de las empresas petroleras.  
    A partir de la expropiación los bienes e inmuebles de las empresas se unificaron en una empresa estatal, ese fue el origen de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Entonces la expropiación petrolera fue un medio efectivo para salvaguardar la independencia nacional y las condiciones elementales de la democracia.
    La expropiación petrolera fue una medida progresista, un intento de sacudirnos el yugo del imperialismo británico y estadounidense, de ninguna manera fue una medida socialista; fue, una medida o un intento de impulsar un desarrollo de la sociedad capitalista, democrático e independiente, una medida de defensa democrática e independiente ante el saqueo y los planes políticos del imperialismo en nuestro país. El México semicolonial está luchando por su independencia nacional, política y económica.
    Así, podemos ver que tanto en la expropiación como en la nacionalización del petróleo se están dando retrocesos dramáticos a partir del ascenso al poder de los neoliberales en 1982 y de los panistas en el 2000, con las graves consecuencias que ya estamos viviendo en cuanto a la pérdida de independencia y soberanía de la nación, y al escandaloso aumento de la pobreza, de la delincuencia y de la inseguridad pública.
    Creer que esta situación puede cambiar mientras el pan o los neoliberales gobiernen, es verdaderamente un sueño guajiro, Mientras ellos gobiernen, el peligro de que PEMEX desaparezca por completo será cada vez mayor dada la negativa política económica y petrolera que aplican, y debido a los elevados niveles de corrupción al interior de la paraestatal y del Gobierno Federal.
    Si no fuera poco con la reforma energética decían que sería una oportunidad histórica con la que México podría aprovechar sus recursos energéticos de forma racional, sustentable y con apego a los principios de soberanía nacional, eficiencia económica y beneficio social, ¿Dónde quedo todo eso?
    La reforma energética tenía como finalidad atraer inversiones y modernizar el sector energético a fin de impulsar el apoyo a la economía familiar, el desarrollo social, el cuidado del medio ambiente, el aumento de la transparencia energética como otras más.
    Hasta la arquidiócesis de México arremetió contra la reforma energética impulsada por el gobierno de Enrique peña nieto, argumentando que los beneficios de esta reforma “enriquecen a pocos y lamentablemente, comienzan a crear nuevas generaciones de pobres”, a pesar de las promesas de que todos, sin excepción, se beneficiarían con las reformas”.
    Podemos concluir que al ser aceptada la reforma energética y entrada en vigor  el cambio de dicha reforma se realizaron diversos cambios al estado de México, la economía del país se está yendo a bajo por que el precio de todos los servicios como son la luz, el gas, gasolina que supuestamente Iván a bajar son los que más están aumentando día a día y todo las ganancias que están obteniendo de los posos petroleros las mayor parte se la están llevando los inversionistas extranjeros.
    El pueblo mexicano tendrá en sus manos en el 2018, con su voto, no solo el futuro de PEMEX, sino el de la nación en su conjunto. Somos optimistas y sabemos que sabrá decidir correctamente, pero debemos estar pendientes de que su voluntad se respete y de que la contienda electoral se desarrolle con pleno apego.