Administran la pobreza para perpetuarse en el poder Lénin Bocanegra Priego


Democracia y Derecho es un tema que obliga deliberar sobre el concepto libertad. Conocemos diferentes conceptos de libertad.  La física o ausencia de trabas como la calificó García Máynez; la psíquica, que permite escoger fines y también medios; la sociológica,  que designa el espacio de la personalidad. En este caso, la libertad presenta múltiples facetas pero solo nos avocaremos a la libertad política,  la que  trataremos levemente por razones de espacio.
    No hay que menospreciar la libertad jurídica, que persigue el propósito de proteger el desarrollo intelectual y físico y que confiere, hasta cierto punto, inmunidad para ejecutar actos positivos. En este caso, el derecho,  no la voluntad del hombre, configura la libertad jurídica. El derecho la aísla del capricho y la arbitrariedad porque lo convivencia así lo exige. La sociedad   sin un principio de orden, sin una norma que establezca su regularidad y la certeza de su permanencia, a pesar de las inclinaciones de sus componentes, quedaría desbaratada.
    El derecho  tiene que impedir que el desarrollo intelectual y físico degenere y se desvirtúe, saltando por encima de los lineamientos que aquel le impone. La declaración de los derechos del hombre, en Francia,  ya ceñía a la libertad y contenía su desenfreno, diciendo en su artículo IV que “consiste en poder hacer todo lo que no dañe a otro”.
    Dentro de ese contexto se advierte, invariablemente, que la democracia  es el ejercicio de la libertad tutelada por el derecho. En efecto, la buena  democracia nace históricamente en las luchas a favor de la libertad.
    La democracia hoy, particularmente en México,  es una esperanza más que realidad, porque quienes  han ejercido monopoliticamente el poder no solo la han desvirtuado  de sus buenos principios, sino que abusando de ella la han degradado acomodándola a sus particulares intereses.
    De ese modo, se valen de la democracia para administrar la pobreza con el perverso propósito de perpetuarse en el poder.
    Es entonces que como bien jurídico que es la democracia, el derecho  ejerce su imperio  y la redime rescatando su esencia que es la voluntad popular.  Es decir,  judializa  la democracia, cuando el órgano jurisdiccional la reivindica aplicando el derecho.
    Los políticos hoy, entradisimos que están  en el fenómeno de la descomposición social,  abusan de las libertades democráticas  y eso se aprecia cada vez que hay campañas políticas, porque en sus discursos prometen cosas que de antemano saben que no podrán cumplir. Y aunque pudieran cumplirlas, ya estando en el poder se olvidan de ellas.
    A este respecto, sería acertado que se legislara para que los políticos que aspiran a cargos de elección popular, estén comprometidos por ley a cumplir sus promesas de campaña, so pena de ser sancionados, inclusive con la  inhabilitación  del cargo, a aquellos no cumplan, pues no se vale que en al amparo de las libertades democráticas, sigan burlándose impunemente de la voluntad ciudadana.        


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