LOS DE ABAJO
Salomón y los olvidadizos; todo utilizan contra AMLO y Claudia
*Pero sin ninguna autoridad ni credibilidad, predican sus derrotas
El expublirelacionista y priista Carlos Salomón Cámara habla y critica al expresidente Andrés Manuel López Obrador y a la presidenta Claudia Sheinbaum como si tuviera calidad moral para juzgarlos.
En una entrevista con la estación preferida del adancismo dice que sostuvo varias conversaciones con López Obrador cuando era un “luchador” y que una cosa es “predicar y otra cosa es gobernar”. En realidad el predicador es el fracasado político, ex jefe de prensa de Ernesto Zedillo y saqueador de la Lotería Nacional.
En esos supuestos encuentros, según Salomón, Andrés Manuel le llegó a decir que le daban “flojera” los medios y que por eso ahora que ya no es presidente “le están pasando factura”, lo que constituye una soberana mentira. Más bien como priista es Salomón el que pasaba las facturas y las peinaba.
Es un hecho público y notorio que los ataques de los medios eran porque no le perdonan que, desde la mañanera, López Obrador exhibiera sus mentiras y campañas negativas, y que les haya quitado los privilegios que gozaban con el PRIAN.
Lo que Salomón Cámara hizo en esta entrevista, y el entrevistador también, fue despotricar en contra de López Obrador, ponerlo como se dice: “como lazo de cochino”. Repiten las mismas falsedades que en los medios se han dicho del expresidente como si ellos fueran depositarios de la verdad absoluta.
Ni modo que López Obrador le va a marcar al entrevistador estrella -brincos diera- para desmentir al exdirector de la Lotería Nacional y, de paso, a él también. Se erigen como jueces imparciales e impolutos. Solo hay que recordarle que, cuando López Obrador era presidente, la familia fue beneficiada a través del programa “Sembrando vida”, y como ahora no reciben ningún beneficio presidencial todo es crítica y descalificaciones, además de que están ligados a una facción política.
UNA LARGA COLA, COMO LA LENGUA
Salomón Cámara es el menos indicado para hablar de honestidad ni de honorabilidad. Su historial arrastra antecedentes negativos vinculados a presuntas irregularidades financieras y denuncias de desvíos de recursos durante el periodo en que fungió como director general de la Lotería Nacional (1995-2000).
A finales de 2001, la entonces Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo (Secodam) interpuso denuncias penales ante la Procuraduría General de la República (PGR) en su contra.
Se le investigó como presunto responsable de abuso de funciones, ejercicio indebido del servicio público y el desvío de fondos estimados entre 50 y 80 millones de pesos, vinculados en parte al Programa de Donaciones de la Lotería Nacional.
Aunque en ciertos desfalcos específicos de su gestión él compareció originalmente como denunciante de sus subalternos, las auditorías federales posteriores extendieron las líneas de investigación directamente hacia su persona.
En julio de 2008, su hermano Miguel Salomón Cámara fue arrestado por agentes de la entonces Agencia Federal de Investigaciones (AFI). Fue acusado del delito de uso de documentos falsos y un presunto fraude cometido mientras se desempeñaba como delegado estatal del Infonavit, y posteriormente del ISSSTE, en el estado de Tlaxcala.
Debido a su rol como director de Comunicación Social y vocero presidencial de Ernesto Zedillo entre 1994 y 1995, su figura ha sido históricamente criticada y ligada por sectores de la opinión pública a las crisis políticas y económicas de mediados de la década de los noventa. Para hablar hay que tener la lengua muy larga y la cola muy corta, y no al revés, como Salomón Cámara.
UNA OPOSICIÓN FLACA
La reacción de los “dirigentes” de los dizque partidos contra Jorge Zavala, ex secretario ejecutivo del IEPCT, no es un ejercicio de legítima vigilancia democrática, sino más bien la fabricación anticipada de una coartada frente a su evidente estancamiento en las urnas. Incapaces de conectar con las necesidades de la ciudadanía y carentes de una plataforma política atractiva, los liderazgos opositores han optado por la descalificación sistemática como su única bandera.
Ante el rechazo popular y unos niveles de preferencia electoral que no logran levantar, culpar al árbitro y al gobierno se convierte en el recurso más cómodo para justificar de antemano una derrota anunciada.
La ciudadanía tabasqueña exige propuestas serias, debates de altura y soluciones a los problemas cotidianos. Sin embargo, al centrar toda su energía en magnificar este tropiezo administrativo, la oposición demuestra una alarmante falta de contenido propositivo. Pretender que un error digital equivale a un fraude institucionalizado no es solo una exageración desproporcionada; es el síntoma de una fuerza política que, al quedarse sin argumentos para convencer al electorado, prefiere apostar por el descrédito del proceso.