2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA


 

Hoy se cumplen 50 años  de lo que se conoce como la matanza de  Tlatelolco, o la matanza del 68,  bajo  la responsabilidad del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Por lo cual al pueblo de México le asiste el  deber y el derecho de seguir condenando esta cobarde  acción contra miles de estudiante que lo único que buscaban era que en México existiera libertad,   democracia y justicia.
     En ese año surgieron en el mundo varios movimientos y manifestaciones  a favor de los derechos  civiles y políticos, lo cual era una coyuntura favorable para el movimiento estudiantil en México que salía a las calles con las mismas exigencia, ante un gobierno intolerante, autoritario y corrupto; que reprimía, encarcelaba y asesinaba estudiantes y ciudadanos que se oponían a ese sistema de muerte y opresión implantado por los gobiernos del PRI.
     En la plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, de la Ciudad de México, según la historia de los hechos, ese 2 de octubre se juntaron miles de estudiantes para manifestarse y dar lectura  a seis demandas:  1- libertad a todos los presos políticos, que eran estudiantes y activistas; 2, derogación del art. 45 del Código Penal Federal, que permitía disolver cualquier  concentración o manifestación social que “perturbara” el orden público; 3,  desaparición del Cuerpo de granaderos, el cual había sido utilizado para reprimir y disolver  manifestaciones; 4, destitución de dos jefes policíacos, señalados como represores  estudiantiles; 5, indemnización para las víctimas  de los actos represivos contra el movimiento que provocaron muerte de estudiantes o activistas; 6, Deslinde de responsabilidades de funcionarios en actos  de violencia  contra los estudiantes.
     Al finalizar el mitin de ese 2 de octubre, vino la represión de los militares y otros grupos paramilitares contra los miles de estudiantes. El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz había optado por la represión y el acallamiento de los estudiantes que solo buscaban vivir en un país con libertades y donde se pudiera vivir dignamente. A diez días del comienzo de las olimpiadas quería presentar al mundo de esos tiempos un país en paz, una Ciudad de México llena de atractivos para los turistas que llegarían. Los medios de comunicación fueron cómplices del silencio que guardaron de lo que pasó  ese 2 de octubre,   seguramente cuidando sus intereses que tenían con el gobierno.
     Esas mismas demandas de los estudiantes del 68 por las que ofrendaron sus vidas, fueron las mismas demandas de los  43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos hace cuatro años por fuerzas del Estado mexicano, y que el actual gobierno ha buscado por todos los medios sacudirse de la responsabilidad de su desaparición.
     Mucho de esos agravios al pueblo mexicano, represiones, encarcelamientos, asesinatos,  desapariciones, pobreza, en una palabra: de violación a los derechos humanos  que ha vivido a lo largo de la historia, comenzando por la matanza del 68, fue lo que lo lanzó a  las urnas este primero de julio para decir ¡basta ya!   
     Ojalá que esa sangre de cientos de estudiantes, de todos los tiempos,   que han luchado y ofrecido su vida por  un mundo mejor donde  reine la justicia, nos motive a continuar luchando para que eso se haga realidad. Para que este nuevo  gobierno que se ha elegido no caiga en la tentación de reprimir  los anhelos de libertad que enarbolan los estudiantes y los ciudadanos. Estamos en esa coyuntura en estos momentos y hay que aprovechar la fuerza y la voz del  pueblo, que se refuerza con la  lucha de los estudiantes de ahora y que siguen en movimiento para expulsar a los porros de sus centros de estudios.
     Nunca más una represión vergonzosa y repugnante como la matanza de Tlatelolco; nunca más estudiantes desaparecidos  como los 43 de Ayotzinapa. No más impunidad.
La paz es fruto de la justicia – CODEHUTAB A, C. - 2 de octubre 2018

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