AGRICULTURA E INDEPENDENCIA II
En nuestra anterior entrega, titulada Agricultura e independencia, afirmé que, mientras no asuma el poder un gobierno federal que se preocupe en serio por conseguir la independencia alimentaria del país, seguiremos siendo un país enano.
Además de los retos naturales de producción y comercialización que atacan a la agricultura nacional, ésta sufre de otros achaques, muchos de ellos, causados por políticas monopólicas impuestas desde el extranjero; ese es el caso del cambio climático.
Por cambio climático se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables. Sus efectos son considerables sobre el sector agropecuario, ya que este es altamente dependiente del clima y, por lo tanto, vulnerable a los cambios del clima.
La producción agropecuaria es muy sensible al cambio climático. Algunos ejemplos de los impactos más importantes previstos para el sector agropecuario con relación a la variación de la temperatura son la disminución de rendimientos de los cultivos en medios más cálidos debido al estrés causado por el calor, el aumento de plagas y enfermedades, el aumento de fuegos devastadores, la reducción en el suministro de agua, y problemas de calidad del agua y florecimiento de algas.
En cuanto a los fenómenos extremos como las sequías, las lluvias extremas, las granizadas y los ciclones, se tienen previstos daños severos a los cultivos, erosión del suelo, imposibilidad para cultivar por saturación hídrica de los suelos, efectos adversos en la calidad del agua, estrés hídrico y aumento de la muerte del ganado, entre otros.
Entre los efectos del cambio climático se tiene el incremento en la temperatura, lo cual tiene efectos negativos en el desarrollo vegetativo de los cultivos y provoca la proliferación de malas hierbas e insectos dañinos, así como la aparición o reemergencia de enfermedades.
También, como efecto del cambio climático se registran eventos extremos como las sequías, las heladas y las inundaciones, las cuales afectan negativamente la producción agropecuaria por lo que, en el contexto de la actual crisis internacional de precios de los alimentos, los eventos climáticos extremos juegan un papel importante.
El sector agropecuario desarrolla sus actividades en gran parte de las localidades rurales y aprovecha los recursos naturales, constituyéndose en uno de los principales medios de empleo para la población que reside en el medio rural. Ya sea para consumo interno o para su exportación a diferentes partes del mundo, los productos mexicanos gozan de gran demanda por su calidad.
Desde de su conformación, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) ha informado que el incremento de gases efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, como resultado de las actividades antropogénicas a partir de la revolución industrial, está conformando cambios en el sistema climático de la Tierra que afectan adversamente a los ecosistemas naturales y a la humanidad.
También se ha documentado que las industrias, asentamientos y sociedades más vulnerables son aquellas cuya economía está estrechamente vinculada a recursos sensibles al clima, siendo este el caso de las actividades agropecuarias.
También nuestra agricultura se ve afectada por la deforestación. Viene como consecuencia de mal planteamiento al aumentar la zona de cultivo, pues cuando el área se queda sin bosques, es presa fácil de la erosión por el viento y el agua, arruinando el terreno tanto para la agricultura como para los ecosistemas. Se estima así que más de 400 mil hectáreas al año son deforestadas por esta razón en nuestro país.
Por otra parte, la introducción de especies genéticamente modificadas, afecta seriamente a nuestra agricultura. Es un problema grave de reciente creación y consiste en que en muchas plantaciones estadounidenses se usan semillas genéticamente alteradas para producir especies resistentes a la sequía y a las plagas.
Casi todo se destina a la producción de biocombustibles, por lo cual ni es apto para el consumo humano ni es recomendable para el tipo de suelo en México, ya que a largo plazo lo afecta negativamente. Sin embargo, y a pesar de que el gobierno lo niega y está prohibido tener este tipo de cultivo, se rumora que algunos productores usan estas semillas.
Mientras los gobiernos, federal y estatal y los agricultores del país no tomen consciencia certera acerca de estos puntos, no llegará al país la independencia alimentaria.